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martes, 2 de enero de 2024

LA DINASTÍA TAURINA DE LOS «SACO» (SEMBLANZAS ACTUALIZADAS)

Por Francisco Bravo Antibón

"El Barrio" del matadero, junto a la "Malmuerta" 

 

Los "Saco", una dinastía torera netamente cordobesa, con nombres muy importantes en el escalafón de los hombres de plata…

 

Nacidos, casi todos, en los aledaños del taurino barrio del Campo de la Merced...

 

"Cantimplas", fundador de la dinastía

MANUEL SACO DE LEÓN  «CANTIMPLAS»

Nació en Córdoba el 19 de junio de 1878. Desde muy joven, sintió la llamada del mundo de los toros, espoleado en su sensibilidad por las tardes gloriosas de Guerrita. Desea Manuel a toda costa emularle y alterna el trabajo de ayudante de almacén en Aceitunas y Cereales Benito Delgado, con salidas a tientas y fiestas menores a localidades limítrofes.

Se adivinaban en él buenas cualidades, pero la verdad es que como espada no llegó a sobresalir. Su ejecutoria profesional la inicia en 1885, alternando con distintos aspirantes a figuras… La presentación en Madrid tuvo lugar el 29 de julio de 1900, haciendo el paseíllo con Manuel García Revertito y Antonio Olmedo Valentín; lidiándose ganado de Eduardo Ibarra. El resultado artístico fue inversamente proporcional a sus ansias de triunfo. Resolvió la papeleta simplemente con galanura.

A partir de ese momento, se plantea cambiar el oro por la plata e inicia, la que fuera una  brillante trayectoria como subalterno.

En 1909 entró a formar parte como fijo, en la cuadrilla de Rafael González Madrid Machaquito, quien tuvo el buen gusto de formar una cuadrilla exquisitamente torera; entre sus componentes se encuentran:

BANDERILLEROS: RICARDO LUQUE CURRO CAMARÁ, ENRIQUE BERENGUER BLANQUET Y MANUEL SACO CANTIMPLAS

PICADORES: MANUEL DE LA HABA ZURITO, ANTONIO LUQUE EL GORDO

PUNTILLERO: JOSÉ GONZÁLEZ EL MACHACO (Hermano de Machaquito)


Con un jefe como Machaquito y con los componentes de la citada cuadrilla de lujo, Cantimplas perfeccionó su buen hacer y desarrolló una especial visión para estar siempre en el “sitio”. Escribió páginas muy importantes junto a su matador y fue reconocido como un subalterno fuera de serie. Hasta el punto de que al retirarse Machaquito, requirió de inmediato sus servicios el maestro José Gómez Ortega Gallito III.

Cuando sucedió la tragedia de Talavera de la Reina, esa tarde negra, en la que resultó corneado de muerte, el genial Joselito,  lo llamó Ignacio Sánchez Mejías, a cuyas órdenes culminó la fatídica temporada de 1920.

Su última temporada en activo fue la siguiente de 1921, integrado en la cuadrilla de José Gómez Roca “Joseíto de Málaga”.

El destino le tenía preparada una trampa mortal, pues aquel que pudo con los toros más complicados, no fue capaz de domeñar un enfriamiento que cogió en el campo, celebrando el final de la temporada. El entorno pensaba que se trataba de un resfriado común, pero eso que se creía que era sólo un contratiempo,  terminó por arrastrar a la tumba al gran torero.  Falleció el 18 de marzo de 1922.

De su unión con Rafaela Rodríguez Sánchez (hermana de Manolete padre), nacieron diez vástagos: Angelita, Manuel, Rafael El Pelu, ó Cantimplas II, José Niño Dios, Carmela, Antonio Toto, Fernando Fernandi, Francisco Currete, Luís y Enrique. Casi todos los varones relacionados con la Fiesta. 

 

"El Pelu" y "Manolete", primos hermanos 

RAFAEL SACO RODRÍGUEZ «EL PELU»

Continuando con la línea torera de esta saga, toca citar con la brevedad que el medio nos impone, a Rafael El Pelu.

Nace el 16 de marzo de 1905, en una cuna muy torera. Su futuro estaba claro, rodeado de capotes, muletas y espadas, no podía ser otra cosa que torero. Con su padre abundaron las visitas a los tentaderos y por tanto alimentando casi a diario la vocación que Rafael portaba vía familia.

Hace su presentación como novillero,  vistiendo por vez primera un traje de luces,  en la primavera de 1925. Esta temporada sumó doce festejos.

La siguiente,  actúa con notable éxito en catorce novilladas. Por cierto que en estos primeros compases de la carrera, mantuvo una reñida competencia con su cuñado Rafael Sánchez Camará II.

Veinticuatro tardes sumó en el transcurso del año 1927, y no incrementó más el número de actuaciones, por haber sufrido una cornada en el coso de Jerez de la Frontera el 18 de septiembre.

Bajó a 10 paseíllos la temporada de 1928. 

Acude a Madrid el 11 de abril acartelado con Rafael Moreno y Revertito. Ganado de Gabriel González. Redondea un par de faenas que le hacen acreedor a salir en hombros.   

A  pesar del inicio exitoso, el resultado final no resultó acorde a las expectativas. El número total de festejos no pasó de los dieciséis.

Suma quince en 1930, seis en 1931 y tan sólo uno en la temporada de 1932. 

Así las cosas, decide integrarse en el escalafón de subalternos, y lo hace por primera vez enrolado en la cuadrilla de Antonio de la Haba Zurito.  

Otros matadores con los que actuó a lo largo de su larga y brillante trayectoria taurina, fueron: Venturita, Manuel Rodríguez Sánchez Manolete, Manuel Calero Calerito, Julio Aparicio, Rafael Ortega, Antonio Ordóñez, Juan Belmonte, Pedro Martínez Pedrés y Antonio Borrero Chamaco.

Retirado del mundo del toreo práctico pero no de su entorno, falleció el día 11 de febrero de 1976.

 

JOSÉ SACO RODRÍGUEZ «NIÑO DIOS»

Tuve la suerte de haberle hecho quizás mi primera entrevista, siendo yo muy joven -tendría tal vez diecisiete años – en la terraza del Bar Colonial de la calle Morería… por cierto que guardo una foto que me dedicó, clavando banderillas en Madrid. 

Nació el 27 de enero de 1907 y falleció el 28 de enero de 1986 en Córdoba.

Canalizó su lógica inclinación a ser alguien en el mundo del toro, acudiendo desde muy joven a cuantos tentaderos tenía la ocasión de asistir. Logró alguna que otra actuación en festejos menores. Acumuló conocimiento y sumó madurez. No libró la batalla definitiva para ser matador, pero eso sí, rozó la posibilidad de serlo.

Donde sí brilló,  fue como torero de plata y de oro como persona, fue un gran tipo. Acompañó a figuras muy importantes de la época, tales como: Chicuelo, Marcial Lalanda, Manuel Capetillo, Rafael Soria Molina Lagartijo, Rafael Sánchez Saco, Alfonso González Olmo Chiquilín, Montenegro, Antonio Medina, El PuriEl Pireo, Fernando Tortosa, Paquito Asensio y Agustín Parra Dueñas Parrita.   

                        

ANTONIO SACO RODRÍGUEZ «TOTO»

Su ejecutoria pasa por la de ser un subalterno leal, voluntarioso, y efectivo. Figuró en varias cuadrillas, en la que más tiempo estuvo vinculado fue con la de Manuel Mejías Jiménez Manolo Bienvenida (1912-1938), hijo mayor de Manuel Mejías Rapela Bienvenida.

Falleció el día 11 de octubre de 1938, en las postrimerías de la  pasada contienda civil.  

Plaza del Moreno en el barrio del Matadero viejo 

FERNANDO SACO RODRÍGUEZ «FERNANDI»

También conocido por Cantimplas Chico o Fernandín. Nació el 12 de febrero de 1913 y falleció el 2 de enero de 1971.

Fernando sigue la misma línea de aprendizaje, que es una constante en la dinastía de los Saco. Hace su presentación en Madrid en la plaza de Vista Alegre –conocida también por La Chata -

el 28 de junio de 1931, con los diestros Parrao y Fabrilo, que lidiaron novillos de Ignacio Gómez. Fernandi estuvo animoso pero no pasó de digno.

El 26 de mayo de 1932 torea en Córdoba junto al Niño del Matadero y Ángel Fuentes, que lidiaron ganado de Esteban Hernández.

En adelante alternó tardes de éxito junto a otras grises. No tuvo la fortuna ni la fuerza necesaria, para sobresalir y crear expectación, argumentos imprescindibles para llegar preparado a la alternativa, grado taurino que finalmente no consumó. En una de esas tardes, en concreto el día 1º de octubre de 1938, en Los Tejares de Córdoba, estuvo acartelado con Manolete – ambos de novilleros – además de los diestros  Calderón y Paquito Casado; ganado de Conradi. Como anécdota para el recuerdo, en esa corrida, brindó un novillo a su sobrino Rafael Sánchez Saco, que a la sazón contaba seis años…

Quizás la última que lidió y estoqueó Fernandi, fue la corrida celebrada en Córdoba el 7 de abril de 1940, con reses de Antillón,  junto a los matadores Chalmeta y A. Díaz.

A partir de aquí, pasó al escalafón de subalternos hasta su retirada.

Fernandi figuró en la cuadrilla de su primo  Manolete, cuando éste tomó la alternativa en la Real Maestranza de Sevilla el 21 de mayo de 1939, de manos de Manuel Jiménez Chicuelo, y de testigo Rafael Vega de los Reyes Gitanillo de Triana.

 

FRANCISCO SACO RODRÍGUEZ «CURRETE»

En algunas biografías, entre ellas la mía, citamos a Currete como subalterno etc. pero lo cierto y verdad, es que no he encontrado ningún relato fiable, de que ello se produjera. He visitado el cementerio de Nuestra Señora de la Salud de Córdoba, acompañado por un miembro de los Saco, en concreto de Fernando Saco Mellado – hijo de El Pelu -, y hemos localizado una lápida en la que figura Francisco Saco Rodríguez, fallecido con tan sólo siete años… A partir de este dato no hemos conseguido nada más acerca del desconocido Currete.

                               

Panorámica del torero barrio del Matadero antiguo de Córdoba

ANTONIO YÁÑEZ SACO «GALLO»

Hijo de Rafaela Saco de León y Salvador Yáñez. Nació el 8 de abril de 1902 (otros historiadores citan el día 10 que fue el de la inscripción) y falleció el 9 de marzo de 1973.

Tuvo una trayectoria muy importante, destacando como subalterno y hábil puntillero. Que sepamos, es al único en la historia de la tauromaquia, que se le ha concedido una oreja como puntillero. Ocurrió en Écija, al correr a una mano un novillo, que el matador se mostró incapaz de estoquear, llevarlo con maestría a las tablas y recetarle un certero cachetazo. Antonio Yáñez dió la vuelta al ruedo saludando,  mostrando el apéndice.

Por lo demás, trabajó con notable eficacia en las cuadrillas de Camará, Zurito, Chicuelo, Felix Rodríguez, Palmeño, Atarfeño y alguno más de forma circunstancial.

 

Debut con picadores de Rafael Sánchez Saco, que salió a hombros de la
plaza de "Los Tejares" junto a Julio Aparicio y Miguel Báez "Litri".
Foto: archivo de Paco Laguna

RAFAEL SÁNCHEZ  SACO

Hijo de Carmela Saco y de Rafael Sánchez Sánchez Camará II, de cuyo matrimonio nacieron como ya es sabido, Rafael, Carmen, Manolo, Paco, Pepe, Fernando, Ángela, Rafi-Francisca y Antonio.

El primero de ellos es Rafael, que nace el 24 de noviembre de 1932 y fallece en enero de 2021.

Se inició muy joven en tientas y becerradas, con doce años fue con su padre a un tentadero a una finca de Sevilla, a la que asistían Machaquito III y Pepe Luís Vázquez; fue la primera vez que invitado por Machaquito le dio  varios capotazos a una becerra.

También tengo anotada la tienta -mayo de 1947-que celebró Conchita Artázar, dedicada  especialmente a los maestros Manolete Gitanillo de Triana, y también colaboraba Antonio de la Haba Torreras. Allí se  encontraba Rafael Sánchez Saco, quien tuvo el privilegio de que su pariente Manolete,  le cediera una vaca. El joven Rafael resolvió la papeleta de forma muy inspirada, sorprendiendo a los  directores de lidia, en especial con la ejecución de un purísimo pase de pecho. A pesar de los años transcurridos Rafael no ha olvidado tarde tan bonita. 

Posteriormente en la finca de Eduardo Sotomayor, don Antonio Cañero le enseñó la técnica de la tienta, indicándole los movimientos, distancias etc. y el porqué de ello.

En septiembre de 1947 torea por vez primera previo contrato, fue en Villa del Río. Se lidiaron dos novillos de Sotomayor, uno para Carnicerito y otro para él. Cortó dos orejas y rabo. Pero el debut oficial vestido de luces,  fue en Algeciras el 16 de mayo de 1948, cortando una oreja a cada novillo de los dos que le correspondieron. Usó un terno azul que le prestó su tío El Pelu. A partir de esta actuación se inicia un ciclo de bastantes tardes y a éxito por tarde, que culmina en Córdoba presentándose con picadores el 27 de mayo de 1950. Los Tejares hasta la bandera, con un público entusiasmado, ávido por presenciar las evoluciones de unos toreros con demostrado gancho: 

Julio Aparicio y Miguel Baez Litri, que lidiaron junto con Rafael novillos de Clemente Tassara. Julio cortó dos orejas, Litri tres orejas y un rabo y el flamante novillero Sánchez Saco cuatro orejas y dos rabos. 

La temporada del 52 cuajó en torero, obteniendo triunfos en plazas importantes como Córdoba, Sevilla, Málaga y Madrid.

Todo marchaba estupendamente, hasta que el 31 de julio, en la plaza de Las Arenas de Barcelona, un novillo de Jesús Sánchez Arjona,  le infirió una cornada tan fuerte que le inutilizó para continuar su trayectoria como torero. La fatalidad le visitó demasiado joven… y Córdoba perdió una promesa con marchamo de figura.   

             

Córdoba, 27 de mayo de 1950. Debut con picadores de Rafael, que posa con
sus padres Rafael Sánchez "Camará II" y Carmen Saco Rodríguez, y sus hermanos
Angelita, Fernando, Pepe, Manolo, Carmen, Rafi, y Paquito. Foto archivo Paco Laguna.


MANUEL SÁNCHEZ SACO

Nace en Córdoba el 29 de octubre de 1937. 

Cuando contaba con sólo 15 años inició el periplo de sin caballos, actuando en festejos menores, por las plazas de Córdoba, Montoro, Cabra, Jerez etc. 

El 27 de junio de 1954 se presenta en Madrid, en la plaza de Vistalegre, alternando con Pedro Dargel y El Gacho, con novillos de Marañón. Fue muy ovacionado.

De la temporada de 1955, es destacable la presentación con picadores en Córdoba, el 10 de septiembre, tarde importante para su carrera,  en la que dejó un buen sabor taurino y consolidó su fama de torero valiente.

También triunfó en el festival del 8 de noviembre, en el que toreó junto a Francisco Amián, Manolo Zerpa, Manuel de la Haba Zurito y Alfonso González Chiquilín ¡ un cartel cargado de nostalgia¡...    

Tras los triunfos anteriores, repite para sus paisanos cordobeses, en tres tardes de la temporada del 56 – los días 6,13 y 31 de mayo- , repitiendo éxitos todas las tardes y consiguiendo

un número importante de apéndices.

A pesar de sus ganas y férrea voluntad el número de festejos decae como novillero y decide pasar al escalafón de los toreros de plata, donde logra un puesto muy relevante. Debuta como subalterno, con su primo Antonio Sánchez Fuentes, en Béziers el 14 de agosto de 1965. Sus buenas maneras,  hacen que lo soliciten para sus cuadrillas destacados matadores. Estuvo a las órdenes de Victoriano Cuevas Valencia, Gabriel de la Haba ZuritoRafaelete, Manuel Benítez El CordobésEl Pireo, Francisco Núñez Currillo y Francisco Bautista Paco Bautista.

Su cuerpo presenta numerosas firmas de las cogidas sufridas, cronológicamente las de más gravedad, fueron:

            11 de septiembre de 1960 en Belmez (Córdoba)

            11 de mayo de 1961 en Córdoba

              2 de septiembre de 1961 en Posadas (Córdoba)

            11 de septiembre de 1972 en Albuquerque (Badajoz)

            18 de julio de 1974 en Barcelona

            18 de julio de 1975 en Villarrobledo (Albacete)

            

FRANCISCO SÁNCHEZ SACO

Vástago de Camará II y hermano de los diestros: Rafael, Manolo, Pepe, Fernando y Antonio Sánchez. 

La ascendencia taurina de los Sánchez Saco,  parte de su abuela  Rafaela Rodríguez Sánchez, hermana de Manolete (padre),  y esposa de Cantimplas.  Por consiguiente el cuarto califa, el Manolete con “mayúscula”,  era primo hermano de la madre, y consecuentemente,  tío en segundo grado de ellos.          

Francisco nació el 29 de Agosto de 1939 en el taurino Campo de la Merced. 

Con los antecedentes citados, Francisco tenía que ser torero, y para ello se preparó desde muy joven: 

…”tendría doce o trece años, cuando me probé en una tienta, que se celebraba en la ganadería de Amián. Allí fui acompañando a mi hermano Rafael”…

No sería esta la única experiencia juvenil, sin embargo en breve espacio de tiempo, se decantó por formar parte del escalafón de banderilleros, o de los toreros de plata, como nos gusta nombrarlos. Esta decisión tan rotunda como acertada, la tomó siguiendo los consejos de su padre y de su tío Fernando Saco Fernandi, que de soltero convivía en el mismo domicilio. Fernandi fue un activo importante para la evolución taurina de Paco Sánchez Saco, y de sus hermanos, así como el entorno. 

Muy eficaz con el capote y los rehiletes, cuajó una trayectoria muy sólida e importante. Estuvo vinculado a las cuadrillas de: Palmeño durante cuatro temporadas; una con El Puri; tres con Miguel Mateo Miguelín;  una con El Hencho;  dos con  Victoriano Cuevas Valencia;  una temporada de sesenta tardes con el malagueño Juan Arias; cuatro años con el maestro Luis Miguel Dominguín; siete con Paco Bautista;  una corrida a las órdenes Manuel Benítez, precisamente la de su reaparición en Benidorm; dos temporadas con  José Luis Villafuerte; varias actuaciones junto a Rafael Gago, y también, acompañó a sus hermanos Manolo, Antonio El Tato y Fernando El Junco. 

Torero dominador y seguro con los toros, sólo sufrió dos cogidas: 

…” en la última novillada que se celebró en el coso de “Los Tejares”, el 18 de abril del 65,  resulté herido por un novillo de “Herederos de Enriqueta de la Cova”.

Es día toreaban  Agustín Castellano, mi primo Antonio Sánchez Fuentes y José María Susoni. No he sido un torero castigado por los toros, hasta el punto de que sólo puedo contar ésta de Córdoba, y otra en Madrid toreando con “El Palmeño”…

Curiosamente consta en su trayectoria taurina, que en dos ocasiones sustituyó a espadas que se negaron a lidiar, salvando la tarde, en ambos casos, con mucho éxito.    

En la cuadrilla de Luis Miguel Dominguín estuvo hasta la retirada definitiva del maestro.


JOSÉ SÁNCHEZ SACO «PEPE SÁNCHEZ SACO»

Nace en Córdoba el 11 de enero de 1942. El que menos toreó de forma profesional de la saga, pero aún así intervino en más de treinta novilladas. Y  cuando tuvo  ocasión de subir al escalón de novilleros con picadores, sufrió una cogida en Melilla. Sucedió el 24 de abril de 1960, actuando como sobresaliente, colocando un par de banderillas; el astado de Amián le produjo una herida en el tórax, con resultado de contusión medular y vertebral de pronóstico muy grave. Circunstancia que le dejó inútil para el toreo. 

El 30 de julio del mismo año, se celebró en Madrid un festival a beneficio de Faustino Inchausti Tinín y de José Sánchez Saco; alternaron en el mismo, Pepe Luís Vázquez, Antoñete, Curro Romero, Julio Aparicio, Antonio Ordóñez y Gregorio Sánchez. Intervinieron a favor de montar el cartel y que  fuera compartido con Tinín:  Agustín Parra Dueñas Parrita,Curro Caro, Bienvenida y Gregorio Sánchez. 

A partir de ese momento,  su vida tomó otros derroteros, especialmente dedicado al gremio joyero (desde 1963 instalado en Oviedo) donde ha triunfado.  Gracias a su sensibilidad y cordobesismo, ha presentado, colaborado y ayudado a infinidad de cordobeses que han precisado de su concurso allá en Asturias, por ejemplo a presentado a más de treinta toreros (matadores de toros, novilleros noveles y con caballos) de Córdoba, Alejandro Castro, Enrique Reyes, Ávalos, Vioque, Curro Martínez, Andrés Luís Dorado, Finito de Córdoba, Rafael Rosa…. Y al hilo de esto  –  como curiosidad  - recordar que a los  primeros  toreros que presentó allí,  fueron El Hencho y a su hermano Fernando Sánchez Saco q.e.p.d. También  a cantaores de flamenco como El Pele, Luís de Córdoba, Antonio de Patrocinio, Rafael Ordóñez, etc, también presentó el libro de El Cordobés, el periodista Pepe Toscano. Incluso participó en el mundillo del fútbol al presentar al hijo de su primo Manolo Saco, como guardameta en el club de fútbol del Oviedo.

Y atento siempre a su afición y tradición familiar como es los toros, ha sido Asesor Taurino del coso de Oviedo durante veintitrés años y ahora lo es de la plaza de Gijón donde a estas alturas (2024) ya lleva cuatro años.   

 

FERNANDO SÁNCHEZ SACO «EL JUNCO»

Nació el 20 octubre de 1943 y falleció el 2 de febrero de 2022. Novillero interesante y valiente,  en sus escasas actuaciones. En todas ellas se empleó con pundonor, y comportándose con sapiencia ante los novillos, se le intuía la capacidad de llegar a ser un buen lidiador.

Emparentado a través de su madre Carmela con Manolete, nieto de Manuel Saco León Cantimplas y su padre Rafael Sánchez Camará II, su futuro así como el de sus hermanos, estaba encaminado a ser torero, si bien no llegó a profundizar en tan familiar profesión.

De la trayectoria,  le tenemos anotada su asistencia a tentaderos, que le facilitaban tanto Victoriano Valencia como sus hermanos, a los que acudía acompañado por Paco Sánchez Fuentes, Antonio y su hermano Manolo. Actuó por primera vez con público en Posadas, integrado en la parte seria de un espectáculo cómico-taurino, con el que actuó en varias ocasiones, acompañado en la cuadrilla por sus tíos El Pelu y Niño Dios como hombres de plata, y Paco Repiso de mozo de estoques. Ya en serio, lo  presentó en Oviedo su hermano Pepe, actuando junto a  Juan Puerta y Paco Pallarés. Triunfó y repitió,  en un mano a mano con Pallarés. A partir de esta tarde culminó varias más saboreando el éxito, hasta una tarde aciaga en Andújar en la que no se gustó, sobre todo porque el ganado no resultó de lo más adecuado. El caso es que desistió de encaminar sus días en el toreo, y fue la última tarde que vistió el terno de luces.  Pasados unos meses entró en el gremio de la joyería y cuajó en un solicitado engastador.

De siempre fue un buen aficionado a los toros y animador a ultranza de la carrera de sus hermanos, que alimentaron una importante dinastía, la dinastía taurina de los Saco... 

       

ANTONIO SÁNCHEZ SACO «TATO»      

Nació como todos sus hermanos en el barrio de la Merced en 1953. Desde muy joven se plantea seguir los pasos de su familia, el ser torero era su objetivo, siempre remando en contra de sus hermanos, era el pequeño de los diez, y había antecedentes que desaconsejaban seguir por ese camino, en el seno de la familia se recordaba la gravísima cogida de Rafael y la de Pepe. Aun así persistió en el rumbo elegido. Para empezar a llevar la contraria… asiste con tan sólo siete años a clases en la Escuela Taurina, que a la sazón dirigía el recordado Luís Rodríguez, incluso hay una foto que captó el maestro Ladis, de una presentación de los alumnos en Los Tejares (9-10-1960). A partir de aquí su carrera empezó  a determinarse, entre clases teóricas y prácticas, acudiendo a tentaderos, acompañado por sus hermanos, iniciándose con el intento de lidiar una becerra  en la finca Dehesa de Yeguas de los hermanos Sánchez de Puerta en Guadalcázar. Siguió entrenando en el campo, hasta que en 1968 figuró ya en carteles modestos. 

El 5 de octubre de 1969, se presenta en Córdoba, lidiando novillos de José Luís Sánchez del Puerto, acompañado de Raúl Aranda y José Luís Galloso. Su actuación fue interesante, manejando con soltura capote y muleta. Seguidamente, el 26 de octubre del mismo año, torea en el Puerto de Santa María, junto a Velita y Galloso con ganado de José Luís Sánchez. Después hizo el paseíllo dos tardes más, probándose con caballos, una en Cabra y otra en Valencia.  

Cuando parecía que el horizonte taurino le era más propicio, comunicó el día 10 de julio del 70, que dejaba los toros. Sin duda, sus particulares  razones tendría, pero lo cierto es que nos privó de verle en tardes toreras importantes.

Actualmente sigue vinculado al mundo del toro, siendo vocal de la activa Tertulia Taurina Manolete.

                         

                               MANOLO SACO CÓRDOBA

Nació en Córdoba el 9 de mayo de 1943. Hijo de Fernando Saco Fernandi.

Como es preceptivo, inició su andadura probándose en capeas y festejos menores, de hecho muy joven actuó en La Rambla en 1960 estoqueando una becerra, que sería la primera y la última como matador… Lo pensó bien, y se decantó por seguir la trayectoria de su padre, con el que alternó en muchas ocasiones, y al que sigue recordando con alegría y orgullo.

Debutó  como torero de plata, en la localidad de Belmez (Córdoba) formando parte de  la cuadrilla de  Romerito de Córdoba Chalón, mientras  Fernandi, hacía el paseíllo con los hombres de El Pireo. Una tarde para recordar,  que Manolo guarda en el corazón. 

Toreó bastantes tardes en Madrid y alrededores, zona en la que trabajó - taurinamente hablando - durante tres años, llegando a torear en la temporada del 64 en ochenta y seis ocasiones... 

Entre otros, acompañó muchas tardes a Juan Montiel, con el que estuvo hasta la retirada del diestro en 1982.

También figuró en las cuadrillas de Joselito Torres,  Fernando Rivera, El Hencho, Fernando Tortosa, Juan Antonio Cobos Carreras El Garbanzo y los rejoneadores Luís y Antonio Domecq con los que alternó doce temporadas. 

Fue como torero muy interesante, y un profesional íntegro. Con los compañeros siempre se comporta de forma generosa,  asesorando en todo momento a cuantos solicitan su consejo, pues goza de gran  sapiencia taurina, y la sabe transmitir. Como muestra vale un botón... Por ejemplo guardo dos comentarios,  que ratifican lo dicho anteriormente: 

Paco Sánchez Saco dice, -Estoy orgulloso de ser su primo, y como profesional, Manolo fue de lo mejor-.       

Fernando Martín Tortosa, : -Como torero siempre supo estar bien colocado, en el sitio que la lidia le correspondía. Su padre Fernandi, fue conmigo al principio de mi carrera, recuerdo a él, y también al Columpio, Niño Dios y muchos… Siempre he admirado y  respetado de corazón,  a la dinastía de los Sacos…-.

Manolo Saco Córdoba, se cortó la coleta en Zafra el 4 de octubre de 1998, a la sazón vinculado a los hermanos Domecq. Aunque retirado,  sigue siendo torero hasta tomando café...


RAFAEL SACO MELLADO

Rafael Saco Mellado, se probó en dos festejos menores y decidió no seguir en la brecha. Después,  dirigió su carrera hacia el sector de la joyería, donde llegó a ser un reconocido profesional. Es el hermano mayor del polifacético aficionado al cante y los toros Fernando Saco, hijos del conocido Pelu.

Falleció en diciembre de 2013. 

 

RAFAEL SACO BEJARANO

Novillero que se inició en 1968, toreando en festejos menores, sin llegar a destacar lo suficiente como para insistir en una trayectoria taurina de mucho calado. No obstante sus buenas manera hicieron  abrigar esperanzas en los aficionados. Pero no cuajó, esfumándose una esperanza. Fue hijo del reconocido torero de plata Niño Dios. 

Falleció el 2 de abril de 2023.                    

viernes, 12 de agosto de 2022

«LA FERIA DE LAS TALEGUILLAS ROTAS»

 

Manolete en la capilla de la Real Maestranza de
Sevilla, 19 de abril de 1944. Foto Santos Yubero.

En la entrada publicada en este blog el 14 de abril de 2019, con el título «Dos taleguillas rotas», se reproducía la crónica editada bajo este título por el crítico Don Fabricio en el periódico ABC de Sevilla el 19 de abril de 1945. Aquella feria sería recordada para siempre de esta forma por la afición hispalense, como «la de las taleguillas rotas», en recuerdo a la cruda rivalidad mantenida en el ruedo de la Maestranza entre Manolete y Carlos Arruza.

El escritor Guillermo Sureda, en la obra «Tauromaguia», editada por Espasa-Calpe en 1978, nos ofrece unas preciosas anécdotas sobre esa feria sevillana del año 1945, donde Manolete, tras el pulso mantenido con el empresario Eduardo Pagés, quiso demostrar por qué era el torero que más cobraba. Sencillamente, porque era el que más se arrimaba, aunque en esto último el grandioso espada mexicano no se le quedaba atrás.

Cartel de la feria de Sevilla de 1945

Cuenta así el recordado escritor Guillermo Sureda:

«Retrocedamos en el tiempo para recordar varias anécdotas de Manolete. En 1945, ya con Carlos Arruza a su lado, y, por tanto, sin esa fatiga que significa rivalizar cada día consigo mismo, Manolete decide torear en la feria de Sevilla cuatro tardes, dos más que Arruza y el mismo número que Pepe Luis Vázquez, aunque era Manolete quien salía con todo el peso de la feria sobre sus espaldas y no el de San Bernardo. Decide, digo, Manolete torear cuatro corridas, incluida la de Miura. Adelantemos que llenó la plaza las cuatro tardes, cortó orejas en las cuatro y estuvo hecho un coloso.

Manolete y Carlos Arruza

Silverio Pérez era, en aquel tiempo, la gran figura mexicana, y había venido a España con la pretensión de alternar de tú a tú, con Manolete y Arruza. Silverio ya había alternado con Manolete, cuando ambos eran aún novilleros en Tetuán de las Victorias. Pero ahora las cosas eran distintas. Silverio fue a Sevilla a ver aquella feria. Y después de la primera corrida le preguntó a un amigo si lo que habían hecho Manolete y Arruza aquella tarde era algo excepcional o, por el contrario, una actuación corriente en ambos. Su amigo, conocedor del toreo y de la velocidad triunfal de ambos toreros,  le contestó que “aquello era la tónica general tanto de uno como de otro torero”. Y Silverio Pérez respondió: “Entonces, me vuelvo a Méjico, porque si esto que dice usted es cierto, yo no tengo absolutamente nada que hacer en España”. Y en efecto, Silverio se volvió a su patria.

Sevilla, 18 de abril de 1945.

En la segunda corrida de toros de esa feria de Sevilla, tanto a Manolete como Arruza les volteó un toro. Después de la corrida, el Niño de la Palma quiso que su hijo Antonio conociera a Manolete. Fueron al hotel donde éste se hospedaba. Manolete estaba hablando con González Vera, que le reprochaba lo que él calificaba de “desmedido afán de triunfo”. Le decía a Manolete: “Así no se puede torear, Manolo”. Y en el momento en que Cayetano y Antonio entraban en la habitación, Manolete abría un armario, donde se veían dos vestidos de torear, y decía: “Aquí hay dos taleguillas que todavía me pueden romper los toros en esta feria, pero yo tengo que seguir toreando así, don Antonio”. 

El día siguiente toreaba Manolete la corrida de Miura. Mi inolvidable amigo, Antonio LabradorPinturas” que fue banderillero de Manolete durante muchos años, me cuenta una anécdota que por primera vez se publica en un libro. Sucedió ya en el coche, camino de la Maestranza. Cantimplas, que era otro banderillero de Manolo y primo suyo, llevaba un vestido de torear rosa y blanco, y Manolete uno rosa y plata. Cerca ya de la plaza, le dijo Cantimplas en broma a su primo Manolo: “Oye, primo, esta tarde no te acerques mucho a mí, no nos vayan a confundir”. Y Manolete, con aquella sonrisa triste y melancólica tan suya, le contestó: “Sí; lo mismito le vas a hacer tú a los toros que yo”. Velocidad.

Vamos a resumir. ¿A qué llamo yo velocidad en el toreo? Consiste en la capacidad que el torero tiene para arrimarse en ciertos momentos determinados, cosa dificilísima solo al alcance de unos pocos privilegiados —casi todos se arriman cuando pueden, cosa muy distinta—, y en querer arrimarse muchas veces. De donde se deduce que cada torero tiene eso que podemos llamar a un “tono medio”, es decir, lo que, en otros términos, podemos llamar a “velocidad de crucero”. Si como decíamos antes, hay toreros de mucha, poca o regular cuerda, diremos ahora que los hay capaces de aguantar un ritmo triunfal elevado y otros que, por el contrario, no pueden resistirlo, porque se ahogan en cuanto se arriman de verdad a un cierto números de toros». 

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lunes, 1 de julio de 2019

ALTERNATIVA DE MANOLETE: 80 ANIVERSARIO

Por Antonio Luis Aguilera
Alternativa de Manolete. Foto familia Chicuelo
Se cumplen ochenta años de la alternativa de Manolete en la plaza de Sevilla, ceremonia que ofició el gran Manuel Jiménez Chicuelo, -de quien el 28 de septiembre se celebrará el centenario de su doctorado en el mismo ruedo-, completando la terna -todavía no se había inventado la figura del testigo de la ceremonia-, Rafael Vega Gitanillo de Triana. La ganadería perteneció a don Clemente Tassara -antes Parladé- y el toro de la ceremonia, que se llamaba Comunista, fue "rebautizado" como Mirador. Esta corrida, que se celebró el domingo 2 de julio de 1939, a las 6,30 de la tarde, fue a beneficio de la Asociación de la Prensa. Manolete estrenó un traje color heliotropo y oro –que conservó la familia Camará-, y cortó las dos orejas al toro del doctorado, mientras que Chicuelo fue el gran triunfador de la tarde, al cortar las dos y el rabo al ejemplar lidiado en cuarto lugar, y Gitanillo de Triana paseó las dos del quinto.
Por su valor histórico reproducimos la crónica publicada en el diario ABC de Sevilla el martes 4 de julio de 1939, firmada por el director y cronista taurino Juan Mª Vázquez.

Traje de la alternativa. Foto Manolo Castilla
"Todo el mundo en ufanía, Arenal de Sevilla abajo. Venía el público de saborear la emoción de la lidia brava y la labor de arte; los toreros habían sostenido sin “calderones”, durante la tarde toda, la fuerte sonoridad de los aplausos; el ganadero acababa de jugar un ejemplar soberbio, de época y de bandera, y, en fin, a la empresaria Asociación de la Prensa cabía la satisfacción de haber sido testigo del lleno fecundo de su fiesta, del lucimiento de toros y toreros y, sobre todo, del radiante contento del tendido, donde ni por un instante habíase advertido esa sensación de enervamiento y cansancio que una corrida de toros suele producir en cuantos la presencian. 
En el ambiente expectante y ruidoso que es alma y sal de los grandes entradones, comenzó la función. Su primer capítulo, la estimuladora ovación dedicada a Manolete, que de ella hizo partícipes a sus famosos compañeros de cartel, al terminar el paseíllo. 
Logró el valiente cordobés un gratísimo doctorado. Gordo, bien puesto, alto de agujas, el negro zaíno de su alternativa -¡un buen mozo!- hizo pasar un mal susto a Viruta al alcanzarlo cuando se acogía al burladero del siete. Allí mismo toreó al bicho de capa Manolete, reposado y ceñido, y los aplausos ganados se repitieron en el primer quite. En el suyo, Chicuelo inició su tarde triunfal -una de las más esplendorosas de su historia- con un garbosísimo capotazo a pies juntos, dando tablas; dos lances más de penetrante aroma sevillano, y un gallardo recorte de rodillas. Resonó la unánime ovación, premio de Manuel Jiménez y acicate del ánimo de Rafael Vega, que en su turno hubo de mover persuasivamente su capote para que la res, picada por Catalino, y aplomada ya, lo tomara, y dibujar unas verónicas agitanadas y lentas, tan prietas, que la taleguilla y la manga teñidas de rojo quedaron por la sangre del bruto. Con la tempestad de palmas por el hermano de Curro Puya levantada, terminó el primer tercio, y luego de banderillear bien Cantimplas y Blanquito, llegó el instante, que podemos llamar histórico, de hacerse un nuevo matador de toros. Con gesto y palabra de amigo, Chicuelo puso en las idóneas manos de Manuel Rodríguez los trastos de matar, y allá fue el neófito, después de saludar a la presidencia, a ofrecer a la plaza entera las primacías de su ascenso. Con la serenidad en él habitual, obligando mucho al toro, bastante quedado, desarrolló el cordobés una excelente faena, durante la cual, luego del ayudado, el alto y el de pecho, acometió el natural, con ceñimiento extremado, y a continuación, ya en el centro del anillo, unos adornos de sobria traza, muy toreros. Magistralmente, como él sabe, ejecutó el volapié despacio, por derecho, bajando la muleta y cruzando impecablemente, y la estocada, que quedó en todo lo alto, hizo rodar al bicho, tras agonía breve y dura, sin necesidad de puntilla. Las orejas y la ovación circular y entusiasta refrendaron el ingreso del joven paisano de Guerrita en la más alta categoría del arte. 
Manolete. Ilustración de la crónica 
En el resto de la sesión, fue Manolete el buen torero que todos conocíamos. Experto conductor de la brega cuando a él incumbía su dirección, sucinto en quites y sin “molestar” al ganado, notable capeador en las brillantes verónicas del sexto y concienzudo siempre. Al último de la corrida se lo picaron poco, con que llegó al final entero, encampanado y en plenitud de su fuerte temperamento. Manolete, al muletear, aguantó con singular arrojo; más a la hora de matar se propuso hacerlo con la pureza de su admirable estilo, sin advertir que el trance exigía rapidez suma. Seis o siete veces entró, y ha de consignarse que jamás lo abandonaron la entereza y el pundonor taurino. Percatado de esto, el público no dejo de animarlo con sus aplausos más alentadores, y cuando, después de varios intentos consiguió descabellar, fue muy cariñosamente despedido. Pronto veremos al flamante espada en indiscutida posesión del puesto al que desde anteayer camina. 
Hállase Chicuelo, y lo confirmó el domingo en una alarga exhibición maravillosa, en un segundo amanecer de su arte genuino. Ardiente como un chaval, inspirado y gracioso como en la cima de sus entusiasmos taurinos, muy pocas veces, ni aún en los días ya lejanos de su primera juventud, le habíamos visto tan sinceramente arrojado, tan brillantemente bullidor, tan dueño de los secretos de la más fina orfebrería de la lidia como en esta ocasión. Cada  verónica un grito de júbilo; un himno riente a Sevilla materna cada instante de cualquiera de sus quites indescriptibles; un cuadro pletórico de color y armonía cada episodio de sus faenas. 
Chicuelo. Ilustración de la crónica
A la altura prócera de su primer trabajo, que descrito queda más arriba, se mantuvo toda la inconsútil tarea de filigrana por el genial artista desenvuelta hasta que la inolvidable corrida llegó a su fin. Y si no hubo en su deleitosa labor con la capa ni un solo lance vacío de eficacia o de belleza, muleteando sostuvo -él, tan descontentadizo en ese momento- el rango artístico alcanzado en verónicas, medias, chicuelinas y recortes. Con su primer toro -único que puso en la fiesta una nota de mansedumbre-, que derrotaba mucho, se apretó, muy cerca de las tablas, como un novillero pundonoroso, y fue de una calidad torera inestimable aquel momento en que, confiadísimo, apoyó la espalda sobre la barrera, teniendo a un palmo de la cintura las afiladas astas del enemigo. Faena de sabiduría y de coraje, sazonados una y otro por preciosos primores de estilo, de la cual dieron fin un pinchazo y una estocada arriba.
En el cuarto, mucho mejor. Costadillos, molinetes, faroles, cambios de mano por delante y por el dorso…; toda la gama juncal, salerosamente elegante, de la privativa manera de hacer de Manuel Jiménez. Y ello, con un toro de genio vivo, al cual el Chicuelo de la decadencia tal vez no habría aproximado sino el pico de la muleta. Con decisión, ¡también!, al herir, el rejuvenecido maestro dio un pinchazo y una excelente estocada. Por petición general adjudicáronle orejas y rabo, y después de recorrer el ruedo por dos veces, se le obligó a salir entre delirantes aclamaciones.
De la tarde de Manolo en la corrida de la Asociación de la Prensa se hablará mientras quede vivo siquiera un testigo presencial. ¡Y cuando el domingo no se murieron de gusto todos ellos...!
Gitanillo. Ilustración de la crónica

Pues de Rafaelito Vega de los Reyes, ¿qué diremos? Él ayudó a mantener bien alto el tono excepcional del espectáculo, y al hermanar con la ya reconocida alcurnia de su escuela la nueva virtud de su arrojo desmedido, suyo fue también el éxito fervoroso y sin mácula. Temple, lentitud y salsa faraónica -las manos bajas, a la manera arrebatadora que Curro fundó-hermosearon en verónicas y quites los lances de Rafael, que en alguna ocasión bordeó la cama de operaciones por no querer que nadie le pisara el terreno. 
Tocóle, con el tercero, el bicho más difícil -sin llegar a ser el especialmente peligroso- de los del señor Tassara; un animal que se ceñía del lado derecho de manera muy sensible. Abrió el gitano su faena con el natural –olé- y muy cerca, muy seguro y muy lucido, prosiguió realizándola, entre aplausos y olés, a pesar de la pintada inclinación del adversario. Entrando bien, pinchazo y estocada delantera. Después, unos descabellos, y el epílogo de un extenso palmoteo, con el paseo de rigor.
Fue el quinto, quizá, el toro más bravo de que el cronista ha hecho mención en sus catorce años de ejercicio. Fiero, poderoso, insensible al castigo, y de una nobleza que iba aumentando en manejable sencillez según su lidia transcurría, el hermoso ejemplar hizo revivir en el redondel sevillano los antañones fastos de la casta Ibarreña. Seis veces, con extraordinaria pujanza, acometió a los caballos, sobre los cuales recargo con saña, volteándolos en cuatro ocasiones. Y sin que su hocico se abatiese en la arena ni un instante, ni sus patas escarbasen nunca, ni lo descompusiera el violento cabeceo a que le forzó una garrocha largo rato enhebrada en su piel. ¡Magnífico toro, bastante para situar en primera línea el cerrado de donde venía!
Se ha escrito que con reses así hasta grandes lidiadores solieron fracasar. Rafael Vega, no. Rafael Vega, dispuesto a ganar altura, desarrolló un trasteo justo, ceñido, adornado, que en la tarde de ovaciones una vez más hizo batir las palmas con estruendo. Mató pronto y bien y recorrió el dorado anillo, mientras las mulillas paseaban el cadáver de aquel bravísimo ejemplar del señor Tassara
Así fue, expuesta en trabajosa síntesis, la corrida benefactora del Seguro del Periodista; base de cordial parabién para el público, lidiadores, ganadero y Asociación organizadora". JUAN Mª VÁZQUEZ.

Comunista, toro de la alternativa de Manolete, "rebautizado" como Mirador
OBSERVACIONES:
Según el periodista cordobés José Luis Sánchez Garrido, que firmaba sus crónicas taurinas como José Luis de Córdoba, en el cartel de aquella tarde figuraban a las órdenes de Manolete los picadores Artillero y Gordoncho, así como los banderilleros Viruta, Cantimplas y Vito, pero en realidad los que actuaron fueron, a caballo, Bernabé Álvarez Catalino y Francisco de la Haba Zurito, y a pie Rafael Saco Cantimplas, Manuel Martínez Viruta y Blanquito.
Precisamente en esa corrida el picador Paco Zurito sufrió un grave percance que le obligó a abandonar el toreo.