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martes, 1 de julio de 2025

«LOS CALIFAS»: SESENTA AÑOS DE HISTORIA

Por Antonio Luis Aguilera

Plaza de toros de "Los Califas". Córdoba.

Sin que la efeméride haya tenido el menor relieve, este año se ha cumplido el sesenta aniversario de la inauguración de la plaza de toros de «Los Califas», la última construida en Córdoba, ciudad de larga tradición taurina, como acertada y documentadamente escribió el buen amigo y colaborador de este blog Rafael Sánchez González, en su artículo “La plaza de los Tejares”, donde explicaba con detalle este asunto. 


Según el recordado bibliófilo taurino, el documento más antiguo sobre ello data de 1493, y se refiere a una función “en honor y divertimento del Príncipe Don Juan (hijo de los Reyes Católicos), cuando se corrieron toros en el Alcázar de los Reyes Cristianos, residencia de Isabel y Fernando en sus prolongadas estancias en Córdoba. El lugar donde debió desarrollarse esta función debió ser en el actual Campo Santo de los Mártires, integrado entonces en el conjunto como patio de armas.

 

Después se celebraron espectáculos taurinos en la Plaza de la Corredera, de ahí su nombre, y en distintas ocasiones se levantaron en el Campo de la Merced, en el arrabal contiguo al Convento de los Mercedarios, hasta que a iniciativa de Juan Mantése constituyó una sociedad con objeto de levantar una plaza de toros permanente, obra que fue dirigida por el arquitecto Manuel García del Álamo, que comenzó en 1844 sobre los terrenos adquiridos a José Severo García en la Huerta de Perea, situada en la Carrera de los Tejares, que fue inaugurada oficialmente en septiembre de 1846, aunque los primeros espectáculos se celebraron en la Feria de “Nuestra Señora de la Salud” de ese año, concretamente los días 31 de mayo, 2 y 3 de junio. 

 

Veinte años más tarde, el 15 de agosto de 1866, al terminar una novillada y de manera fortuita, se produjo un incendio que provocó un enorme daño en las maderas de gradas y tendidos. Tras la reconstrucción, dirigida por el arquitecto Amadeo Rodríguez, la plaza de “Los Tejares” fue reinaugurada el 20 de enero de 1868, con un cartel netamente cordobés:  toros de la ganadería de don Rafael José Barbero, para que mano a mano se vieran las caras Rafael Molina Lagartijo Manuel Fuentes “Bocanegra”. La plaza, que con posteriores reformas tuvo un aforo que rebasaba los diez mil espectadores, cerró sus puertas el 18 de abril de 1965, fecha que se celebró una novillada con caballos, con ganado de doña Enriqueta de la Cova, donde actuaron Agustín Castellano “El Puri”, Antonio Sánchez Fuentes y José María Susoni. Desde entonces tan entrañable como incómoda plaza sufrió un severo abandono, que se prolongó hasta agosto de 1971, que comenzaron las obras del derribo, para que en su céntrico lugar se levantara el edificio de “Galerías Preciados”. 

 

El día 9 de mayo de 1965 tuvo lugar la inauguración de la “Nueva Plaza de Toros de Córdoba S.A.”, que con los años sería rebautizada como “Coso de Los Califas”, en honor a los espadas de la tierra que hicieron a Córdoba definitiva en la historia del toreo. Desde aquella fecha, cuando montera en mano hicieron el primer paseíllo José María MontillaManuel Benítez “El Cordobés” y Gabriel de la Haba “Zurito”, para lidiar un encierro de los Herederos de Carlos Núñez, hasta los últimos festejos celebrados en mayo de este año, los matadores de toros que han actuado en el coso de Ciudad Jardín han sido 150, de los cuales 32 fueron cordobeses o considerados como tales. 

 

Estos fueron los espadas cordobeses, con el balance de sus actuaciones y algunos datos significativos, que fueron protagonistas en los sesenta años de historia del coso califal: 

 

1.- Juan Serrano “Finito de Córdoba”, que actuó en 63 corridas de toros, lidiando 144 ejemplares, a los que cortó 58 orejas y 2 rabos (“Chupador” de Guadalest el 27/3/1994), y simbólicamente a “Tabernero” de Gabriel Rojas). También indultó dos toros: el citado “Tabernero” (28/5/1994), y “Bondadoso”, del hierro de Domingo Hernández (29/5/2004). Fue premiado con el trofeo municipal "Manolete" como triunfador de la feria de mayo los años 1994, 2001 y 2005. Otorgó las alternativas a Alejandro Castro (1998), y Julio Benítez "El Cordobés" (2007), si bien en esta, pese a estar anunciado en el cartel, renunció a actuar como padrino e invitó a salir al ruedo a Manuel Benítez "El Cordobés", para que vestido de calle presidiera la ceremonia de su hijo. 

 

Juan Serrano "Finito de Córdoba", el matador
que más veces ha actuado en la plaza de "Los
Califas", el día de su alternativa (23/5/1991), de
manos de Paco Ojeda en presencia de Fernando
Cepeda. Foto Arjona.

2.- José Luis Moreno, que actuó en 21 corridas de toros, lidiando 44 ejemplares, a los que cortó 26 orejas.

 

3.- Rafael González “Chiquilín”, que actuó en 17 corridas de toros, lidiando 36 ejemplares, a los que cortó 12 orejas. Otorgó la alternativa a Manuel Romero Santiago "Romero de Córdoba" (1998).

 

4.- Gabriel de la Haba Zurito”, que actuó en 14 corridas de toros, lidiando 28 ejemplares, a los que cortó 24 orejas y 1 rabo. (“Corredor” de Herederos de Carlos Núñez el 9/5/1965). Fue premiado con el trofeo municipal "Manolete" al triunfador de la feria de mayo el año 1968. Otorgó la alternativa a Florencio Casado "El Hecho" (1969).


Manuel Benítez "El Cordobés", el matador que más rabos 
ha cortado en la plaza de "Los Califas". Foto Framar.

5.- Manuel Benítez “El Cordobés”, que actuó en 13 corridas de toros, lidiando 27 ejemplares, a los que cortó 23 orejas y 8 rabos (“Catavinos” de Herederos de Carlos Núñez, el 9/5/1965; un ejemplar de Manuel Arranz el 25/5/1965; otro de Francisca García Villalón el 25/5/1966; otros tres de Herederos de Carlos Núñez el 27/5/1967, 25/9/1967 y 25/9/1968; otro de Juan Mari Pérez-Tabernero el 25/5/1970, y el 1/6/2002, última corrida del espada de Palma del Río en Córdoba, a “Potrero” de María José Barral). Fue premiado con el trofeo municipal "Manolete" como triunfador de la feria de mayo el año 1970. Otorgó las alternativas a Agustín Castellano "El Puri" (1965) y Antonio Sánchez Fuentes (1965).

 

6.- Manuel Díaz El Cordobés”, que actuó en 13 corridas de toros, lidiando 26 ejemplares, a los que cortó 12 orejas.

 

7.- Manuel Cano “El Pireo”, que actuó en 9 corridas de toros, lidiando 22 ejemplares, a los que cortó 20 orejas y 2 rabos (un ejemplar de Manuel Arranz el 25/5/1965, y otro de María Teresa de Oliveira el 26/5/1967). Fue premiado con el trofeo municipal "Manolete" al triunfador de la feria de mayo los años 1965, 1966 y 1967. 


8.- Antonio José Galán, que actuó en 9 corridas de toros, lidiando 19 ejemplares, a los que cortó 12 orejas y 1 rabo (“Madrileño” de Martínez Benavides, el 26/5/1973). Fue premiado con el trofeo municipal "Manolete" al triunfador de la feria de mayo los años 1973 y 1974.

 

9.- Fermín Vioque, que actuó en 9 corridas de toros, lidiando 18 ejemplares, a los que cortó 6 orejasFue premiado con el trofeo municipal "Manolete" al triunfador de la feria de mayo el año 1984. 


10.- Agustín Parra Vargas “Parrita”, que actuó en 9 corridas de toros, lidiando 18 ejemplares, a los que cortó 5 orejas.

 

11.- Florencio Casado “El Hencho”, que actuó en 8 corridas de toros, lidiando 16 ejemplares, a los que cortó 13 orejas y 1 rabo (a un ejemplar de Gerardo Ortega el 1/6/1969). Fue premiado con el trofeo municipal "Manolete" al triunfador de la feria de mayo el año 1969.

 

12.- Alejandro Castro, que actuó en 7 corridas de toros, lidiando 14 ejemplares, a los que cortó 2 orejas.

 

13.- José Luis Torres, que actuó en 5 corridas de toros, lidiando 11 ejemplares, a los que cortó 5 orejas.

 

14.- Fernando Tortosa, que actuó en 5 corridas de toros, lidiando 10 ejemplares, a los que cortó 3 orejas.

 

15.- Julio Benítez “El Cordobés”, que actuó en 5 corridas de toros, lidiando 9 ejemplares, a los que cortó 2 orejas.

 

16.- Enrique Reyes Mendoza, que actuó en 4 corridas de toros, lidiando 8 ejemplares, a los que cortó 3 orejas.

 

17.- Rubén Cano “El Pireo”, que actuó en 4 corridas de toros, lidiando 8 ejemplares, a los que cortó 3 orejas.

 

18.- Pedrín Benjumea, que actuó en 3 corridas de toros, lidiando 6 ejemplares, a los que cortó 6 orejas.

 

19.- Agustín Castellano “El Puri”, que actuó en 3 corridas de toros, lidiando 6 ejemplares, a los que cortó 3 orejas.

 

20.- José María Montilla, que actuó en 3 corridas de toros, lidiando 6 ejemplares, a los que cortó 2 orejas.

 

21.- José Romero, que actuó en 3 corridas de toros, lidiando 6 ejemplares, a los que cortó 1 oreja.

 

22.- Antonio Rey Vera, que actuó en 2 corridas de toros, lidiando 4 ejemplares.

 

23.- Manuel García “Palmeño”, que actuó en 2 corridas de toros, lidiando 4 ejemplares.

 

24.- Manuel Romero "Romero de Córdoba", que actuó en 2 corridas de toros, lidiando 4 ejemplares.

 

25.- Javier Moreno “Lagartijo”, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares, a los que cortó 2 orejas.

 

26.- Antonio Sánchez Fuentes, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares, a los que cortó 1 oreja.

 

27.- Curro Jiménez, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares, a los que cortó 1 oreja.

 

28.- Manolo Martínez, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares, a los que cortó 1 oreja.

 

29.- Manuel Román, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares, a los que cortó 1 oreja.

 

30.- Cayetano de Julia, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares.

 

31.- Curro Martínez, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares.

 

32.- Paco Aguilera, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares.

 

martes, 6 de febrero de 2024

ANTONIO REVERTE: DEL TORERO AL MITO

Por Antonio Luis Aguilera

Portada del libro

Finalizaba el mes de enero cuando nos emocionó recibir la noticia de la presentación del libro «Antonio Reverte: del torero al mito», de Rafael Sánchez González, compañero durante muchos años en la información taurina de medios de comunicación de Córdoba, y colaborador habitual de este blog hasta su fallecimiento el pasado año. Se trata de una magnífica y documentada obra de investigación sobre el espada de la localidad sevillana de Alcalá del Río, de más de 400 páginas, que ha sido editada por la Hermandad de la Vera-Cruz de la localidad natal del torero. Por fortuna no se trata de una obra póstuma, pues según nos informa Juan Galán, gran amigo de Rafael que ha sido colaborador en el soporte informático de la misma, el autor pudo ver acabado su trabajo y tener en sus manos un ejemplar en su domicilio, pero la pandemia del Covid-19 fue la causante de trastocar los actos de presentación en Alcalá del Río y Sevilla de la forma prevista.

Rafael Sánchez González

En muchas ocasiones Rafael Sánchez González, tan añorado en Córdoba por sus conocimientos y por la magistral huella que ha dejado por su categoría de documentalista taurino, nos habló con entusiasmo del libro que estaba escribiendo. Nos insistía en lo mucho que iba a sorprender a los aficionados, pues en sus páginas repasarían la historia del toreo entre las luces de los siglos XIX y XX, y encontrarían la figura de Antonio Reverte Jiménez, a quien como investigador pretendía rescatar de la penumbra histórica donde lo habían situado, y colocar en el lugar que realmente ocupó en el toreo de su tiempo, donde aseguraba que no fue ni mucho menos uno más. Rafael consideraba necesario hacer justicia a un torero que generalmente suele pasar inadvertido cuando en los libros se habla de los protagonistas de aquella etapa de transición entre dos siglos, donde el matador de Alcalá del Río se codeó con los más grandes espadas de su época.

Magníficamente ilustrada, con profusión de fotografías y carteles, la obra analiza de forma amena, magistral y minuciosa la biografía del torero en siete capítulos, que van desde sus inicios, su dimensión como matador de toros, la cronología desde la alternativa en 1891 a su final en los ruedos, la campaña americana entre 1902 y 1903, la importancia de Alcalá del Río en la Fiesta de los toros, el torero como hombre, y su querida Hermandad de la Vera-Cruz de Alcalá del Río, cofradía que en gratitud al espada y hermano tan vinculado  a su historia, decidió encargar a Rafael este libro con motivo del 150 aniversario de su nacimiento, que ha sido editado por «Círculo Rojo». Como final de la obra se agrega a modo de resumen un curioso apéndice, donde se contemplan datos de interés y curiosidades relacionadas con la biografía de Antonio Reverte.

Antonio Reverte ante un Veragua el 7 de mayo de 1899.

A modo de explicación del libro, Rafael Sánchez González escribe como introducción: «Pocos toreros habrán encauzado más rápidamente el camino de la profesión que Antonio Reverte. Apenas había hecho su aparición en las plazas de toros, sin otras enseñanzas en el arte que las escasas nociones que le pudo proporcionar el encuentro ante el ganado bravo en sus correrías de chaval, cuando ya se vio en el pináculo de la fama, convertido en matador de toros tras un brevísimo paso por el escalafón novilleril. Reverte podía parodiar como ninguno el venevidivinci de Julio César al dar cuenta ante el senado de Roma de sus campañas frente a los enemigos de aquel imperio que dominó el mundo.

La causa que propiciara todo esto bien pudo ser la falta de lidiadores que pudieran competir con Guerrita, el torero más completo de cuantos ha conocido la historia del toreo, que no tenía quien pudiera disputarle su bien ganado liderazgo en los ruedos. Si a ello unimos la torería de Reverte, con la novedad de sus recortes capote al brazo, la manera de quebrar en la suerte de banderillas, el valor y la sangre fría al pasarse los toros con la muleta y su verdad a la hora de matarlos, quedará suficientemente justificado tan rápido ascenso». 

«Antonio Reverte: del torero al mito», la última gran faena de nuestro amigo y escritor taurino Rafael Sánchez González, está disponible en librerías y ha sido presentada hace unos días en Alcalá del Río (Sevilla) por la Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz y María Santísima de las Angustias Coronada, estando previsto que próximamente también lo sea en la plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla. Ojalá pronto Córdoba, la ciudad natal del autor, sea el escenario de presentación de esta magnífica biografía, que solo un aficionado de la categoría y de los conocimientos de Rafael Sánchez podía realizar. Sería un justo y merecido homenaje a tan gran documentalista e historiador taurino.

lunes, 27 de marzo de 2023

EL CARTEL DE TOROS

Por Luis Rodríguez López*

«Manolete» en el cartel de Carlos Ruano Llopis

La historia del cartel taurino es, a la misma vez que amplia y diversa, tan rica y evolutiva en sus formas expresivas como la propia Fiesta de Toros, y ha experimentado en el transcurso de los años las mismas transformaciones que la propia Fiesta que les da motivo y razón de ser, llegando a convertirse no sólo en elemento meramente anunciador de un evento, sino en una parte importante de la propia liturgia que rodea y da carácter al mundo mágico y ancestral del rito taurino.

Cuando allá por el siglo XVII la nobleza cede el protagonismo de la Fiesta a las manos del pueblo, su legítima fuente creadora, el Cartel de Toros comienza paulatinamente a desarrollarse. Sin entrar en la extraordinaria fuerza de atracción que la Fiesta ejerció siempre en los grandes pintores, es a partir del siglo siguiente cuando comienza su verdadera expansión, que alcanza un cenit de extraordinaria inspiración creativa realizada por magníficos pintores y dibujantes, que se convierten en auténticos especialistas de la cartelería taurina, requeridos por algunas industrias litográficas que atienden demandas de empresarios del espectáculo taurino.

Así se abandona o se reduce a las mínimas expresiones la  utilización de la tipografía, que habiendo alcanzado su máxima expresión carece de más movilidad de elementos, y cede el protagonismo mantenido en la confección del cartel taurino a las nuevas técnicas de la litografía, impulsada por el genio creativo de los ilustradores de revistas taurinas.

En su origen, la litografía se confeccionaba en una piedra porosa calcárea, donde se dibujaba con pincel o lápiz litográfico con un componente de materia grasa. Concluido el dibujo, la piedra se bañaba en agua y luego se le pasaba un rodillo entintado, adhiriéndose así la tinta a la parte dibujada y quedando para la impresión o para el retoque. Posteriormente la piedra fue sustituida por planchas de zinc, pero siempre grabadas directamente sobre ellas, hasta la aparición del fotograbado que es otra técnica distinta.

«Manolete» en el cartel de José Cros Estrems

Las diferentes publicaciones taurinas que proliferaron en la segunda mitad del pasado siglo fueron los semilleros para aquellos cartelistas taurinos, que utilizaban con profusión multitud de elementos de todo tipo para realzar el elemento puramente taurino.

«La Lidia», sobre todas, «Sol y Sombra» y «El Chiquero», entre otras, incorporan en lo taurino lo que otras revistas como «El Violón», «El Guirigay»,  «Gil Blas», etc., hacen ya temas generales, y llaman a sus redacciones a dibujantes y “estampistas” que realcen el contenido de sus publicaciones.

Los mejores de la época son, sin duda, los hermanos Alfredo y Daniel Perea, autores de las siempre famosísimas láminas de «La Lidia» y que a través de ellas, como de la cartelería que confeccionan, se hacen acreedores a ser denominados, y con muchísima razón, los primeros protagonistas de la Fiesta.

Los hermanos Perea y sobre todo, Daniel, hacen con sus láminas y sus carteles que muchas personas se aficionen al tema taurino solamente viendo sus famosísimos dibujos.

Junto a ellos debemos citar también nombres como los de Chaves, Cilla, R. Esteban y Marín, todos de encomiable estilo, que en su mayoría graban e ilustran a la misma vez, aunque el resultado de las láminas y de los carteles fuesen labor de artesanos, que casi siempre estaban vinculados al taller del dibujante o de la revista.

A principios del siglo XX hay otra renovación en el cartel taurino, y colaboran con imprentas como la de Ortega de Valencia grandes artistas, que dan renovado esplendor a ese elemento vital de las corridas que es el cartel: Roberto  Domingo, Carlos Ruano Llopis, Juan Reus, Cross Estrems y otros, plasman verdaderas y auténticas obras maestras de esplendorosa grandeza.

Desde los años ochenta del siglo pasado, las nuevas tecnologías de impresión introducen elementos como la fotografía, de la que últimamente se está abusando, quizás en demasía, aunque afortunadamente y en tiempo muy reciente, se vuelve a la inquietud artística de presentar carteles taurinos, con la originalidad creativa que nunca debería perder un espectáculo basado fundamentalmente en la autenticidad, en el colorido y en la estética más gallarda que pueda encontrarse en  ninguna otra manifestación artística.


*En memoria del gran aficionado cordobés Luis Rodríguez López, de cuya empresa de artes gráficas salieron los excelentes carteles que anunciaron muchas ferias de Córdoba. Este artículo fue publicado en la feria del año 2000 por el Semanario «La Calle de Córdoba», en un extraordinario suplemento taurino titulado «Córdoba, cien años de toros», dirigido por Rafael Sánchez González.

jueves, 9 de marzo de 2023

EL DÍA QUE LLORÓ «GUERRITA»

Por Rafael Sánchez González      

Antonio María Bejarano Millán «Pegote»

En febrero de 1887 y a modo de ensayo para la alternativa, fijada ya para el otoño, toreó «Guerrita» en Madrid una serie de novilladas, en las que salieron con él como picadores Francisco Parente «El Artillero», muy conocido de aquella afición, y Antonio Bejarano Millán, mozo fornido y de arrogante presencia que comenzaba a picar con habilidad y valentía y al que, indistintamente, apodaban «Cono» o «Pegote». Acartelado con el primero de estos alias hizo su debut en la Corte el día 27 —festejo en el que «Arriero», del Duque de Veragua, le infirió un puntazo en el pie derecho—, y a partir de la novillada del 12 del siguiente marzo adoptaría definitivamente el de «Pegote», con el que alcanzaría justa fama.

Todo transcurría con normalidad a las órdenes de Rafael Guerra, primo hermano suyo, hasta que en 1892 el comportamiento de Antonio Millán comenzó a preocupar a todos sus compañeros de cuadrilla, situación que se vería agravada el siguiente año, al extremo de que «Guerrita», tras actuar en Logroño (22/9), hubo de aconsejarle su regreso a Córdoba. Así lo hizo, pero a su paso por Madrid, no se le ocurrió otra cosa que personarse en el Gobierno Civil para denunciar el robo de unas alhajas del que, según él, había sido víctima, suceso que sólo existía en su ya trastornada mente. Y lo peor fue que no quedó ahí la cosa, porque, aquella misma noche se echó a la calle casi desnudo, portando en sus manos una lavativa y provocando un gran escándalo, ya que, además de gritar y proferir insultos, golpeaba a cuantos sorprendidos transeúntes encontraba a su paso, amén de algún municipal que avisado del alboroto acudió con intención de detenerle. Gracias que coincidió a pasar por allí su compañero y amigo José Galea Jiménez, banderillero gaditano enrolado en las filas de Mazzantini, que anteriormente había pertenecido a las de su primo Rafael Bejarano «Torerito», quien, reconociéndole, salió en su defensa y se  lo llevó a la fonda «La Gregoria», asiduo cuartel general en Madrid de las huestes del Guerra, donde al fin pudo ser calmado.

Prácticamente, todo estaba acabado ya para el desventurado «Pegote». Recluido en el manicomio que en Carabanchel tenía el doctor Esquerdo, y aunque pasara en Córdoba cortas etapas cuando su lucidez era más acorde, el 2 de febrero de 1899 fallecería en dicho establecimiento psiquiátrico, totalmente loco. 

Días después fue trasladado su cadáver a Córdoba en un furgón funerario del tren correo, y a la torerísima hora de las cinco de la tarde, antes de ser enterrado en el cementerio de San Rafael, se celebraron en la iglesia de Santa Marina los funerales, resultando insuficiente el templo para poder acoger a cuantas personas asistieron a los mismos. «Guerrita», aquél poderoso diestro que jamás desmayara frente a los astados, apenado por la muerte de Antonio Millán, no pudo evitar que unas lágrimas cayeran por su rostro. Hasta esa fecha, nadie había visto llorar al Guerra.

Un revuelo de gemidos…

Una angustiosa llamada…

Y luego, solo el silencio…

el aire… la luna… nada…

(José de la Vega)

 

miércoles, 1 de febrero de 2023

EN RECUERDO DE RAFAEL SÁNCHEZ GONZÁLEZ

Por Antonio Luis Aguilera 

Rafael Sánchez González

El domingo 22 de enero falleció en su querida Córdoba Rafael Sánchez González, un aficionado excepcional a la Fiesta de los toros, de la que era toda una referencia, una fuente de información cristalina para resolver cualquier duda o consulta histórica sobre los hombres del toro, desde el más humilde hasta el más célebre, ya fuera ganadero, matador, banderillero, picador, mozo de espadas o simple aficionado. Daba igual, Rafael era la persona a la que todos recurríamos para plantear preguntas, por complejas que fueran, que solo él contestaba con solvencia y maestría.

Tuvimos la suerte de contar con su amistad, de compartir interminables conversaciones taurinas, donde daba gusto escucharle por el dominio y la seguridad que transmitía, por la singular familiaridad con que manejaba esa historia del toreo que tanto le apasionaba. Como compañeros de programas taurinos en las emisoras de radio locales, fuimos juntos muchas ocasiones como invitados a tertulias en peñas, asociaciones o entidades públicas y privadas, donde su saber entusiasmaba cada vez que explicaba la importancia de Córdoba en cualquier estamento del toreo; hasta —le gustaba apostillar— en la maravillosa gastronomía de guerra de las mujeres de los más humildes del toreo, de la gente sencilla del «Barrio», que de la necesidad hicieron virtud y, para saciar el hambre de los suyos, cocinaron lo que nadie quería de los despieces con tal maestría y sabor, que terminaron por convertir aquellos platos de batalla en algunos de los que actualmente son más demandados en los mejores restaurantes.

De la importancia de sus conocimientos dan fe los artículos publicados en este blog, donde por nuestra amistad colaboró ilusionado desde su creación, hasta que la enfermedad fue mermando su calidad de vida. El pasado mes de diciembre, próximas las fiestas de Navidad, hablamos con él por última vez. Lo notamos recuperado y así nos lo reconoció, mostrando sus ganas de ponerse al día en las lecturas taurinas atrasadas, y de terminar alguno de los textos que tenía esbozados para editarlos en esta «Plaza de la Lagunilla», que tantas veces honró con magistrales lecciones sobre la historia del toreo.

Rafael Sánchez, un erudito de la historia del toreo

Rafael Sánchez González fue un erudito de la historia del toreo en general y la de Córdoba en particular. Su saber sobrepasaba el de cualquiera, pues desde joven sintió la inclinación de investigar personalmente la historia, visitando a familiares y parientes, por lejanos que fueran, de la gente del toro, a personajes y comerciantes del «Barrio» del Campo de la Merced, por insignificante que pareciera su oficio, a los que preguntaba sobre la vida y obra de sus admirados hombres del toro. Hablaba con nietos, biznietos, tataranietos, vecinos, tenderos, zapateros, taberneros o simple gente de ese barrio que apasionadamente calificaba «el más torero del mundo». Rafael interrogaba, pedía fotos antiguas, fotocopiaba documentos destinados al olvido, que consideraba determinantes para explicar el curso de la historia, esa que como investigador del toreo le gustaba explicar meticulosa y magistralmente. Su curiosidad por conocer a cada personaje hizo de Rafael un aficionado distinto a todos, una verdadera referencia histórica —«aunque luego nadie cita la fuente de la información», nos decía— para conocer cualquier capítulo de la Tauromaquia. 

Preciosa es la huella que deja en este blog, con textos magistrales como «El Barrio y la dinastía de los Poleo»; semblanzas de su admirado «Lagartijo» —por quien decía tener debilidad por su figura, torería, sencillez y desprendida humanidad. «Y porque no tenía familiares como «Guerrita para que contaran su historia»—; la magnífica cronología de la soberbia torería del genial Rafael Guerra Bejaranosin olvidarse nunca de los grandes banderilleros o los picadores, de los que apostillaba: «la caballería es la parte de la tropa más importante en una cuadrilla».

A continuación relacionamos todos los trabajos que vieron la luz en «Plaza de la Lagunilla», el blog que por amistad enriqueció expresando su sabiduría. Siempre serán un lujo para los aficionados que aman la historia del toreo, por esa razón facilitamos su acceso a modo de homenaje al querido compañero, de quien en sucesivas ediciones rescataremos otros textos magistrales. Solo nos queda reiterar nuestro sentido pésame a su esposa Pilar y demás familia, condolencia que extendemos al maestro y entrañable amigo José María Montilla, decano de los matadores de toros cordobeses, pareja inseparable durante décadas de Rafael Sánchez en la información taurina de radio y televisión. 

Descanse en paz nuestro amigo Rafael, un aficionado excepcional. 

Para facilitar la búsqueda de los textos de Rafael Sánchez González, enlazamos el título con el artículo. 


Fecha

Título

8/12/2021

Recordando a Rafael Molina Sánchez “Lagartijo”

8/11/2021

Toreros con gafas en los ruedos

23/9/2021

La plaza de toros de Gijón y Rafael Guerra “Guerrita”

22/8/2021

La gran temporada de “Guerrita” (II)

15/8/2021

La gran temporada de “Guerrita” (I)

16/6/2021

“Lagartijo”: Apuntes y anécdotas. (Coautor)

16/3/2021

“Guerrita”: El torero que pudo y quiso

9/2/2021

El picador “Matacán”, “Bocanegra” y el bandido “Pacheco”

2/1/2021

Pepe-Illo y el Cristo de los Traperos

27/11/2020

Bernabé Álvarez “Catalino”, un picador muy especial (II)

21/11/2020

Bernabé Álvarez “Catalino”, un picador muy especial (I)

8/10/2020

“Frasquito”: La fugaz sombra de “Manolete”

9/9/2020

Un picador de toros con tratamiento de “Señor”

4/8/2020

Relación de la dinastía de los “Gallo” con varios  toreros cordobeses

6/3/2020

Recordando aquellos encierros ya desaparecidos

1/1/2020

La flor de “Manolete”

3/11/2019

“Lagartijo”, el hombre

16/10/2019

“Lagartijo”: El califa y su tropa torera

2/10/2019

La rivalidad “Lagartijo”-“Frascuelo”

23/9/2019

“El Barrio” y la familia de los “Poleo”

20/9/2018

Matadores de toros cordobeses o considerados como tales

14/9/2018

Alternativas concedidas en Córdoba

21/7/2018

Plaza de toros de “Los Tejares”

27/6/2018

Cronología de “Guerrita”

 

miércoles, 8 de diciembre de 2021

RECORDANDO A RAFAEL MOLINA SÁNCHEZ “LAGARTIJO”

Por Rafael Sánchez González                                                     

Rafael Molina Lagartijo
                                             

Desde que muy joven me inicié como aficionado a la Fiesta de los toros, sentí gran interés por conocer la enorme riqueza que encierra la historia de la Tauromaquia, y uno de sus personajes que más me cautivaron fue Rafael Molina Sánchez Lagartijo, de quién el pasado día 27 se cumplieron ciento ochenta años de su nacimiento.

Introducirnos en el aluvión de datos que aporta su densa biografía, ni es mi intención ahora ni sabría en este momento por cuál de ellos declinarme, puesto que solo trato dedicar unas líneas en recuerdo de tan inmenso torero.

Lagartijo El Grande

Había en toda su figura tales atractivos, existía tal relación entre la suerte ejecutada, los medios de ejecución y la manera de practicarla, que no quedaba al espectador otro recurso que entregarse ante aquel artista incomparable y batir palmas a la serenidad, valor, aplomo y elegancia, a la maestría en una palabra, de tan incomparable coloso del toreo. El fondo y la forma se daban la mano para hacer de Lagartijo la personificación del torero más perfecto que hasta su retirada se había conocido y uno de los más completos que han existido. Hablar de la historia del Toreo y no citarle en primer término sería imperdonable, porque su señera figura alcanzó relieve de grandeza. La traza y la silueta de su cuerpo, hasta la elegancia de sus movimientos y la armonía de sus acciones en el ruedo, envolvían de plasticidad la lidia. Solo por verle hacer el paseíllo valía la pena pagar la entrada, llegó a decir de él Guerrita. Como también se decía, que componía una obra de arte cada vez que desplegaba su capote. Belleza helénica encarnada y viviente en su toreo. Tras los esbozos artísticos del patilludo diestro madrileño Cayetano Sanz, Lagartijo pasa por ser el torero de mayor arte que hasta entonces, e incluso muchos años después, han conocido los públicos. Lagartijo el Grande le llamaban en su tierra. 

Piconera con burro. Foto: Blog Notas Cordobesas de Paco Muñoz

Porque, Rafael Molina no solo fue grande como torero. En lo personal fue un hombre honrado y bueno; serio, pero ocurrente; altivo con los grandes y colaborador con los humildes. Que les preguntasen a los piconeros cordobeses de los que fue su ángel protector. Aquellos humildes hombres de un gremio muy extendido entonces en la ciudad siempre encontraron amparo en él, desde pagarles los borriquillos con los que portaban sus pesadas cargas, hasta bautizarles los hijos con la sola condición de que se les impusiera el nombre del Arcángel San Rafael. Asimismo, durante los últimos años de su vida mantuvo la costumbre de repartir todos los martes un plato de comida a los pobres que se acercaban a su domicilio. Y esa misma condición de generosa entrega personal la tuvo igualmente hacia sus compañeros. Quien desde su alejamiento de la profesión apenas salió de Córdoba, no dudó en viajar a Madrid para dar su último adiós al único espada que fue capaz de rivalizar firmemente con él durante veintitrés temporadas, Salvador Sánchez Frascuelo, ante cuyo cadáver se postró arrodillado, y sin poder evitar que unas lágrimas rodaran por su rostro exclamó: pobre Salvaór… tanto luchá pa esto.

Salvador Sánchez Frascuelo

Sobre tan extraordinario personaje ¿cómo podría yo resumir siquiera en el breve espacio de un artículo las hazañas de aquel torero excepcional, que comenzó a torear a los once años de edad y se alejó de los ruedos cumplidos ya los cincuenta y dos? Por cierto, enfrentándose en solitario a seis ejemplares de Veragua en la plaza de Villa y Corte. Si acaso, indicar que a lo largo de las veintiocho temporadas que ininterrumpidamente estuvo en activo, es decir, desde el 29 de septiembre de 1865 que recibió la alternativa en Úbeda (Jaén), al primer día de junio de 1893 que por última vez vistió el traje de luces, totalizó 1.632 corridas en las que estoqueó 4.867 toros, cifras de las que 404 y 894, respectivamente, corresponden a Madrid.

Aun cuando he dicho que no intentaría relatar ningún acontecimiento de su vida torera, permítaseme referir un breve suceso, al menos curioso, encontrado entre la documentación que sobre el primer califa tengo recogida.

Festejos en honor del príncipe Federico Guillermo

Funciones de teatro, revistas militares, recepciones y banquetes y hasta una corrida de toros se celebraron en Madrid, en noviembre de 1883, para festejar la visita del príncipe imperial Federico Guillermo, que sería último emperador de Alemania (1888-1918) y rey de Prusia. A tal fin, el domingo 25 de noviembre se organizó una función extraordinaria, que solo vino a engrosar las ganancias de la empresa, indemnizada además de manera oficial con diez mil pesetas, puesto que el ganado lidiado no añadió gloria alguna a la divisa de Veragua y, por lo tanto, aportaron muy poco al lucimiento de Lagartijo, Francisco Arjona Currito y Fernando Gómez Gallo, diestros cabeceros de aquella temporada en el coso matritense, festejo en el que Miguel Almendro, a la sazón banderillero a las órdenes de Fernando, mató en último lugar un sobrero de Eduardo Schelly, tan manso como los ejemplares del señor duque. Baste decir, que, según un revistero de la época, hubo momentos en que los espectadores que ocupaban las localidades altas se entretuvieron tratando de coger al vuelo, como si de moscas se trataran, los jilgueros que sobre sus cabezas revoloteaban.

Sonaron himnos nacionales y hubo brindis para el egregio forastero, que, junto a los reyes de España, Alfonso XII y María Cristina de Absburgo-Lorena, presenciaron el festejo desde el palco real, al que fueron invitados los cuatro espadas junto con un representante de sus respectivas cuadrillas, para saludar a Federico Guillermo, que, muy agradecido expresó su admiración hacia ellos, recibiendo de Lagartijo el estoque con el que había dado muerte a sus dos oponentes, obsequio que recogió manifestando que figuraría entre las espadas de Napoleón III y otros distinguidos militares en una vitrina de palacio, indicándole al conde de Solm que le facilitara los nombres de los cuatro matadores para poderles corresponder con un regalo personalizado.

Lagartijo en la plaza de Madrid

Al despedirse con unas palabras de elogio estrechó la mano a los ocho lidiadores presentes, y entendiendo Currito que les ofrecía su casa, respondió resuelto: en San Bernardo tiene usté la suya, donde quiera que pregunte le darán rasón. La cosa no deja de tener su gracia, pero es que, cuando ya regresaban en jardinera camino de la fonda, según se cuenta, Lagartijo le preguntó a su hermano: ¿tu crees que el hijo del Curro ha entendío al príncipe ese? Juan Molina, que en perspicacia superaba a Rafael, le contestó sorprendido: pero Rafaé, ¿tu va a jasé caso de un endividuo que está más volao que la veleta una torre?

Rafael Molina Sánchez Lagartijo. Un torero que no invadió normas ni borró jurisdicciones, sino que se atuvo a ellas y dentro de ellas fue un consumado maestro y la melodía torera más inspirada y bella vestida de luces. Fue el torero que, sin darse cuenta, promovió el renacimiento de la literatura taurina. Su nombre, escrito con letras de oro, engalana la historia del Toreo y es orgullo y gloria para la tierra que le vio nacer, hace ahora ciento ochenta años.