Por
Antonio Luis Aguilera
 |
Manuel Benítez el Cordobés durante la entrevista. Foto M. Pérez Polo
|
Hace treinta y dos años tuvimos el honor de realizar una entrevista a un genio del toreo: Manuel Benítez El Cordobés. Fue publicada el 1 de marzo de 1988 en la revista Toros 92, hermana mayor de la tristemente desaparecida 6Toros6. El carismático espada nos la concedió cuando había
decidido reaparecer para encerrarse con seis toros en la plaza de toros de Los Califas de Córdoba, a beneficio de Cruz Roja Española. Sin embargo, una intervención de apendicitis se cruzó en el camino desbaratando el proyecto.
Hoy rescatamos para PLAZA DE LA LAGUNILLA este valioso
documento, con las declaraciones del torero que llenó las plazas hasta la bandera como ningún otro en la historia. Al reclamo de El Cordobés, durante nueve años consecutivos y cualquier día de la semana, sin necesidad de recurrir al fin de semana o la fiesta del santo local, anunciado con cualquier espada de un fabuloso elenco de matadores, o simplemente "con dos más", como muchas veces adelantaban las empresas su contratación, el Benitez era garantía de lleno a rebosar. Casi nada.
Salvo las referencias a la
corrida de la frustrada reaparición, las declaraciones del torero de Palma del Río no han perdido actualidad y calan por su autenticidad. Aquí tienen, contados en primera persona, los recuerdos y reflexiones de Manuel Benítez el Cordobés, un
torero histórico, único, irrepetible, con una capacidad de triunfo increíble y un atractivo personal que lo llevaron a conquistar a la afición de todo el mundo taurino. Ninguna plaza se resistió a la fuerza arrolladora del Huracán Benítez.
 |
El Cordobés protagonista de la portada del semanario Toros´ 92
|
Ya no hay quien lo pare,
Manuel Benítez, el último mito internacional que ha dado la Fiesta, vuelve a
los toros. Y vuelve por sus fueros. Para arrasar, como él dice: en plan
locomotora. Nunca fue vagón de enganche. Porque el Cordobés, que fue el primero
en llamar kilo a un millón de pesetas y
cobrarlo cada tarde que se vestía de luces, mientras elevaba la cotización de sus compañeros, mandó en el toreo con la
fuerza arrolladora de su singular poder de convocatoria.
La niñez de este figurón del toreo no
fue como la de un chiquillo cualquiera. Abrió los ojos a la vida cuando España
quedó dividida por una absurda y cruel guerra fratricida. Malos tiempos. Peores
aún si faltan unos padres y no existe un jefe abastecedor. Manuel Benítez Pérez no pudo jugar, no tuvo juguetes ni tiempo. Él
estaba condenado a luchar contra el hambre. Y el hambre sería su fiel aliada
para conseguir la anhelada meta: ser figura del toreo.
Después de tantos años,
todavía se habla y se escribe de El Cordobés sin reconocer su verdadero
papel en la Fiesta. Levantaron un mito -dicen algunos-. Pero ese mito mandó,
impuso su ley y no dio tregua a nada ni a nadie, siendo la locomotora que remolcó la Fiesta mientras vistió el traje de luces. El Cordobés nos recibió para
hablar de Manuel Benítez y cómo se
abrió paso hasta ser el eje de esa Fiesta donde todo y todos gravitaron a su
alrededor.
 |
El pase natural de Manuel Benítez el Cordobés
|
La noticia surgió en las
postrimerías de 1987 y fue difundida de inmediato por todos los medios. Manuel Benítez se encerraría con seis
toros de Núñez en la plaza de Córdoba
el día 30 de abril. Y lo haría gratis, a favor de Cruz Roja. La duda surgió entre los taurinos. No asimilaban que El
Cordobés, a sus 52 años de edad, quisiera enfundarse de nuevo el traje luces.
Manolo, tras dar a conocer la noticia a los medios, con gesto
tranquilo y serio se ausentaba dando las gracias. Era su punto de partida. No
podía defraudar a una multitud de seguidores y había que empezar cuidando lo
que nunca abandonó: su preparación física, que no es la propia de su edad y
muchos jóvenes no alcanzan. Él lo sabe y se siente orgulloso, por eso cada día
cuida su elasticidad jugando al tenis, judo, fútbol sala, o encerrándose en su
gimnasio para esforzarse al máximo con un preparador.
Al finalizar una sesión de
preparación física, Manuel Benítez nos recibió gentilmente. En un
despacho contiguo al gimnasio, relajado y sonriente, nos estrechaba la mano…
—Un saludo para toda España con mucho cariño -de verdad-. Y para todos ustedes que sois unos fenómenos.
Se ha contado varias veces la historia de Manuel Benítez
Pérez. En ocasiones buscando el matiz que más interesaba para
buscar captación entre la gente. Ahora es el propio torero quien nos recuerda su infancia.
—Pues era un niño que en la vida lo tenía todo en contra.
(Con las pupilas dilatadas
y la mirada fija parece regresar a ese tiempo). No tenía padre ni madre y me estaba criando con mi hermana Angelita. Faltaba de todo… Mi Saquillo
de naranjas, de patatas… Lo que podía y ya está… Comiendo cuando podía,
comía “tascardanchas cocías” (tagarninas). Esas batallas... Ley de vida, no había más…
Entonces, pues ese chiquillo, que ahora ya tiene 52 años -ríe con fuerza-, un día, aburrido, se dijo: “Ea, pues yo ya me voy... Me voy de España“. Entonces
me fui a Madrid en un tren mercancía, como siempre, y estuve por Salamanca, por
las tientas, por todos lados… Pero nada.
 |
Manuel Benítez detenido en la plaza de Madrid.
|
Aburrido, me tiro de espontáneo… La cárcel… ¡Esta vida
dura! Entonces, cuando ya me iba para Francia a trabajar, que era un
crío, me apunté en una cola que se cortó cuando faltaban veinte o treinta. Me quedé en Madrid maldiciendo mi suerte. Allí, como
pude, me acoplé en los albañiles de peoncillo. Más tarde me tiré de espontáneo
otra vez en Madrid. Total, que seguí con el toro y arranqué ya.
Me vio don Rafael
Sánchez Ortiz en una foto, toreando una vaca en un pueblo, y le gusté. Me
echó una mano y me trajo a Córdoba. Alquiló la plaza a don José Escriche -que en gloria esté - y con los hermanos Lozano dio una novillada de la que me
dieron 80.000 pesetas.
Entonces yo le vi a aquello otro color y me dije: ¡Ah, yo
sigo con esto! Y seguí con la vida. Total, he sido torero por una mijilla, ya
aburrido. ¿Qué quieres que te cuente más…? Mucha fatiga, mucha necesidad hasta llegar
donde creí que nunca podría. Fue el hambre... ¡Yo no tenía afición al toro ni ná,
estaba esmayao…!
 |
El Cordobés y su descubridor, don Rafael Sánchez Ortiz El Pipo
|
Manuel ha recordado una de las tardes que se tiró de espontáneo
en Madrid. Fue en una corrida de toros de Escudero
Calvo en la que actuaban Pablo Lozano, Antonio del Olivar y Juan
Antonio Romero. La prensa publicó: “En el quinto toro se tiró al ruedo un
chalado. Después de arrojarse al suelo, cuando huía de la persecución de un
guardia, cayó sobre la misma cara del toro”.
Como consecuencia, Manolo conoce la cárcel. Ser torero, admirado, respetado, tener dinero, y acabar con la miseria era
un sueño casi inalcanzable. Pero había que intentarlo. Daba más miedo sentir el estómago vacío. Un día decide visitar al Pipo, y don Rafael -como Manuel le llamó toda la vida- se decide a
apoderarlo.
—¿Por qué quieres ser torero?, le pregunta el Pipo.
—Porque
quiero comer rápidamente y no pasar miseria.
El 15
de mayo de 1960 se celebra en la plaza de Córdoba la novillada a que Manuel ha hecho referencia. José
Luis de Córdoba, en el Diario
Córdoba escribe la crónica: "Se llevaron a hombros al Cordobés, ese nuevo
torero que le ha nacido a Palma del Río. En los tendidos tableteaban los
aplausos, mientras el muchacho, con la segunda oreja de la tarde aprisionada
sobre el corazón, sonreía, sonreía... Y soñaba. Soñaba con que ya era torero de
verdad. Puede serlo. Porque de ahí, de esa misma madera, nacieron muchos que
ahora son millonarios. Que Dios proteja, muchacho, tus sueños de gloria".
—A don Rafael Sánchez Ortiz le
debo todo. Si no fuera por él no hubiera sido torero. Puso mucho empeño en mí,
pero luego no tuvo confianza, hubo dudas. Habló con Álvaro Domecq, con Camará.
En Palma Del Río se montó una novillada y no estuve bien, porque era un
toro malo, que me pegó unas pocas de “trechas”. Entonces empezó a dudar.
Ya
digo que si no es por él no soy torero, pero luego las circunstancias de la
vida no nos llevaron juntos, pero siempre reconociendo que conmigo se portó muy
bien al principio. Luego no congeniamos y le dije: “Mire usted, don Rafael, si yo tengo que ser torero así
prefiero irme a los albañiles”. Vi que no tenía una fe fuerte en mí cuando yo
siempre le respondí con lo que estaba a mi alcance. Era un crío que me ponía
delante, pero no sabía otra cosa. Él estaba más en el mundo del toro, con otros
señores de su edad, y sabía más. Don Rafael
tuvo un poco de confusión.
 |
Manoletinas de rodillas de El Cordobés. Foto Framar
|
Manuel Benítez ya
es famoso. España entera habla de un nuevo novillero que viene con una fuerza
arrolladora. Se discute sobre su forma de concebir el toreo, de apartarse de
los cánones, pero El Cordobés llena las plazas a rebosar. Atrás quedan los tiempos
que anduvo solo por caminos polvorientos, las noches de luna en los cerrados de las ganaderías, con el hatillo al hombro y el
estómago vacío.
—Aquella época era distinta. Hoy un chaval Se puede colocar y gana las dos,
dos quinientas o tres mil pesetas sin tener que echar todo el día. Antes era
muy difícil trabajar y poder ganar pa un cacho de pan.
Ahora hay muchas cosas cómodas. ¿Las escuelas taurinas…? Yo no estoy en
contra. Tampoco a favor. Estoy más a favor de que el hombre se tiene que hacer,
el torero tiene que ser de más dureza, tiene que pasar alguna necesidad, tiene
que ser un hombre que se convierta un poco en fiera, porque va a pelear
con una fiera. Si se lo ponen muy cómodo pasa lo que está ocurriendo: Un chaval, ¡Pues venga, para la escuela taurina…! Al carretón… Toma o dame
un cigarro… Hoy no entreno, me voy pa mi casa que tengo el plato…
¡Todo esto enfría al torero! El torero tiene que ser duro, irse a los tentaderos,
dormir en los pajares, pasar frío… ¿Qué no me dejan torear aquí…? ¡Pues verás
cuando llegue como me van a dejar…! Todas
estas cosas pa uno, pa dentro… Y eso te va a ir dando fuerza pa llegar al
punto ese. ¡Ahora, si tú lo tienes todo cómodo, y a las dos de la tarde tienes
en tu casa el plato lleno de patatas fritas y dos huevos o lo que sea, la ropa limpia y no pasas necesidad…! Amigo,
no voy a decir que no salga alguno, pero sí que cada vez es más difícil.
A principio de la década de los años sesenta se
organizan más novilladas que nunca y la Fiesta gravita alrededor del nuevo
torero de Palma del Río. Mientras, en el escalafón superior, algún matador
sonríe pensando en el ridículo que hará Benítez
cuando tome la alternativa. ¿Se le tolerarán esas formas, ese estilo, una vez
haga el paseíllo como matador de toros?
 |
El Benítez, El Pelos, Huracán Benítez... El Cordobés, fue la locomotora del toreo desde 1963 a 1971. Foto Framar
|
El tiempo siempre responde. Y fue una vez más
en Córdoba el punto de partida. El 12 de octubre de 1962 estaba prevista la
alternativa de Manuel Benítez el Cordobés, pero la lluvia frustró
el acontecimiento. Habría que aguardar al mes de mayo, el de las flores, y en
la primera corrida de la feria.
El 25 de mayo de 1963 la puerta de cuadrillas
de la vieja plaza de Los Tejares se
abre para dar paso al Cordobés, que montera en mano se
sitúa en el centro de la formación, escoltado a su izquierda por Antonio
Bienvenida y a la derecha por José
María Montilla. Del encierro de don
Samuel Flores corresponden al toricantano Palancar,
al que corta las dos orejas, y Lamparilla,
al que corta las dos orejas y el rabo. Por vez primera se le abría la puerta
grande para salir a hombros. ¡El Cordobés ya es matador de toros!
—Sabía que tenía mucha responsabilidad y tenía que salir todas las tardes a
por todas y a no dejármela ganar. Y de novillero sabía que tenía que llegar a
matador... ¡Iba a comérmelos…! La prueba la tienes que cuando salí, cogí mi
camino y nadie se puso por delante. Respeté a todos, pero no di paso. Y los
toros eran seis y dos para cada uno... Había matadores de toros que decían que
cuando yo saliera de matador iban a comerme, porque no iba a andar... Y yo me dije
¿ah, sí…? ¡Pues os vais a enterar...! ¡Y los que no andaron fueron ellos! Me
mentalicé pa ir a por todas… Ansioso... Lo llevaba dentro… No por hacer daño ni
ná… No... ¡Pá triunfar…! Fui a por todas. Y si de paso venía el dinero de por
medio pues mejor todavía.
¿Qué tiene de especial Córdoba? ¿Cuál es su
misterio? Dos Rafaeles y dos Manueles, cuatro luceros brillando con luz propia en el firmamento taurino. Dicen que cuando de Córdoba sale un
torero todo el mundo se conmueve, porque es distinto, diferente, de
los que va -como se dice en el argot- con la escoba barriéndolo todo. Dos Rafaeles y dos Manueles, cuatro toreros diferentes con un punto común: mandar en el toreo. Los
cuatro fueron los amos de su tiempo: Lagartijo, Guerrita,
Manolete
y el
Cordobés.
 |
El Cordobés corta un rabo en la Real Maestranza de Sevilla
|
—Córdoba tiene una cantera muy segura. Hay gente que dice que si este
hubiera nacido en Sevilla… No, cada uno somos de donde somos, de nuestra
cantera. ¡Aquí también hay que nacer…! Lo que pasa es que todos los días no
sale uno, pero Córdoba tiene su cantera especial. Y cuando sale uno, arrolla. Está
demostrado. Ahí está. Se puede repasar la historia del toreo.
¿Qué ocurre…? Pues que estamos
metidos en una órbita de comodidad… Cogemos la historia de los Califas, se lee,
de aquí -gesticula
llevándose la mano a la boca- “tó
frititos". ¿Por qué no salen ahora…? Pues porque la cosa está muy cómoda y no
solo en Córdoba. Se están perdiendo las canteras. Pero Córdoba es distinta a
todas. Aquí cuando uno rompe es que arrasa. Pero hay que tener mucho
cuidado, el toreo va dando un giro diferente al de nuestra época.
Te voy a hacer una comparación: un pollo de campo se tiene que buscar la
comida y luchar con todo, y a un pollo de granja se lo dan todo. No estoy
comparando al hombre con un animal, pero ¿qué pasa…? Pues que el pollo de
granja llega un momento en que está tan harto de comer que no se puede mover… Y
el de campo, corriendo tras las hormigas y los bichos, está más fuerte… Esto va
cogiendo este giro. Está todo muy cómodo, no se lucha por nada, no hay
esfuerzo…
¿El carretón -se lleva los dedos a las sienes y frunce el
ceño-…? ¿Qué te va a dar una rueda de
bicicleta…? !El toro es distinto!
En la historia del toreo las
figuras siempre buscaron ir lo más cómodas posible -si es que puede resultar cómodo
jugarse la vida-. Y cuando un torero ha triunfado ha procurado que en él se
cumpla el aforismo: “billete grande y toro chico”. Manuel Benítez triunfa en todas las plazas y sus admiradores,
auténticas legiones, no dan tregua a los grupos de detractores. Todas las plazas se le
entregan. Nadie puede con el “Huracán
Benítez”.
 |
Portada del ABC: El Cordobés herido grave en la tarde de su confirmación de alternativa
|
—Tengo varias cornadas, y tres muy fuertes, pero eso no
es lo importante. He triunfado en todas las plazas. Hasta en México, que con
50.000 personas también “la barrí“...
Si tú ganas una batalla debes de ir en el
lugar más importante, y si la pierdes debes de ir en la cola. Pero hasta ganar
esa batalla (se
le transforma la cara y golpea con los nudillos en la mesa) hay que luchar. Eso no te lo han regalado. A la plaza van seis toros,
van dos para cada uno y en sorteo. ¡Lo que hace falta es estar todos los días
en máquina en lugar de vagón! Ser vagón es muy cómodo porque te llevan...
No
quiero meterme en honduras, pero está ocurriendo ahora mismo en España,
donde nadie quiere ser máquina. ¿Me
entiendes, verdad...?
Por supuesto, Manuel, que nadie quiere tirar del carro.
—¡Eso es. Ya está todo dicho!
Córdoba es el lugar, el 30
de abril la fecha. El mundo taurino gravitará nuevamente alrededor de Manuel Benítez. Un Cordobés con más años, algo
menos de pelo, pero conciente de que no puede defraudar. Él no puede
inspirar compasión. Su mentalidad triunfadora y permanente esfuerzo físico darán los resultados. Además, su generosidad en esta ocasión la brinda a Cruz Roja Española. Por eso quiere que
los precios sean populares, que se controle la reventa, que todo sea popular, como él mismo.
—Va a salir una cosa fabulosa para Córdoba, para España,
para el mundo entero. Y es normal, porque va a ocurrir lo que tiene que
ocurrir, que vamos a salir todos muy contentos por una cosa que ha hecho un
torero más… ¡Pero ojo, siempre en máquina, es decir, mandando!
Manuel, a raíz del anuncio
de esta corrida habrán sido muchas las ofertas que le han hecho para que se
despida de otras plazas.
—Vamos a dejar el mundo andar.
Pues ya está dicho. Cordialmente, El
Cordobés nos acompañó hasta la puerta. Él se marchaba al campo. Al despedirnos observamos que se
llevaba un canastillo de mimbre tapado con una servilleta donde llevaba la comida… Un sencillo canastillo, a pesar de los años, el
dinero, la fama y la gloria...
El Cordobés no ha cambiado la naturalidad de
Manuel Benítez, un genio del toreo.
ENTRADAS RELACIONADAS: PINCHE SOBRE EL TÍTULO QUE DESEA VER:
MANUEL BENITEZ EL CORDOBÉS UNO DE LOS MÁS GRANDES DEL TOREO
FILMACIONES CINEMATOGRÁFICAS DE "EL CORDOBÉS"