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martes, 1 de julio de 2025

«LOS CALIFAS»: SESENTA AÑOS DE HISTORIA

Por Antonio Luis Aguilera

Plaza de toros de "Los Califas". Córdoba.

Sin que la efeméride haya tenido el menor relieve, este año se ha cumplido el sesenta aniversario de la inauguración de la plaza de toros de «Los Califas», la última construida en Córdoba, ciudad de larga tradición taurina, como acertada y documentadamente escribió el buen amigo y colaborador de este blog Rafael Sánchez González, en su artículo “La plaza de los Tejares”, donde explicaba con detalle este asunto. 


Según el recordado bibliófilo taurino, el documento más antiguo sobre ello data de 1493, y se refiere a una función “en honor y divertimento del Príncipe Don Juan (hijo de los Reyes Católicos), cuando se corrieron toros en el Alcázar de los Reyes Cristianos, residencia de Isabel y Fernando en sus prolongadas estancias en Córdoba. El lugar donde debió desarrollarse esta función debió ser en el actual Campo Santo de los Mártires, integrado entonces en el conjunto como patio de armas.

 

Después se celebraron espectáculos taurinos en la Plaza de la Corredera, de ahí su nombre, y en distintas ocasiones se levantaron en el Campo de la Merced, en el arrabal contiguo al Convento de los Mercedarios, hasta que a iniciativa de Juan Mantése constituyó una sociedad con objeto de levantar una plaza de toros permanente, obra que fue dirigida por el arquitecto Manuel García del Álamo, que comenzó en 1844 sobre los terrenos adquiridos a José Severo García en la Huerta de Perea, situada en la Carrera de los Tejares, que fue inaugurada oficialmente en septiembre de 1846, aunque los primeros espectáculos se celebraron en la Feria de “Nuestra Señora de la Salud” de ese año, concretamente los días 31 de mayo, 2 y 3 de junio. 

 

Veinte años más tarde, el 15 de agosto de 1866, al terminar una novillada y de manera fortuita, se produjo un incendio que provocó un enorme daño en las maderas de gradas y tendidos. Tras la reconstrucción, dirigida por el arquitecto Amadeo Rodríguez, la plaza de “Los Tejares” fue reinaugurada el 20 de enero de 1868, con un cartel netamente cordobés:  toros de la ganadería de don Rafael José Barbero, para que mano a mano se vieran las caras Rafael Molina Lagartijo Manuel Fuentes “Bocanegra”. La plaza, que con posteriores reformas tuvo un aforo que rebasaba los diez mil espectadores, cerró sus puertas el 18 de abril de 1965, fecha que se celebró una novillada con caballos, con ganado de doña Enriqueta de la Cova, donde actuaron Agustín Castellano “El Puri”, Antonio Sánchez Fuentes y José María Susoni. Desde entonces tan entrañable como incómoda plaza sufrió un severo abandono, que se prolongó hasta agosto de 1971, que comenzaron las obras del derribo, para que en su céntrico lugar se levantara el edificio de “Galerías Preciados”. 

 

El día 9 de mayo de 1965 tuvo lugar la inauguración de la “Nueva Plaza de Toros de Córdoba S.A.”, que con los años sería rebautizada como “Coso de Los Califas”, en honor a los espadas de la tierra que hicieron a Córdoba definitiva en la historia del toreo. Desde aquella fecha, cuando montera en mano hicieron el primer paseíllo José María MontillaManuel Benítez “El Cordobés” y Gabriel de la Haba “Zurito”, para lidiar un encierro de los Herederos de Carlos Núñez, hasta los últimos festejos celebrados en mayo de este año, los matadores de toros que han actuado en el coso de Ciudad Jardín han sido 150, de los cuales 32 fueron cordobeses o considerados como tales. 

 

Estos fueron los espadas cordobeses, con el balance de sus actuaciones y algunos datos significativos, que fueron protagonistas en los sesenta años de historia del coso califal: 

 

1.- Juan Serrano “Finito de Córdoba”, que actuó en 63 corridas de toros, lidiando 144 ejemplares, a los que cortó 58 orejas y 2 rabos (“Chupador” de Guadalest el 27/3/1994), y simbólicamente a “Tabernero” de Gabriel Rojas). También indultó dos toros: el citado “Tabernero” (28/5/1994), y “Bondadoso”, del hierro de Domingo Hernández (29/5/2004). Fue premiado con el trofeo municipal "Manolete" como triunfador de la feria de mayo los años 1994, 2001 y 2005. Otorgó las alternativas a Alejandro Castro (1998), y Julio Benítez "El Cordobés" (2007), si bien en esta, pese a estar anunciado en el cartel, renunció a actuar como padrino e invitó a salir al ruedo a Manuel Benítez "El Cordobés", para que vestido de calle presidiera la ceremonia de su hijo. 

 

Juan Serrano "Finito de Córdoba", el matador
que más veces ha actuado en la plaza de "Los
Califas", el día de su alternativa (23/5/1991), de
manos de Paco Ojeda en presencia de Fernando
Cepeda. Foto Arjona.

2.- José Luis Moreno, que actuó en 21 corridas de toros, lidiando 44 ejemplares, a los que cortó 26 orejas.

 

3.- Rafael González “Chiquilín”, que actuó en 17 corridas de toros, lidiando 36 ejemplares, a los que cortó 12 orejas. Otorgó la alternativa a Manuel Romero Santiago "Romero de Córdoba" (1998).

 

4.- Gabriel de la Haba Zurito”, que actuó en 14 corridas de toros, lidiando 28 ejemplares, a los que cortó 24 orejas y 1 rabo. (“Corredor” de Herederos de Carlos Núñez el 9/5/1965). Fue premiado con el trofeo municipal "Manolete" al triunfador de la feria de mayo el año 1968. Otorgó la alternativa a Florencio Casado "El Hecho" (1969).


Manuel Benítez "El Cordobés", el matador que más rabos 
ha cortado en la plaza de "Los Califas". Foto Framar.

5.- Manuel Benítez “El Cordobés”, que actuó en 13 corridas de toros, lidiando 27 ejemplares, a los que cortó 23 orejas y 8 rabos (“Catavinos” de Herederos de Carlos Núñez, el 9/5/1965; un ejemplar de Manuel Arranz el 25/5/1965; otro de Francisca García Villalón el 25/5/1966; otros tres de Herederos de Carlos Núñez el 27/5/1967, 25/9/1967 y 25/9/1968; otro de Juan Mari Pérez-Tabernero el 25/5/1970, y el 1/6/2002, última corrida del espada de Palma del Río en Córdoba, a “Potrero” de María José Barral). Fue premiado con el trofeo municipal "Manolete" como triunfador de la feria de mayo el año 1970. Otorgó las alternativas a Agustín Castellano "El Puri" (1965) y Antonio Sánchez Fuentes (1965).

 

6.- Manuel Díaz El Cordobés”, que actuó en 13 corridas de toros, lidiando 26 ejemplares, a los que cortó 12 orejas.

 

7.- Manuel Cano “El Pireo”, que actuó en 9 corridas de toros, lidiando 22 ejemplares, a los que cortó 20 orejas y 2 rabos (un ejemplar de Manuel Arranz el 25/5/1965, y otro de María Teresa de Oliveira el 26/5/1967). Fue premiado con el trofeo municipal "Manolete" al triunfador de la feria de mayo los años 1965, 1966 y 1967. 


8.- Antonio José Galán, que actuó en 9 corridas de toros, lidiando 19 ejemplares, a los que cortó 12 orejas y 1 rabo (“Madrileño” de Martínez Benavides, el 26/5/1973). Fue premiado con el trofeo municipal "Manolete" al triunfador de la feria de mayo los años 1973 y 1974.

 

9.- Fermín Vioque, que actuó en 9 corridas de toros, lidiando 18 ejemplares, a los que cortó 6 orejasFue premiado con el trofeo municipal "Manolete" al triunfador de la feria de mayo el año 1984. 


10.- Agustín Parra Vargas “Parrita”, que actuó en 9 corridas de toros, lidiando 18 ejemplares, a los que cortó 5 orejas.

 

11.- Florencio Casado “El Hencho”, que actuó en 8 corridas de toros, lidiando 16 ejemplares, a los que cortó 13 orejas y 1 rabo (a un ejemplar de Gerardo Ortega el 1/6/1969). Fue premiado con el trofeo municipal "Manolete" al triunfador de la feria de mayo el año 1969.

 

12.- Alejandro Castro, que actuó en 7 corridas de toros, lidiando 14 ejemplares, a los que cortó 2 orejas.

 

13.- José Luis Torres, que actuó en 5 corridas de toros, lidiando 11 ejemplares, a los que cortó 5 orejas.

 

14.- Fernando Tortosa, que actuó en 5 corridas de toros, lidiando 10 ejemplares, a los que cortó 3 orejas.

 

15.- Julio Benítez “El Cordobés”, que actuó en 5 corridas de toros, lidiando 9 ejemplares, a los que cortó 2 orejas.

 

16.- Enrique Reyes Mendoza, que actuó en 4 corridas de toros, lidiando 8 ejemplares, a los que cortó 3 orejas.

 

17.- Rubén Cano “El Pireo”, que actuó en 4 corridas de toros, lidiando 8 ejemplares, a los que cortó 3 orejas.

 

18.- Pedrín Benjumea, que actuó en 3 corridas de toros, lidiando 6 ejemplares, a los que cortó 6 orejas.

 

19.- Agustín Castellano “El Puri”, que actuó en 3 corridas de toros, lidiando 6 ejemplares, a los que cortó 3 orejas.

 

20.- José María Montilla, que actuó en 3 corridas de toros, lidiando 6 ejemplares, a los que cortó 2 orejas.

 

21.- José Romero, que actuó en 3 corridas de toros, lidiando 6 ejemplares, a los que cortó 1 oreja.

 

22.- Antonio Rey Vera, que actuó en 2 corridas de toros, lidiando 4 ejemplares.

 

23.- Manuel García “Palmeño”, que actuó en 2 corridas de toros, lidiando 4 ejemplares.

 

24.- Manuel Romero "Romero de Córdoba", que actuó en 2 corridas de toros, lidiando 4 ejemplares.

 

25.- Javier Moreno “Lagartijo”, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares, a los que cortó 2 orejas.

 

26.- Antonio Sánchez Fuentes, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares, a los que cortó 1 oreja.

 

27.- Curro Jiménez, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares, a los que cortó 1 oreja.

 

28.- Manolo Martínez, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares, a los que cortó 1 oreja.

 

29.- Manuel Román, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares, a los que cortó 1 oreja.

 

30.- Cayetano de Julia, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares.

 

31.- Curro Martínez, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares.

 

32.- Paco Aguilera, que actuó en 1 corrida de toros, lidiando 2 ejemplares.

 

sábado, 14 de diciembre de 2024

REEDICIÓN DE DOS GRANDES LIBROS TAURINOS

Por Antonio Luis Aguilera

 

La editorial sevillana y cordobesa El Paseíllo ha reeditado dos grandes libros taurinos: «Historia del toreo de Néstor Luján, y «Los heterodoxos del toreo», de José Alameda. Además, según informan sus responsables, tienen el proyecto de perseverar esta política empresarial para rescatar otra obra de culto de José Alameda, «El hilo del toreo», agotada desde hace años y que ha alcanzado altos precios en el mercado de segunda mano, lo que evidencia el interés que levanta en muchos aficionados que anhelan conseguir este libro magistral, para conocer de primera mano el extraordinario relato que traza el escritor madrileño exiliado en México, un erudito que supo explicar como nadie el curso del arte de Cúchares, en su sinuoso y apasionante recorrido hacia el toreo moderno.   

Néstor Luján (Mataró 1922-Barcelona 1995) estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona, fue crítico de toros en la revista Destino y conocido por sus libros de Historia y Gastronomía, además de haber publicado varias novelas. En 1954 apareció su “Historia del toreo”, excelente obra con ameno y sutil relato, donde el escritor catalán inicia su explicación en las circunstancias sociales que en 1700 originaron el nacimiento del toreo a pie, así como su primera ordenación con diestros considerados primitivos, como los Palomo y los Rodríguez de Sevilla; José Cándido de Cádiz y los Romero de Ronda, estableciendo un discurso salpicado de anécdotas y hechos curiosos, que llega hasta la década de los sesenta del siglo XX, con Antonio OrdóñezEl Viti y El Cordobés. Este libro que ahora ve nuevamente la luz, fue editado por Ediciones Destino, y tal fue su aceptación entre los lectores que consiguió tres ediciones, la última en 1993. 


En cuanto a la segunda obra, hemos de comenzar afirmando que son muy pocos los escritores que han pensado y comprendido la historia del toreo como Carlos Fernández López Valdemoro -José o Pepe Alameda- (Madrid 1912-Ciudad de México 1990), que tras licenciarse en Derecho en Madrid, por razones políticas marchó exiliado al país azteca en 1939, donde por sus conocimientos y experiencia como aficionado práctico -llegó a tentar con Juan Belmonte- fue conocido como El Maestro. Allí desarrolló una excelente labor como crítico y escritor taurino en radio, prensa y televisión. En «Los heterodoxos del toreo» (1979), el autor dedica una cruda introducción, que rotula como “la olla podrida de la crítica”, para denunciar un fenómeno específico de España, el sector de la crítica “terrorista" que tanto influjo negativo tuvo no hace tantos años en nuestra nación.

 Alameda inicia su relato con esta certera reflexión: 

«Si no hubiera hombres capaces de jugarse la vida frente a un toro, no habría corridas ni, por consiguiente, crítica taurina.

¿Cómo se ha podido llegar a la monstruosa deformación de que un sinvergüenza provisto de una pluma viva de insultar a quienes, con su arrojo, le dan la posibilidad de existir “profesionalmente”?

Todo el respeto para el que respeta, todo el desprecio para quienes empiezan por no respetar a la fiesta de los toros…».

Seguidamente, el lector se adentrará en un ameno ensayo, donde el  autor explica con conocimiento de causa el papel que desempeñaron en la historia espadas considerados diferentes, y por tanto cuestionados, advirtiendo que «… al torero no hay que preguntarle, hay que verlo, sabiéndolo ver, sin dejarse engañar por la corriente del toreo, donde se marea el que mira si en vez de atraparla mentalmente permite que se lo lleve el río». En su estudio de los diestros considerados heterodoxos, el escritor madrileño invita a analizar las figuras de CúcharesEl EsparteroReverteEl GalloBelmonteCarmelo PérezLa SernaArruzaProcuna, y El Cordobés, concluyendo con una llamada donde subraya la importancia histórica de los grandes toreros ortodoxos, “como cimiento y cúpula de esa rara hazaña de tres siglos que se llama el arte de torear”. Dice así:

«A pesar de la literatura belmontista (que, de hecho, es contra Gallito), la figura de José emerge y se robustece cada día. A pesar de la literatura antimanoletista (esta sí, declarada), no se desdibuja el perfil de Manolete.

Ya que hemos juntado sus nombres, obsérvese la coincidencia: solamente cubrieron ocho temporadas cada uno. Gallito, del 12 al 20; Manolete, del 39 al 47. Meses más, meses menos, pues la temporada de la alternativa y de la muerte son en ambos incompletas. Corto tiempo para tan honda huella».

A la amplia oferta de Editorial El Paseíllo se añaden ahora estos dos excelentes libros taurinos, ideales para aquellos aficionados que anhelan profundizar su formación con los grandes autores de la historia del toreo. 

 

 

martes, 6 de agosto de 2024

PACO CAMINO: TORERO DE TOREROS

Por Antonio Luis Aguilera

Paco Camino. Foto Botán

Ante el fallecimiento de Paco Camino queremos recordar al diestro por cuyo arte nos aficionamos a la Fiesta de los toros, el que marcó nuestra niñez con la impronta de su poderío y el bello trazo de su toreo, ese que no pudimos ver en las plazas, sino en las imágenes en blanco y negro de TVE y de los reportajes del NO-DO, hasta que en los tendidos pudimos disfrutar de sus últimos años en activo. La naturalidad de su expresión y su prodigiosa inteligencia hicieron grande el toreo en manos del diestro de Camas, que pronto nos cautivó con su elegante toreo de capa, sus incomparables chicuelinas, y aquellas faenas abiertas con preciosos pases de trinchera que prologaban la hermosa sinfonía de su toreo en redondo, donde cobraba especial relieve el pase natural y la magistral interpretación de la estocada, instrumentada con tanta ortodoxia y gallardía como pureza y torería. 


El pase natural de Paco Camino

Ha muerto un torero histórico e irrepetible, miembro de la maravillosa generación de figuras que marcaron con la singularidad de sus acentos profesionales la inolvidable década de los sesenta, donde llegaron abriéndose paso a codazos ante un elenco de espadas de mucha categoría, la generación posterior a la época de «Manolete», para  terminar adueñándose del toreo de aquella España del desarrollo y rotular sus nombres en los carteles de todas las ferias. Las imprentas editaban preciosos carteles de toros —de los que viéndolos de lejos se sabía que anunciaban corridas de toros; no como los actuales, que han de observarse de cerca para comprobar si anuncian un concierto o un quinario—, cambiando solo el nombre de la ciudad y repitiendo como una letanía, entre otros buenos e inolvidables toreros de esa época, los nombres de Diego PuertaPaco Camino, «El Viti», y «El Cordobés».

Las décadas de los años sesenta e inicios de los setenta, arrastrados por esa locomotora del toreo que fue el «Huracán Benítez» tuvieron como grandes protagonistas a «Diego Valor», «El Niño Sabio de Camas» y «Su Majestad El Viti», amigos en la calle pero perros de presa en el ruedo, para regocijo del público y la buena salud de las ferias y plazas del orbe taurino. De esa época quedaron acuñadas dos frases que la caracterizaron: la primera, «El Cordobés y dos más», que define el poderío del torero de Palma del Río, que cualquier día de la semana, sin necesidad de que fuera festivo o la fecha del patrón de la localidad, llenaba las plazas hasta el tejado cobrando no menos de un millón de pesetas por tarde, «un kilo» como popularizó el propio Benítez, mientras los elevados honorarios para la época obligaron a las empresas a incrementar considerablemente los que percibían el resto de figuras. La segunda, el tridente que se repetía en todos los carteles de postín, se hizo tan célebre en la jerga taurina que pronto se incorporó al lenguaje coloquial para mandar de paseo a la gente pelmaza: «PuertaCamino y Viti».


Magistral estocada de Paco Camino en Bilbao a un toro 
de Juan Pedro Domecq. Foto Cuevas.

Honda fue la huella torera que dejó Paco Camino en México. En el país hermano lo recuerdan con veneración, como a uno de los toreros españoles más queridos, de sus «consentidos». Si el recuerdo de «Manolete» resulta todavía sobrecogedor para la apasionada afición azteca, la admiración por el toreo de Camino no queda atrás en una tierra que conquistó con su arte y que, como ocurrió al «Monstruo», también ella le conquistó para siempre como torero y persona, pues si grandes e importantes fueron sus éxitos en los ruedos españoles y otras naciones americanas, los conseguidos en su querido México, que lo acogió e hizo uno de sus espadas favoritos, están repletos de tardes históricas y memorables.

Paco Camino a hombros en Madrid

Nos ha dejado una auténtica figura del toreo, de cuya tauromaquia han bebido y beben todos los espadas que quisieron ser gente en el toreo. De Paco Camino puede afirmarse rotundamente que fue un torero histórico, irrepetible, grande entre los grandes, un espejo donde mirar. Lo que los aficionados conocen como torero de toreros. De los de antes y los de ahora. Descanse en paz el inolvidable maestro de Camas, el pueblo del que se sentía orgulloso de haber abierto los ojos y del que apasionadamente defendía su natalidad, con el sinsabor de tener en el alma una espina clavada cuando le decían que era de Sevilla, que digámoslo claro, con él fue, como con otros de sus grandes toreros, madrastra en lugar de madre: «Yo no soy de Sevilla, soy de Camas». 

Un torero tan grande no puede seguir silenciado en la ciudad cuyo nombre paseó entre triunfos por todo el mundo taurino.

 

miércoles, 27 de marzo de 2024

GABRIEL DE LA HABA «ZURITO»

Por Antonio Luis Aguilera

Gabriel de la Haba «Zurito»

Ayer 26 de marzo, martes santo, a los 78 años de edad, dejó de existir en su querida Córdoba natal el matador de toros Gabriel de la Haba Vargas, miembro de la torera dinastía de los «Zurito», cuyo fallecimiento deja una honda huella de gratitud en quienes tuvimos la suerte de contar con su amistad.

Queremos rendir homenaje al espada del torerísimo barrio de Santa Marina con algunos de sus propios recuerdos sobre su época, aquella de los años sesenta, donde en los ruedos supo destacar por la verdad de su torería y gran hombría ante los toros, la misma que siempre le caracterizó en la vida —se torea como se es— como un cordobés serio y cabal, amigo de sus amigos, nada dado a chismes ni a moscones, dispuesto mientras las fuerzas le acompañaron a colaborar con su arte en las obras benéficas que fueran precisas para remediar el sufrimiento ajeno. Lo que se conoce como un tío y un torero de la cabeza a los pies.

Gabriel durante la tertulia. Foto Marogo

Las declaraciones que publicamos fueron realizadas en  la tertulia celebrada el ya lejano 10 de mayo de 1991 en el desaparecido Hotel Meliá Córdoba —el hotel de los toreros— y fue emitida por Onda Cero Radio.

 

De la antigua plaza  de toros de «Los Tejares» de Córdoba, Gabriel recordaba:

—Recuerdo la plaza de «Los Tejares» como mi segunda casa. Allí me crie y me hice hombre. Mi pena fue no tomar allí la alternativa. Fueron circunstancias de la vida, de los profesionales, se truncan las cosas…

Allí fue ese gran acontecimiento nuestro, de Agustín Castellano «El Puri» y mío, que marcó un hito en la historia del toreo, pues en una novillada sin caballos no se ha puesto el cartel de no hay billetes nada más que aquel día.

Recuerdo todos los pormenores y las grandes satisfacciones que me llevé, porque allí fue donde se hizo mi carrera y viví todo. Incluso mi padre, siendo asesor de la plaza —muy severo por cierto—, no me dejaba entrar —que él tenía posibilidad— y yo tenía que agarrarme a las amistades de los toreros cuando entraban, incluso colarme corriendo.

Quise tomar la alternativa en aquella plaza que llevo en el alma… Pude, pero no hubo acuerdo… Esa es mi única pena. Para mí todo son recuerdos… Incluso lástima.

El torero con el autor de este texto

Sobre la inauguración de la actual plaza de «Los Califas», donde figuró en tercer lugar en el cartel del 9 de mayo de 1965 —fecha que coincidió con la coronación canónica de la Virgen de los Dolores de Córdoba, que tuvo lugar por la mañana—con José María Montilla y Manuel Benítez «El Cordobés», Gabriel rememoraba:

—Los recuerdos de aquel día son inolvidables, porque me sucedieron dos cosas: la primera, la inauguración del coso en uno de los días más relucientes de la historia de Córdoba; la segunda, que venía arrastrando un gran bache en mi profesión, como consecuencia de la grave cornada que me dio un toro en Jaén.

En Sevilla se me dio mal la feria, y ya había decidido que si en Córdoba el día de la inauguración no se me daba bien me marchaba del toreo, porque cuando no van las cosas lo mejor es irse. Fue un bache profundo. Pero mira por dónde aquel día, como consecuencia de los dos toreros que tenía al lado, que arreaban, pues no me  dejé ganar la pelea. Las cosas se dieron bastante bien y a partir de ahí empecé otra vez a tomar vuelo. Ocurrieron esas dos cosas: la inauguración y encontrarme de nuevo conmigo mismo. 

 

El toreo al natural de Gabriel 

Aquella tarde, a Manuel Benítez le pegó una cornada en la axila el segundo toro de la tarde, en la enfermería solicitó que le infiltrarán para salir a matar al quinto, lo que herido hizo con gran éxito cortándole las dos orejas y el rabo. Gabriel recordaba a su compañero.

—Su raza era indiscutible. Ahí lo tiene la historia. Pienso que los demás toreros lo teníamos que haber tomado como ejemplo. Pero en fin, cada uno tiene su forma de ser y su personalidad. No obstante, quiero resaltar de ese hombre esa gran virtud de poderío para sobreponerse a todas las circunstancias de su profesión, aunque fueran las más adversas del mundo. Para mí ha sido lo más envidiable, porque en una profesión donde todo son inconvenientes, sustos y malos ratos, la forma con que ese hombre resolvía su papeleta, con responsabilidad y solvencia, ha sido la envidia de todos nosotros.

Eso quizá fue lo que me hizo reencontrarme conmigo en el último toro de la tarde. Aquel toro salió manso, costó trabajo picarlo y no se le pudo torear de capote. Hasta la gente se estaba levantando para irse. Pero ese acto de Manuel Benítez de salir en el quinto toro estando herido fue lo que me hizo sobreponerme a las dificultades que tenía mi toro. Al final, me eché la muleta a la mano izquierda y le corté el rabo. Aquello fue sensacional. (Gabriel, en un gesto de torería, renunció a salir a hombros por respeto a Manuel Benítez, que por estar herido tampoco lo hizo).

 

En aquellos años sesenta Córdoba gozó de una amplia baraja de grandes toreros. Debido al amplio número de toreros en activo a veces fue complicado anunciarse en los carteles de la feria.

—Ese problema lo hubiéramos querido tener todos los años, no solo en los sesenta. En toda la historia del toreo cordobés nos hubiera gustado tener esa dificultad. Nosotros podemos decir orgullosamente que estuvimos ahí, en esa época en la que había ocho o diez profesionales que paseaban el nombre de Córdoba por todas las ferias de España.

 

«He sido torero por encima de todo»

Sobre el torero de los años sesenta y el de los noventa, cuando tuvo lugar la conversación, Gabriel opinaba:

—El toreo de hoy es más chivato. Ahora ves a un profesional y te está contando con detalle las circunstancias y el porqué. Me estoy refiriendo a que el toro de hoy te deja torear más despacio, te deja estar menor rato delante, y las circunstancias son distintas a nuestra época. Aquel toro tenía mucha movilidad, y el problema estaba en que tenías que ser una excepción como ese Antonio Ordóñez, que los paraba en la misma muleta y los estrellaba… Por eso era Antonio Ordóñez. Para los demás, que no teníamos ese privilegio, pues además de nuestras cualidades todo era base de cojones y amor propio, pero no se podía templar el toro como hoy por sí mismo se templa. Hoy cualquier chaval torea despacio, pero ¿por qué? Pues porque el toro se presta a ese toreo, la prueba está en que se torea despacio o no se torea porque el toro  se para. Esa es la diferencia.

En el estar mal sí que existe una gran diferencia entre esta época y aquella. Antes nos tirábamos al callejón y hoy no pasa nada. Hoy un torero puede estar bien o no, pero tirarse al callejón no se tira.

Para mí fue una desgracia tener que comer del toro arrimándome, porque lo que me hubiera gustado es tener una calidad excepcional, para comer de esto sin tener que jugármela todos los días, y sin tener que mancharme «vestío» tras «vestío».

Pero la verdad es que cambia el sistema de vida. Todo cambia, y el toreo no es una excepción. Hoy no puede uno arrimarse al toro, porque se para y cuando se para, el torero lo que tiene que hacer es coger los trapos e irse, porque el toreo tampoco es echarse encima de los toros. Eso de la casta y la raza tiene que ir compaginando de calidad. Además, ahí está el público que ha vuelto a interesarse por la calidad, no por las barbaridades.

 

Preguntado qué se llevaba del toreo, Gabriel contestó:

—Me llevo todo, porque he sido torero por encima de todo; sin haberlo querido. Con eso te digo bastante…

 

Para finalizar aquel espacio radiofónico quisimos que recordara alguna anécdota simpática de su carrera. 

—Maté una corrida en la plaza de «Vista Alegre» de Madrid la tarde de «Antoñete» con el toro de Osborne «Las Ventas». Bajaba ya vestido de paisano al vestíbulo del hotel cuando subían los de «Las Ventas»; entre ellos Victoriano Valencia, que iba a impecablemente vestido de torero. 

Le dije: «Victoriano, ¿vas o vienes de la plaza…? 

 

Descanse en paz el respetado torero y buen amigo.

 

martes, 12 de diciembre de 2023

LA DINASTÍA CORDOBESA DE LOS "ZURITO"

Por Francisco Bravo Antibón

Dinastía torera de los "Zurito"

En lo taurino, la columna vertebral de los “Zurito” parte del señor Manuel, que inició el camino profesional de esta dinastía que llega hasta Paco de la Haba Rodríguez, que ha sido el último, de momento, que ha representado con dignidad tan prestigioso apodo.

MANUEL DE LA HABA BEJARANO "ZURITO"

Manuel de la Haba Bejarano, "el señor Manuel"

Nació en Córdoba el 6 de octubre de 1868, hijo de José de la Haba que ejercía como mayoral, en la vacada del ganadero cordobés Rafael José Barbero y Blancas. Precisamente, tan cercana dedicación facilitó que el joven Manuel entrara en contacto con cierta facilidad en el mundillo taurino. Si bien el señor José no fue lo que en principio pretendió para su hijo, pues pensaba que lo mejor era alejarlo del entorno del toro y que aprendiera una profesión más segura que la de los toros. Probó suerte en las varias opciones de los trabajos relacionados con la fragua, hasta que definitivamente dejó esta posibilidad de trabajo y entró de lleno en la otra probabilidad laboral, la que desde pequeño le había entusiasmado: quería ser torero. Antes de olvidarnos de la mencionada profesión, viene al caso contar que un día ser acercó tanto a la fragua para comprobar una pieza que estaba manipulando que se quemó las cejas, circunstancia que propició que se le señalara una zona circular blanquecina, y como además sus ojos eran oscuros, pues el chaval cuando miraba a los compañeros fijaba la vista como un palomo zurito. Esa simpleza origina la utilización del apodo “Zurito”, que felizmente han conservado sus descendientes.

En sus primeros movimientos, alternó el oficio de forjador con los toros, probándose en primer lugar como novillero, pero dado que sus actuaciones no pasaron de discretas, aunque sí demostró ser un estupendo jinete, se incorporó por tanto de lleno al tema taurino, pero naturalmente dentro de lo que mejor se le daba, es decir como varilarguero.

El "señor Manuel" picando con decisión, valor y eficacia

Como tal se presentó en la plaza de "Los Tejares" de Córdoba el 25 de julio de 1884. Empieza a sumar actuaciones y éxitos, lo que posibilita que José Rodríguez "Bebe Chico" le ofrezca el primer contrato fijo y con él se presenta en Madrid el 28 de agosto de 1892. En la siguiente temporada figura en las filas de Antonio Fuentes y finalizada esta lo reclama "Guerrita", con el que permanece hasta la retirada del segundo califa en 1899.

Trabaja con José García Rodríguez "Algabeño" la temporada de 1900 y en la cuadrilla del cordobés Antonio de Dios "Conejito" en 1901.

A partir de esta etapa, digamos que él mismo dirigió su carrera de la forma que más le convenía. Picó por ejemplo enrolado en la cuadrilla de "Machaquito". También picó a las órdenes de "Manolete -el Sagañón-" en las temporadas 1912-1913. En 1914 se agrupa con los hombres de "Curro Posada".

También tenemos anotadas actuaciones, acompañando a Rafael Gómez "El Gallo" y a "Joselito de Málaga". Colgó la pica en 1926. Diez años después fallecía (16-7-1936) en Córdoba.

De sus hijos siguieron su camino José y Francisco, y Antonio escogió realizarse como torero a pie, lo que culminó doctorándose en el coso de Gandía (Valencia) el 26 de octubre de 1924.

JOSÉ DE LA HABA TORRERAS "ZURITO"

José de la Haba Torreras

Digno continuador de la dinastía iniciada por su padre. Nació el 10 de abril de 1898 en Córdoba, entre capotes de brega y creció en el ambiente y aroma de toreros y picadores. Este paisaje y forma de vida hizo que con apenas quince años, ya asombraba por su destreza en la monta de caballos, incluso siendo tan joven se probó en alguna tienta echando el palo.

Recién cumplidos los dieciséis, picó por primera vez en un coso con público, exactamente en la sevillana localidad de Osuna.

Simultaneó esta afición y tradición familiar con un empleo en el sector de la ferretería, que más tarde cambió por la gestión y atención de una carnicería, hasta que definitivamente se centró por convicción y vocación en la profesión de varilarguero como su padre. Después de Osuna (Sevilla), se presentó en Córdoba acompañando a su hermano Antonio.

Iba acumulando prestigio como picador eficaz y elegante en la realización de la suerte, lo que le llevó a formar parte de cuadrillas importantes, como las de Juan Belmonte (1926-27); Manuel Jiménez "Chicuelo" (1928 y 1929); Joaquín Rodríguez "Cagancho" (1930 a 1933); Rafael Gómez "El Gallo" (1934), y 1935-1936 se ajustó con Ventura Núñez "Venturita". Finalizada la guerra civil vuelve de nuevo a la carga, y lo encontramos relacionado por libre con muchos matadores señeros, tales como: "Bienvenida", "Curro Caro", Jaime Noaín, Rafael Albaicín, Vicente Barrera, Eduardo Liceaga, Rafael Soria "Lagartijo", Manuel Calero "Calerito", Alfonso González "Chiquilín", Julio Aparicio, Manolo de la Haba, etc. Una extensa nómina de diestros que culminó cuando anunció su retirada para el 1º de enero de 1959.

De entre las muchas tardes que hubo de saludar castoreño en mano, hay una que sobresale y que destaca en la historia taurina cordobesa. Sucedió en el coso de "Los Tejares" la tarde del día 16 de diciembre de 1945. Picó de forma excepcional al toro Bailaor de la ganadería de Manuel Guerrero Palacios; hasta tal punto que al término de los tres puyazos que recibió el animal, el público le obligó a saludar, y además, cuando "Curro Caro" estoqueó a Bailaor, José de la Haba tuvo que dar la vuelta al ruedo muy emocionado, saludando y devolviendo prendas. En el cartel figuraban junto a "Curro Caro", "Carnicerito de México" y Julián Marín.

La despedida (1-1-1959) fue en el antiguo coso cordobés, aprovechando el festival entonces denominado Campaña Pro-Navidad e Invierno. Salieron al ruedo seis ejemplares del hierro de Rafael Espinosa de los Monteros, para los matadores: Antonio González, Manuel Sánchez Saco, Rafael Gago, Antonio Sánchez Fuentes, José María Montilla y Enrique Vega. El veterano picador estuvo colosal, teniendo en cuenta que se cumplían cuarenta y cinco años de su primera y juvenil intervención como varilarguero. Al término de la actuación recorrió el anillo acompañado por José María Montilla, que le había brindado su novillo. Brindis que se producía por dos motivos: el primero la despedida del maestro y el segundo porque el diestro hacía su presentación con caballos.

El 9 de mayo de 1965 tuvo el privilegio de recibir una arqueta con arena del viejo coso de "Los Tejares", para depositarla en el nuevo piso de "Los Califas". Falleció el 10 de febrero de 1977.

ANTONIO DE LA HABA TORRERAS "ZURITO"

Antonio de la Haba Torreras

Fue el sexto hijo del señor Manuel. Nació en Córdoba el 15 de noviembre de 1901.

En 1915 mató su primera becerra en Córdoba, alternando con "El Melonero" y "Verdades". A partir de aquí continuó aprendiendo y toreando en tientas y novilladas menores, hasta su presentación en "Los Tejares" vestido de luces junto a Manuel Martínez "Viruta" y Francisco Bejarano "Torerito", lidiando reses de Velasco Zapata. Poco después se presentó también en el mismo coso con picadores, alternando con Marcial y Pablo Lalanda y ganado de García Pedrajas. Antes de su presentación torea dos tardes seguidas en "Los Tejares", el 28 de mayo junto a "Algabeño" y novillos de Surga, y el 29 en un mano a mano con "Algabeño" y reses de García Pedrajas. Hace el paseíllo en la capital del reino el 25 de agosto de 1922 con "Andaluz" y Fuentes Bejarano, lidiándose novillos de Revello.

A partir precisamente de esta temporada, es cuando su carrera se afianza alternando con las figuras más prestigiosas. Para la temporada en cuestión tenía ajustadas cuarenta tardes, cifra que le fue imposible cumplir, por una cornada que le infirió un novillo en Jerez de la Frontera el 17 de septiembre, circunstancia por las que perdió 16 novilladas. El 26 de octubre de 1924 toma la alternativa en Gandía (Valencia) de manos de Manolo Martínez y de testigo Manuel Báez "Litri". Toros del hierro de Herederos de Vicente Martínez. Junto con su hijo Gabriel fueron los dos únicos matadores de toros de la dinastía.

Alternativa de Antonio de la Haba Torreras

Confirma el doctorado el 14 de junio de 1925, actuando de padrino Emilio Méndez y testigo Juan Anlló y Orrio "Nacional II". El toro de la ceremonia se llamó Corchero de la ganadería de Matías Sánchez.

La temporada siguiente sumó veintisiete corridas, cifra que pudo ser más alta, pero un ejemplar de Murube le enganchó el 7 de marzo en Castellón lo que le fastidió varios contratos.

En 1928 sufre un cuadro de disnea, siendo rara la tarde que no pasaba por la enfermería para atenuar su dificultad respiratoria. Consecuentemente bajó ostensiblemente el número de actuaciones, hasta llegar a 1930 en la que hizo el paseíllo sólo dos tardes.

En 1931 renuncia al doctorado e inicia de nuevo el camino como novillero.

Decepcionado del segundo intento, prueba fortuna como subalterno a partir de 1937, y sin emplearse de forma fija con ningún diestro, alterna con los hombres del rejoneador Antonio Cañero y esporádicamente torea con Marcial Lalanda, "Morenito de Valencia", "Manolete", Pepe Luís Vázquez y algunos diestros más.

El domingo de Resurrección de 1943 torea en Córdoba junto a Miguel del Pino. No tuvo la fortuna de su lado, un novillo de García Pedrajas le infiere una cornada que le hace retirarse de la práctica taurina y así lo decide de forma definitiva en 1944.

El pundonoroso torero cordobés fallecía en la ciudad que le vio nacer, el 28 de enero de 1965.

FRANCISCO DE LA HABA TORRERAS "ZURITO CHICO"

Francisco de la Haba Torreras en el lecho del dolor

Fue el benjamín de los nueve hermanos y cuarto varón de la dinastía. También nacido en la tierra de los califas, el 5 de octubre de 1905.

Francisco de la Haba ha pasado a la historia taurina como un buen varilarguero, que paseó dignamente el apodo "Zurito". Su carrera resultó más corta que la de sus hermanos, debido a un percance que sufrió en la Maestranza sevillana.

Inició la trayectoria probándose como novillero, pero ni le convenció ni resultó ser la mejor elección. Abandonó pronto la inclinación de ser torero de capote y muleta y se montó en lo que mejor conocía, en el caballo… preparándose concienzudamente para ser alguien como varilarguero, habilidad en la que triunfó como era de esperar.

La carrera de piquero la inició en Cabra (Córdoba) el 8 de abril de 1928. El 22 del mismo mes actuó en Andújar (Jaén) con superior éxito en ambas, hasta el punto de que le salieron veinte tardes más, que le supuso una inyección de moral y de enseñanza práctica.

En 1929 entró a formar parte de la cuadrilla de Manuel Molina "Atarfeño". Al llegar el invierno su hermano Antonio se lo llevó para cubrir los contratos firmados en América. Y en 1930 requirió sus servicios y buen hacer Lorenzo Garza, con el que estuvo hasta su incorporación al equipo de José Vera "Niño del Barrio". Posteriormente estuvo con "Palmeño", y finalmente quedó integrado en las huestes de  Manuel Rodríguez "Manolete", entonces novillero, con el que estuvo fijo durante cinco novilladas y la alternativa en Sevilla. Precisamente esa tarde significó un antes y un después en la trayectoria de Francisco, pues picó al segundo toro del doctorado, un animal bronco que se dolía con el palo, y que propició las tres caídas aparatosas que sufrió el picador cordobés; caídas que le ocasionaron a la larga un daño físico irreparable. No obstante, a pesar del grave inconveniente que suponía picar, lo volvió a hacer en Sevilla.

Como resultado de accidente, estuvo diez años sufriendo las consecuencias, tres de los cuales los pasó postrado, hasta que en plena juventud dejó de existir el 8 de noviembre de 1949, con tan solo 44 años de edad.

ANTONIO DE LA HABA VARGAS "ZURITO"

Antonio de la Haba Vargas. Foto JL Cuevas

Hijo de Antonio de la Haba Torreras, nace el 28 de junio de 1931 asimismo en Córdoba.

Asiste como alumno de la Escuela Taurina que a la sazón la dirigía su padre, -según nos ilustra José María Portillo-. Se inicia como novillero en Bujalance con 18 años, lo que indica claramente que no fue muy precoz en esto del toro. El resultado artístico fue esperanzador, por lo que llegó a torear una setenta tardes. En general sus actuaciones siempre fueron dignas, eso sin duda, pero no lo suficientemente impactantes como para sobresalir y arrastrar a la afición.

Antonio de la Haba en la Plaza de la Lagunilla. Foto JL Cuevas

Decide pasar al escalafón de subalternos, alternando en primer lugar en la cuadrilla de Pepe Quesada, después se enroló en la de Miguel Montenegro, a continuación lo hace acompañando a Alfonso González Olmo "Chiquilín", José María Montilla, "El Cordobés" y otros, hasta que finalmente junto a Manolo de la Haba, recala en la cuadrilla de su hermano Gabriel, con el que cubre casi toda su trayectoria taurina.

Javier Hurtado ("Tendido Cero") y Pepe Toscano, hicieron un reportaje en la casa de paso que se encuentra en la Plaza de la Lagunilla, junto a la casa que nació "Manolete", siendo invitado Antonio de la Haba.

Pepe Toscano, Antonio de la Haba y Javier Hurtado. Foto Cuevas
Javier Hurtados y Antonio dela Haba

Antonio de la Haba se retiró del toreo activo en Sevilla, el día 12 de octubre de 1 967.

Falleció en Córdoba el día 21 de julio de 2023.

MANUEL DE LA HABA VARGAS "ZURITO"

Manuel de la Haba Vargas

Hermano del anterior y segundo hijo torero de Antonio de la Haba. Manolo nace el 16 de junio de 1934. Cordobés como sus hermanos. Tras el oportuno aprendizaje en tientas, torea en varios festejos –temporada de 1952- como novillero, calando por su empaque y buen hacer. En 1953 se presenta con picadores el 14 de mayo en Montoro (Córdoba), en una novillada patrocinada por los Antiguos Alumnos del Colegio Maristas. En el cartel le acompañaron Ángel Martorell y Manuel Benayas quien también se presentaba con caballos. Los novillos lidiados fueron tres del hierro de Calderón y tres de Manolo González. El 29 de julio de ese mismo año, hace el paseíllo en Córdoba lidiando novillos de Marceliano Rodríguez junto a Pepe Ordóñez y Antonio Vázquez.

Antonio, Gabriel  y Manolo, en un homenaje en el Castoreño,

En la temporada de 1954 alternó en cinco ocasiones y tres en 1955. Toma la decisión de cambiar la seda por el percal, categoría en la que triunfa, destapándose como un eficaz y garboso peón de lidia. Su trayectoria comienza un 18 de julio de 1959 y la cierra el 7 de octubre de 1978. En este periodo acompañó a los matadores que siguen:   Manuel Benítez   "El Cordobés" , José María Montilla, a su hermano Gabriel, José Fuentes, Jaime González "El Puno", Pedro Gutiérrez Moya "Niño de la Capea", Agustín Parra Vargas"Parrita" y Manuel Rodríguez "El Mangui".

GABRIEL DE LA HABA VARGAS "ZURITO"

Gabriel de la Haba Vargas

Hermano de Antonio y Manuel de la Haba, nace el 14 de septiembre de 1945 en el barrio de Santa Marina de nuestra Córdoba.

Con apenas 13 años lidió en Ronda una becerrada acompañado de Juan Jiménez y "El Puri". Por cierto que este festejo lo organizó el tío de Agustín, lo que dio pie a que en adelante, torearan juntos Gabriel y "El Puri" muchísimas tardes. En concreto, la temporada de 1960 sumó "Zurito" emparejado con Agustín veinte tardes y cuarenta en la siguiente.

"Zurito" y "El Puri"

Con paso firme en 1963 se encaramó al primer puesto del escalafón, figurando en 85 carteles, que pudieron ser 113 si tres inoportunas cogidas no lo hubieran impedido. Lo acompañaban en la cuadrilla sus hermanos Antonio y Manuel, y Cristóbal Sánchez Contreras “El Niño del Brillante”. Lo apoderaba Rafael Enríquez Piédrola y le auxiliaba Antonio Mata.

Esta temporada hizo su primer doblete: toreó el día 7 de abril en Barcelona a las doce de la mañana y por la tarde actuó a las cinco en Valencia, circunstancia que le sugirió el empresario catalán Pedro Balañá, quién tenía un marcado interés en que repitiera en Barcelona, tras el resonante triunfo de Gabriel el anterior 24 de marzo. Para llevar a cabo las actuaciones, Balañá fletó un avión para el torero, la cuadrilla y el fotógrafo Carretero.

Gabriel de la Haba "Zurito" entre Diego Puerta y Rafael Peralta, y Jaime Ostos Plaza de Toros de Albacete, feria del año 1964

El resultado artístico fue: dos orejas en la Monumental barcelonesa y otros dos apéndices en Valencia donde alternó con "El Cordobés" y Paco Pastor.

El 27 y el 30 de mayo lo vemos en Córdoba con resultado positivo al que ya nos tiene acostumbrados. Repite el 27 de septiembre.

En este mismo mes pero el día 7 realiza otra jornada doble: por la tarde en Aranjuez junto al "Pireo" y José Fuentes, y por la noche en Málaga acompañado por "El Jerezano" y de nuevo Manuel Cano "El Pireo".

Manolo de la Haba, Matías Prats, Cristóbal Sánchez Contreras, Salvador                                                                         Sánchez Marruedo "El Pipo"........

Dentro de la vorágine de contratos, figura la presentación en la Monumental madrileña, el 25 de septiembre acartelado con "El Jerezano" y "El Puri". Repitió el 26, cortándole una oreja al primero de Núñez.

Continúan los éxitos y decide tomar la alternativa en Valencia, el 24 de mayo del 64 de manos de Miguel Báez "Litri" y testigo Joselito Huerta. El toro de la ceremonia se llamó Repollito de Manuel Arranz. Los tres espadas salieron por la puerta grande.

Homenaje a Gabriel de la Haba en el Castoreño, acompañado por Fernando Tortosa, El Califa, Jose María Montilla, Jose María Portillo Fabra, "El Puri" Rubén y Manuel Cano "El Pireo"

El 26 de septiembre disfruta y disfrutamos de un cartel de lujo en Córdoba: Antonio Bienvenida, Gabriel y Manuel Cano "El Pireo" que tomaba la alternativa.

Durante las temporadas siguientes sigue en la brecha con la impronta de torero lidiador importante y conscientemente valiente. Demostraba todas las tardes su dominio del toreo profundo y una entrega verdadera sin concesiones a la galería.

José María Montilla, Manuel Benítez "El Cordobés" y
Gabriel de la Haba "Zurito", la tarde del 9 de mayo de 2015
hacen el paseíllo de honor en la corrida del cincuentenario de
 la inauguración de la plaza de "Los Califas". Foto JL Cuevas.

Cartel de la inauguración de la plaza

En la temporada de 1965, tiene lugar un suceso importante para nuestra tierra y fue la INAUGURACIÓN EL 9 DE MAYO DE 1965 DEL COSO DE "LOS CALIFAS". Imborrable espectáculo, en el que la terna formada por José María Montilla, Manuel Benítez "El Cordobés" y Gabriel de la Haba "Zurito", estuvieron a la altura de las circunstancias ofreciendo una tarde inolvidable. José María de blanco y plata, lidia al primero de la tarde de nombre Cartujano marcado con el hierro de Herederos de Carlos Núñez. No estuvo acertado con el estoque, lo que no impidió que los aficionados le ovacionaran y le premiaran con la oreja del primer toro. En su segundo dio la vuelta al ruedo tras una insistente petición de apéndice.

Gabriel de la Haba Vargas

Manuel Benítez "El Cordobés", de grana y oro, recibió del primero de su lote, una cornada en la axila, que a punto estuvo de costarle la tarde. Pero su probada actitud hizo que siguiera en el ruedo, y que el devenir de las faenas fueran interesantes. De este su primero, pasea una oreja. Sale muy resuelto en el segundo y construye una gran faena, que merece las dos orejas y el rabo y el reconocimiento unánime de los asistentes, que le obligan a dar dos vueltas al ruedo.

Gabriel de la Haba "Zurito", de rosa y oro, torea con empaque y sabor a su primero, de nombre Recortito, cortándole un apéndice. En su segundo estuvo superior, rebosando casta y maestría, logrando los máximos trofeos. El público puesto en pie le ovacionó con fuerza. Hubo intentos de sacarlo en hombros, pero el del barrio de Santa Marina se negó por respeto a sus compañeros, pues Montilla había cortado una oreja y "El Cordobés" estaba siendo atendido en la enfermería, dependencia que estrenó el espada de Palma del Río.

Cincuenta años después, los tres toreros cordobeses. Foto Cuevas

Confirma el doctorado el 19 de mayo del citado año. Fueron sus compañeros: Joaquín Bernardó y Jaime Ostos. El toro de la confirmación se llamó Sevillano, del hierro de Cobaleda.

Para no hacer este recuerdo muy pesado en cuanto a datos y fechas, generalizamos reafirmando que el resto de temporadas hasta su retirada fueron muy interesantes y repletas de acontecimientos, unas veces de corte eral. Subrayar que siempre estuvo atento a su Córdoba y a prestarse en cuantos festejos benéficos se organizaban.

En el 68 por ejemplo, se hace acreedor del prestigioso Trofeo Municipal "Manolete" al triunfador de la feria de Córdoba.

Paulatinamente fue disminuyendo sus actuaciones, de forma que optó por despedirse taurinamente de Córdoba el 26 de mayo de 1970. Escuchó una fuerte ovación en su primero y cortó la oreja al segundo de su lote. Y de forma definitiva lo hizo en Daimiel (Ciudad Real), ruedo en el que realizó su último paseíllo vestido de luces, -3 de septiembre-, alternando con el rejoneador Ángel Peralta y los diestros "Calatraveño" y Juan Asenjo Calero. De esta forma Gabriel puso punto final a su etapa profesional, pero no su inquebrantable afición ya que de una forma u otra siempre ha seguido de cerca el mundillo taurino, y como ejemplo basta un botón: encauzó acertadamente la carrera taurina de "Finito de Córdoba".

FRANCISCO DE LA HABA RODRÍGUEZ "PACO ZURITO"

Biznieto del señor Manuel. Se le conoce a Francisco en el mundillo taurino por Paco de la Haba. Hijo de Paco de la Haba Martínez y de Rafaela Rodríguez López. Nace en Córdoba el 24 de noviembre de 1966.

Cuando estudiaba segundo de B.U.P en Lasalle, ya acudía como alumno a las clases taurinas que se impartían en la Escuela Taurina Manuel Benítez "El Cordobés" del Círculo Taurino; contaba catorce añitos… por entonces sólo contaba con su generacional tilde taurino y de momento, una sola pretensión: probarse para así decidir en su momento el camino a tomar.

Eran los años en que también formaban parte de la Escuela Antonio Manuel de la Rosa, Rafael Herrero, Juan Carlos Domingo y Rafael Mangas.

Justamente con Mangas se forjó la idea de preparar una nueva pareja de niños cordobeses, proyecto que no cuajó y decidieron marchar ambos por separado y que la decisión y la suerte les guiara.

El 23 de abril de 1982 tentaron los dos varias vacas y lidiaron un novillo semental de la ganadería de Clemente Parras. Asimismo torearon emparejados en Montoro el sábado Santo del mismo año.

Se presenta en Madrid como novillero sin caballos, tuvo lugar el 19 de julio de 1984, con ganado de doña M. Pérez Tabernero. El cartel lo formaban jóvenes promesas: José Andrés, Andrés Caballero y Paco de la Haba.

Se presenta con picadores en Torralba de Calatrava (Ciudad Real) el 15 de septiembre de 1984.

Justo es recordar que este nuevo "Zurito", encendió la llama de los aficionados cordobeses, que anhelaban aplaudir a otra figura de la tierra, pero este deseo por unas razones u otras no llegó a cumplirse.

El 7 de abril de 1985 es anunciado en Córdoba para abrir la temporada junto a Rafael Gago y Manuel Díaz "Manolo". Se lidiaron novillos de Lora Sangrán. En el transcurso de la corrida tuvo lugar la despedida de los ruedos, tras dilatada carrera, del banderillero Cristóbal Molina Alba "Minuto", fallecido en febrero del 2017.

Cerró la temporada del 85 con cuatro novilladas, la del 86 con siete y la del 87 con sólo una tarde. Motivo suficiente para abandonar la pretendida y no consolidada trayectoria taurina, del último representante por ahora, de tan prestigiado apodo.

Montaje, Editor y Fotografías: Jose Luis Cuevas (Escalera del éxito 254)