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lunes, 15 de julio de 2024

BILBAO: DE BUQUE A PECIO

Por Antonio Luis Aguilera


Ya están en la calle los carteles de Bilbao, plaza en otro tiempo buque insignia de la temporada, hoy hundida por los herederos del gran empresario vasco Manolo Chopera, desde hace unos años aliados con la empresa mexicana Bailleres. Como era de esperar, en la que fue el gran puerto de montaña del norte, se repite el compadreo impuesto en la temporada por los comisionistas, que dejan fuera a toreros que por sus méritos en el ruedo tenían que estar, mientras  se incluyen con calzador a los espectros de antiguas figuras, a espadas que ni están ni se les espera, sin sitio, destemplados, descentrados e inexpresivos, los amparados por Matilla, Casas y otros comisionistas, que invitan al público a retraerse en la compra de las caras entradas y dar la espalda a una feria que fue buque insignia y hoy es un pecio complicado de reflotar.

Complicado porque la afición está cansada de que le quieran vender el burro con las supuestas figuras, que ni juntas arrastran gente a la plaza, el «sota, caballo y rey» o coladero de espadas que hurtan los puestos que merecen los que de verdad han triunfado en los ruedos, los que interesan y anhela ver el aficionado junto a los jóvenes que son novedad. Los ganaderos-empresarios-apoderados, hoy influyentes comisionistas, enterraron la antigua fórmula de juntar en los carteles de ferias al torero consagrado, el emergente y la promesa que es novedad,  sustituyéndola por el «cartel rematado», en realidad el «cartel comisionado», ese que ha aburrido y echado a patadas de las plazas a tantos aficionados, cansados de ver a los mismos toreros, impuestos feria tras feria sin justificar sus inclusiones.

En la zona alta del escalafón se mantienen matadores que fueron pero no son, espadas que deberían reflexionar en el banquillo que, de momento, su tiempo pasó, y pensar por qué causan hartazgo. Quienes antes seducían hoy aburren con actuaciones repetitivas sin gobierno, sin colocación ni  orden, sin ajuste ni temple, donde la entrega fue sustituida por la técnica ventajista y la velocidad. Y a esta barbaridad se ha llegado por la nefasta política empresarial que excluye de las ferias a espadas que merecen estar, como Paco Ureña, Manuel Escribano, Fernando Adrián o Tomás Rufo, sin olvidar al rejoneador Diego Ventura, mientras que como una penitencia se imponen a Manzanares, Talavante o Castella, que desesperan con su inexpresivo, tenso y gélido toreo, con actuaciones sin relieve que sin embargo no son obstáculo para que sigan estando en todas las ferias de la temporada. 

martes, 21 de mayo de 2024

DESDE EL TENDIDO 4

Por Antonio Luis Aguilera

La juventud saca a hombros a Roca Rey. Foto José Luis Cuevas.

Terminó la feria de Córdoba. Posiblemente la más extraña que desde 1965 se ha celebrado en la historia de la plaza califal. Una corrida de toros, otra anunciada como mixta, que parecía un festival pero cobrado a precio de corrida, y una novillada «mano a mano» que no era tal, porque carecía del fervor y demanda de la afición. Todo se anunció a lo grande, con una gala celebrada en el Gran Teatro de Córdoba como si se anunciara una de las ferias de once festejos que se celebraban en «Los Califas» en los años noventa. Y todo terminó en una gran decepción para los aficionados cordobeses, esos que ahora son menos que nunca, pero no son imbéciles, los que abandonaron la plaza cabreados, preguntándose donde está el filtro de la autoridad gubernativa para cumplir el reglamento y evitar que en un coso de primera categoría se lidien encierros propios de Andújar, Écija, Lucena o cualquier plaza de tercera.

En cuanto a la asistencia de público: media plaza para la novillada, otra media para el «festival» o mixta «XL», y tres cuartos para la corrida programada, aforos que considerando las 13900 localidades del coso y los precios de taquilla habrán permitido salvar con éxito el presupuesto de la miniferia. Destacar en lo positivo, como puede observarse en la fotografía de José Luis Cuevas, la gran afluencia de público joven.

La novillada no tuvo historia y el supuestamente reñido «mano a mano» quedó en nada. Si  en algo compitieron Manuel Román y Marco Pérez fue en torear sin ponerse, citando por fuera y abusando del pico para torear en oblicuo, desplazando las embestidas de un encierro noble y manejable de Jandilla que exigía algo más de compromiso.

En el «festival», el rejoneador Diego Ventura intercaló un poco de todo, a modo de menú de degustación, sin que su actuación alcanzara el grado de toreo ecuestre de otras tardes. Morante, con un lote manso de Román Sorando, evidenció su escaso compromiso, y el novillero Manuel Román, con utreros de El Parralejo, estuvo francamente bien con su primer oponente, con el que demostró que sabe torear de verdad, pues se colocó, lo enganchó y lo llevó hacía atrás en templados y hermosos muletazos —los mejores que ha dado en sus actuaciones en Córdoba—, mientras que con el segundo, más exigente, la cosa no pasó de intentos.  

La corrida programada fue la que congregó más público. El cartel interesaba y la gente evidenció que acude a lo bueno. Lástima que para la ocasión la empresa hubiera adquirido una impresentable corrida de Domingo Hernández, un encierro impropio para una plaza de primera, que en ningún momento debió superar el reconocimiento veterinario. Morante, que repitió actuación sustituyendo al lesionado Manzanares, demostró que había venido a cobrar; Juan Ortega dibujó los momentos más templados y toreros de la tarde; y Roca Rey, fue el triunfador y se marchó a hombros por la puerta grande tras cortar tres orejas, en una tarde con el fervor popular de su lado, donde hubo más toreo de efectos especiales, desplazando las embestidas hacia afuera, que de ese otro embraguetado de manos bajas y poderosos muletazos con el que ha conquistado a las aficiones más exigentes. Sería que la fácil y ruidosa plaza cordobesa invitaba al alivio.

Por lo demás, apuntar una mala organización en el acceso y evacuación de la plaza, donde por ajuste de presupuesto en porteros no se abrieron todas las alas de las puertas y se formaron largas colas para entrar y salir; una banda de música sin criterio, que tocaba a demanda para amenizar y desesperar; un callejón atestado de «beneficencia», y escasos momentos taurinos para recordar. Una feria sin historia, de las más decepcionantes en la presentación del ganado que se recuerdan en la plaza, donde si algo ha quedado de manifiesto es que Córdoba, con permiso de la autoridad competente, se ha convertido en un auténtico «coladero».

 

martes, 24 de mayo de 2022

DESDE EL TENDIDO 3

Por Antonio Luis Aguilera

Andrés Roca Rey, triunfador de la feria de Córdoba.
Foto Arjona (Cortesía de "Lances de Futuro")

Terminada la feria taurina de Córdoba reflexionamos sobre lo visto en la plaza de «Los Califas», que abrió sus puertas con unas temperaturas de cuarenta grados a la sombra para celebrar las dos corridas programadas por José María Garzón, que esta ocasión no acertó a tocar la tecla que llevara al coso al difícil público cordobés, que solo cubrió algo más de un cuarto el aforo para ver a Diego Ventura, Morante y Pablo Aguado con los descastados y flojos toros de Juan Pedro Domecq, menos de media plaza en la tarde de Alejandro Talavante, Andrés Roca Rey y Javier Moreno “Lagartijo”, con el más que interesante y encastado encierro de Álvaro Núñez Benjumea, y algo menos de un cuarto para presenciar la buena novillada de Talavante con Daniel Luque, González Écija y Marcos Linares. Aforos que difieren mucho de los ofrecidos en los medios de información, y que por supuesto habría deseado la empresa “Lances de Futuro”.

Talavante otorga la alternativa a "Lagartijo" en presencia de
Roca Rey. Foto Arjona (Cortesía de "Lances de Futuro")

Tiene mucho mérito ser empresario taurino de la plaza cordobesa, jugarse el dinero y el prestigio, para después tener que andar con malabarismos en los ajustes de cuentas, que difícilmente podrán salir anunciando a las primeras figuras en las combinaciones, y por si fuera poco organizar una novillada con picadores, espectáculo ruinoso por los gastos que genera. Por tanto, vaya por delante nuestro respeto a José María Garzón.

En cuanto a lo ocurrido en el ruedo pasó lo que tenía que pasar con la ganadería de Juan Pedro Domecq, cuatro mulos con andares mortecinos, que vuelven a Córdoba año tras año sin otra justificación que el supuesto interés de los primeros espadas por actuar con un ganado que no molesta y permite sumar festejos sin grandes dificultades. Morante anduvo sobrado y artista con su lote, mientras Aguado mostró ante sus aburridos ejemplares que no está en su mejor momento. Esa tarde se lidiaron dos ejemplares para rejones de María Guiomar Cortés de Moura, resultando bravísimo el jugado en cuarto lugar, al que Diego Ventura desorejó por partida doble en una magistral actuación. Ya está bien de vetar a esta primerísima figura del rejoneo en las ferias importantes. Los toreros deben ajustar sus cuentas en los ruedos y ante el toro.

Diego Ventura, Morante y Pablo Aguado.
Foto Arjona (Cortesía de "Lances" de Futuro")

Los aficionados aguardaban con agrado la presentación en Córdoba como ganadero de Álvaro Núñez Benjumea, que tras distanciarse de la ganadería paterna de Núñez del Cuvillo, que tantos éxitos cosechó cuando la dirigía, decidió emprender en solitario la difícil tarea de formar una ganadería. Trajo un encierro encastado, desigual pero bien presentado, variado de pelaje, donde nadie se aburrió por el juego de las reses. Destacó por su clase el bravo y noble toro del debut, con el que tomó la alternativa y cortó las orejas Javier Moreno, tras una actuación de gran entrega; más tarde mostró las lógicas carencias del oficio con el complicado sexto. Para los estadísticos el toro de la presentación de Álvaro Núñez como ganadero y de la ceremonia de alternativa, se llamaba “Campanito”, marcado con el número 25, colorado, de 500 kilos. Andrés Roca Rey demostró la autenticidad de su valor y torería con el difícil y complicado salinero que hizo de tercero, y toreó a placer al reservón quinto tras corregir defectos. El peruano ha vuelto esta campaña con todo su esplendor. Talavante, con el bravo y exigente cuarto firmó momentos de reencuentro con su toreo, sin que ante el soso y noble segundo pasara de detalles. De los cinco espadas actuantes el triunfador de la feria ha sido con diferencia Andrés Roca Rey, que vino a Córdoba dispuesto a salir a hombros por la puerta grande o la del cuarto del hule.

La buena novillada de Talavante dio opciones a los tres novilleros. Tuvo mérito la actuación de Daniel de la Fuente, que con la grave cornada sufrida hacía veinte días, aún sin curar, reaparecía con el muslo abierto y visible cojera. Se entendió mejor y le pudo al exigente cuarto. Más verde pero con ganas de agradar estuvo el astigitano Jaime González Écija, que mostró buenas maneras en su actuación, premiada con un apéndice, y con el prestigioso premio "Oreja de oro" del "Club Calerito"; y muy decidido estuvo Marcos Linares, que pronto conectó con el público en su primero, al que cortó una oreja, valiéndole el premio de actuar en la novillada de Santander que organiza la empresa "Lances de Futuro".

lunes, 17 de mayo de 2021

DESDE EL TENDIDO 3

Por Antonio Luis Aguilera

Finito torea a la verónica. Foto Lances de Futuro.

Terminada la feria de mayo cordobesa esbozamos una breve reflexión de lo más destacable que observamos en la plaza. Empezamos felicitando a la empresa que lidera José María Garzón, por la perfecta organización de los espectáculos y las medidas de seguridad tomadas, así como por la presentación de las ganaderías jugadas. Cosa distinta es el juego de las reses, que en eso nada tiene que ver el empresario.

Preocupados tendrán que estar los ganaderos de las divisas jugadas por el pobre bagaje de sus toros. Núñez del Cuvillo, que vio como su encierro de cuatro ejemplares hubo de ser remendado con uno de Parladé, presentó algunos toros embastecidos por hondos y badanudos, algo que nada tiene que ver con el tipo y preciosas hechuras de los que jugaba hace escasos años. También le habrá de doler la cabeza a Juan Pedro Domecq Morenés, que embarcó una corrida pasada de kilos, floja y falta de raza. Aún así, hilando fino, hubo toros que con distinta propuesta y mayor compromiso de sus lidiadores habrían ofrecido otro juego. Así lo vimos en un Cuvillo que correspondió a Pablo Aguado y en el quinto Juampedro de Finito.

Desesperante puesta en escena de Roca Rey, el triunfador de la feria con una oreja, que estableció más tiempos muertos que un partido de baloncesto, escenificando una coreografía exageradamente lenta, que imprimió un ritmo de despaciosidad desproporcionada a la corrida que duró más de tres horas. Roca es el de siempre, ve toro en cualquier parte y le puede, pero en Córdoba quiso acentuar una majestuosidad impostada a sus andares por el ruedo -incluso paseando la oreja en una interminable vuelta-, y no conectó con los tendidos, a los que llevó el sopor, solo aplaudían al rematar las series, mientras callaban como en un velatorio en la ejecución de las series. No hervía la olla.

De lo mejor de la feria, las verónicas de Juan Serrano al tercero de la corrida de Juan Pedro, que tras tomar el capote en tan magnífico saludo se desfondó y pedía por compasión la presencia del puntillero. Pablo Aguado decepcionó, pues, salvo un hermoso saludo por verónicas y algún detalle suelto, estuvo sin sitio y falto de compromiso con su lote. Morante no tuvo toros y obsequió con lo poco que le ofrecieron dejando una bella serie de verónicas y algunas pinceladas de vieja torería gallista, en la tarde que los aficionados no olvidaron la efeméride de Talavera de la Reina.

En cuanto a los novilleros, dos orejas cortaron al manejable encierro de Fuente Ymbro. Una fue para el Rafi, próximo a la alternativa, que mostró ganas y formas, conquistando  el trofeo Calerito al novillero triunfador de la feria, y otra para Tomás Rufo, que evidenció un buen manejo del percal pero erró en la elección de terrenos al plantear los trasteos. Javier Moreno Lagartijo no pasó de voluntarioso, como Diego Ventura que iba por delante en la primera corrida y a pesar del doble trofeo conseguido no tuvo una de sus mejores tardes. 

Pobre bagaje artístico de una feria que había levantado una gran expectación y contó con una buena respuesta del público, que agotó el papel autorizado en ambas corridas. Garzón ha vuelto a demostrar con maestría que se podían dar toros en plazas de primera. Y lo ha hecho con una organización perfecta. Ya lo habría querido la afición de Sevilla hace un mes.

domingo, 4 de abril de 2021

CÓRDOBA TENDRÁ TOROS EN MAYO

Por Antonio Luis Aguilera

Cartel anunciador de la feria taurina de 2021

El pasado 30 de marzo fueron presentados en el Museo Taurino de Córdoba los carteles que la empresa Lances de Futuro, capitaneada por el empresario José María Garzón, ofrecerá en la plaza de Los Califas en el mes de mayo. El gestor sevillano ha programado dos corridas de toros -una mixta- y una novillada con picadores, para que el coso taurino, coincidiendo con el fin de semana que la ciudad celebra el concurso floral de los patios cordobeses, abra sus puertas tanto a la afición local como a los visitantes que, si las circunstancias lo permiten, llegarán el fin de semana del viernes 14 al domingo 16 de mayo.

Para empezar, ofrecer tres festejos y ponerse a trabajar, sin supeditar la celebración a la exigencia del porcentaje del cincuenta por ciento del aforo, condición inexcusable con la que anuncian sus programas las celebridades empresariales taurinas, merece la más sincera felicitación por parte de la afición a un empresario distinto, al que parece importarle de verdad el toreo, como reveló el pasado año al demostrar que la Fiesta necesita más que palabras en estos dramáticos momentos, que el toreo ha de ponerse en marcha y que él está dispuesto a trabajar por ello, aguantando incluso zancadillas y descalificaciones gratuitas, con la colaboración de los ganaderos y toreros que quieran sumarse a tan loable labor.

Además, el señor Garzón ha tenido el acierto de programar una novillada con picadores, festejo que llevaba sin celebrarse en Córdoba cinco años, lo que demuestra su grado de afición y compromiso con el futuro. Solo por este festejo, que debería ser obligatorio en todas las plazas de primera y segunda categoría, el empresario merece el respeto y el respaldo de la afición. El cartel anuncia la ganadería de Fuente Ymbro con una terna de interés, aunque a decir verdad añoramos algún que otro nombre de novilleros cordobeses, de los que aguardan desde hace años la oportunidad de poder presentarse con picadores en su tierra, como Rafael Reyes, Rocío Romero o José Antonio Alcalde.

Juan Ortega meciendo la verónica. Foto Joaquín González Arjona

En cuanto a las corridas de toros, no cabe duda del interés que ambas despiertan. Anunciar a Diego Ventura, una de las máximas figuras del rejoneo, así como a tres espadas de primerísima fila como Andrés Roca Rey, Pablo Aguado, Morante de la Puebla, junto al veterano Finito de Córdoba, que con este paseíllo celebrará el treinta aniversario de su alternativa, y es el torero cordobés que ha tenido mayor protagonismo en la historia de esta plaza, inaugurada en el año 1965 en terrenos de la antigua Huerta de la Marquesa, donde ha actuado en 84 ocasiones (60 corridas de toros, 6 novilladas con picadores, 2 becerradas y 16 festivales benéficos). Del mismo modo, las ganaderías previstas -Núñez del Cuvillo y Juan Pedro Domecq- son de primera categoría, aliciente que se suma al atractivo de acudir al confortable coso de Ciudad Jardín, con la ilusión intacta para ver dos gratas funciones de toros, combinaciones que en nuestra opinión habrían logrado la calificación de gratísimas de haber contado con el espada sevillano Juan Ortega, tan vinculado y querido en Córdoba, que debería estar en los carteles por la razón de ser el triunfador de la temporada pasada, como pudo ver todo el orbe taurino gracias a las cámaras de Movistar Toros, y como acredita el prestigioso trofeo Oreja de Oro del programa Clarín de Radio Nacional de España, el espacio taurino más veterano y respetado de la radiodifusión española. En la tradición del toreo siempre fue norma incluir a los triunfadores del año anterior en la programación de las ferias. Y las buenas costumbres no deben perderse.

De todas formas deseamos que la programación ofrecida resulte exitosa en todos los sentidos, que el coso se llene en el aforo permitido por la autoridad sanitaria, que los ganaderos y toreros triunfen, y que el señor Garzón continúe su valiente y brillante andadura organizando espectáculos en otros cosos españoles. La Fiesta no puede permanecer parada para que prevalezcan los intereses de los empresarios incapaces de gestionar las grandes plazas en la pandemia. En estos momentos difíciles se necesitan más que nunca empresarios dispuestos a arrimar el hombro.

jueves, 1 de noviembre de 2018

RABOS CORTADOS EN "LOS CALIFAS" (y II)

Por Antonio Luis Aguilera

Plaza de toros de Los Califas de Córdoba. Foto FIT
En la entrada anterior nos centramos en los matadores de toros que en corridas han cortado los máximos trofeos en el coso de Los Califas. Quedaría incompleto este documento histórico, que abarca desde el 9 de mayo de 1965, fecha de inauguración de la plaza, hasta el cierre de la temporada de 2018, obviando el resto de profesionales del toreo, según las diferentes categorías, que también obtuvieron los máximos trofeos en la plaza de Ciudad Jardín.  

Magnífica instantánea de Diego Ventura en Los Califas. Foto web del torero

En el grupo de rejoneadores únicamente lo ha conseguido Diego Ventura, que el 29 de mayo de 2005 cortó las dos orejas y el rabo al toro Bandido, del hierro de Benítez Cubero, en corrida de rejones donde alternó con Joao Moura y Fermín Bohórquez. 


Paquirri a hombros en su etapa de novillero
En el grupo de novilleros con picadores, cuatro fueron los que pasearon el ruedo exhibiendo los máximos trofeos. El primero que cortó las dos orejas y el rabo fue Francisco Rivera Paquirri la tarde del 18 de julio de 1965, que alternando con Pedrín Benjumea y Rafael Poyato cuajó a Obrero, de doña María Pallarés de Benítez Cubero. El torero gaditano, cuya presentación con los del castoreño en Córdoba tuvo lugar el 19 de marzo de 1965 en la vieja plaza de Los Tejares, actuó en la de Ciudad Jardín en 7 novilladas picadas (5 en 1965 y 2 en 1966), lidiando un total de 16 utreros con el balance de 12 orejas y 1 rabo.

Julio Vega Marismeño fue el segundo novillero que cortó un rabo en la plaza de la antigua Huerta de La Marquesa. Lo hizo el 12 de octubre de 1968, festividad de la Virgen del Pilar, alternando con Florencio Casado El Hencho y Francisco Ruiz Miguel, que lidiaron un encierro de don Gerardo Ortega Sánchez. El novillero de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) actuó en el coso califal en 2 novilladas picadas (1 en 1968 y 1 en 1969), lidiando un total de 4 reses con el balance de 3 orejas y 1 rabo. 

Chiquilín corta un rabo en Los Califas. Foto Framar
Nada menos que veintidós años habrían de transcurrir hasta que fuera concedido el tercer rabo en Los Califas. Fue el 22 de junio de 1990 y lo consiguió Chiquilín a Barbarrubia de Torrestrella, en su segundo mano a mano con Finito de Córdoba. Tras el rotundo éxito del primero en la feria de ese mismo año, la empresa constituida por José y Manuel Flores Cubero con su cuñado Antonio Pérez-Barquero Herrera, repitió idéntico cartel, lidiándose novillos de Torrestrella y abriendo plaza Luis Domecq. Rafael González Chiquilín, que esa tarde cortó los máximos trofeos,  sumó 12 novilladas picadas en Los Califas (2 en 1989, 6 en 1990 y 4 en 1991), lidiando un total de 31 utreros con un balance de 16 orejas y 1 rabo.

Rubén Cano El Pireo
Rubén Cano El Pireo cierra, de momento, la nómina de novilleros con picadores que han cortado un rabo en la plaza cordobesa. Lo consiguió el 27 de mayo de 1997 con Metepatas, del hierro de Yerbabuena, alternando con Romero de Córdoba y Morante de la Puebla. El hijo del inolvidable maestro de Las Margaritas toreó 4 novilladas picadas en Los Califas (2 en 1995 y 2 en 1997), despachando 8 utreros con un balance de 6 orejas y 1 rabo.             

En el grupo de novilleros sin picadores no se ha cortado aún ningún rabo.                

Maribel Atiénzar
En el de becerristas, considerando como tales los que lidiaron añojos, figuran 22 nombres. La mayoría protagonizó su éxito en la popular y festiva becerrada de convite en homenaje a la mujer cordobesa. Por orden cronológico, aquí están sus nombres para la historia: Juan Antonio López Pérez (1969), Maribel Atiénzar (1976), Nelson Villegas, padre (1978), Antonio Tejero (1978), Antonio Manuel de la Rosa (1981), Nelson Villegas, hijo (1991), Sergio Sanz (1993), Francisco José Ayuso (1994), Rafael Rosa Alejandre (1996), Francisco Jose Izquierdo Rodríguez (1996), Francisco Villena (1998), David Encinas (1998), Pedro Ángel Dorado Bello (1999), Antonio Julián Torres El Javi (1999), José Antonio Moreno El Zorro (2004), Jesus Pedregosa (2014), Ignacio Ostos (2014), Rocío Romero (2014), Mercedes San Roman (2015), Curro Núñez (2015), Marta Reíllo (2016) y Fuentes Bocanegra (2018). 

Por último, en el grupo de toreros en general que vestidos de corto colaboraron con su arte y solidaridad en diferentes causas sociales, recordamos a los protagonistas de los 18 rabos cortados en festivales benéficos:  

 Gabriel de la Haba Zurito lidera el grupo con 5 rabos. El torero de Santa Marina los cortó el 7 de noviembre de 1965 a un ejemplar de doña Francisca Marín (Campaña de Navidad); el 21 de abril de 1968, a uno de don Salvador Guardiola (A beneficio de los pobres); el 4 de diciembre de 1969, a uno de don Ramón Sánchez (Regimiento de Artillería de Córdoba), el 18 de marzo de 1978, a uno de don Francisco Galache (Escuela de Tauromaquia del Círculo Taurino de Córdoba), y el 7 de noviembre de 1981 a uno de los Hermanos Flores Albarrán (Escuela de Tauromaquia del Círculo Taurino de Córdoba). Gabriel de la Haba ha participado en 12 festivales, en los que estoqueó 17 ejemplares con el balance de 24 orejas y 5 rabos. 

 Genio y figura. El Cordobés con 77 años de
edad torea al natural así de bien a un utrero 

Manuel Benítez El Cordobés figura con 2 rabos. Los cortó el 21 de abril de 1968 a un ejemplar de don Salvador Guardiola (A beneficio de los pobres) y el 18 de marzo de 1978 a otro de su propia ganadería (Escuela de Tauromaquia del Círculo Taurino de Córdoba). Manuel Benítez ha participado en un total de 4 festivales benéficos, lidiando 9 reses y cortando 14 orejas y 2 rabos.

Con otros 2 rabos figura Manuel Cano El Pireo. Los cortó el 26 de febrero de 1967 a un ejemplar de los Hermanos Cembrano (Campaña de invierno), y el 7 de noviembre de 1981 a otro de Flores Albarrán (Escuela de Tauromaquia del Círculo Taurino de Córdoba). Manuel Cano ha intervenido en 7 festivales benéficos, estoqueando 10 reses y cortando 10 orejas y 2 rabos. 

Otros nueve toreros cortaron un rabo vistiendo el traje corto:

José María Martorell lo hizo el 7 de noviembre de 1981, a un ejemplar de Flores Albarrán (Escuela de Tauromaquia del Círculo Taurino de Córdoba). El espada cordobés intervino en 4 festivales, estoqueando 4 reses y cortando 3 orejas y 1 rabo.

Diego Puerta, lo cortó a un ejemplar de Torrestrella el 19 de septiembre de 1985 (Junta de Andalucía. A favor de la Tercera Edad). El valiente espada sevillano participó en 3 festivales, lidiando 3 reses y cortando 4 orejas y 1 rabo.

Antonio Sánchez Fuentes lo consiguió de un ejemplar de don José de la Cova el 13 de marzo de 1966 (Campaña de invierno). El diestro de los Olivos Borrachos participó en 2 festivales, lidiando 3 reses con un balance de 4 orejas y 1 rabo.

 Pedro Gutiérrez Moya Niño de la Capea lo logró con un ejemplar de Torrestrella, el 22 de abril de 1979 (Escuela de Tauromaquia del Círculo Taurino de Córdoba). El salmantino intervino en 2 festivales, lidiando 2 reses y cortando 2 orejas y 1 rabo.

Finito de Córdoba
Finito de Córdoba, lo hizo a un ejemplar de Núñez del Cuvillo el 1 de febrero de 1998 (A beneficio de la viuda del conserje de la plaza de toros Antonio de la Rosa Llamas). Juan Serrano lidera el escalafón de profesionales que han intervenido en festivales benéficos con 16 actuaciones, habiendo lidiado 16 reses y cortado 20 orejas y 1 rabo.

Julián López El Juli lo cortó a un ejemplar de Jandilla, el 26 de marzo de 2011 (Asociación Española de Lucha contra el Cáncer en Córdoba), siendo éste el único festival en que ha participado el espada madrileño.

José Luis Torres lo consiguió de un ejemplar de doña María José Barral el 21 de febrero de 2004 (Asociación Española de Lucha contra el Cáncer en Córdoba). El matador cordobés ha participado en 2 festivales, lidiando 2 reses y cortando 4 orejas y 1 rabo.

José Antonio Carretero lo logró de un novillo de don Alonso Moreno el 7 de junio de 1988 (Homenaje a las Fuerzas Armadas), única ocasión que vestido de corto actuó como jefe de filas en el coso califal.

Antonio Manuel de la Rosa lo hizo de un ejemplar de don Ramón Sánchez el 19 de octubre de 1985 (Escuela de Tauromaquia del Círculo Taurino de Córdoba). El torero cordobés participó en 2 festivales, estoqueando 2 reses con un balance de  2 orejas y 1 rabo.

Manuel Benítez sale de Los Califas a hombros de los toreros el 5 de abril de 2014
Con los profesionales que obtuvieron los máximos trofeos en festivales benéficos, completamos este trabajo que contempla todos los toreros, clasificados por grupos, que cortaron uno o varios rabos en la plaza cordobesa.