miércoles, 8 de mayo de 2019

CORRIDAS EN CANAL TOROS TELEVISIÓN

Por Antonio Luis Aguilera
Cámaras de televisión en la Maestranza de Sevilla
Desde que Canal Plus -ahora Movistar televisión- decidió transmitir para suscriptores de pago las principales ferias taurinas de España, la afición encontró una excelente forma de seguir la temporada española en primera línea, contemplando su curso en vivo y en directo  sin necesidad de recurrir a las opiniones subjetivas de los cronistas especializados –a más de uno la novedad, como se dice en el argot taurino, "le levantó los pies del suelo" dejando al aire sus vergüenzas-.

Con esta excelente información visual la afición ya podía obtener sus propias conclusiones sobre el momento de ganaderías, toreros, plazas según los aforos… Todo desde el salón de su casa, donde cómodamente  podía contemplar ferias tan importantes como Valencia, Sevilla, Madrid, Pamplona o Bilbao, así como otras significativas corridas sueltas desde relevantes cosos de España y Francia. Una gran oferta para las personas aficionadas al toreo, que de no ser por la televisión les habría resultado imposible ver todos estos ciclos. Aún así, consideramos mejorables algunos puntos para que las transmisiones de corridas por Canal Toros ganen un plus de calidad en el buen trabajo que se viene realizando.

Pensamos que deben evitarse las entrevistas a los toreros en los momentos tensos que preceden al paseíllo, cuando estos se lían el capotillo o velan como mejor pueden su miedo recogidos en la penumbra. Son instantes donde las palabras no salen de la boca, ni el ánimo está presto para contestar con monosílabos preguntas absurdas como si le hace ilusión estar en esa feria. Esos momentos son sagrados y sobran todas las preguntas a quien está concentrado porque va a salir a jugarse la vida. Del mismo modo, deben moderarse las entrevistas entre cada toro y no convertirlas en rutina; primero porque los espadas rechazan hablar en caliente, y segundo porque poco pueden añadir a lo que todo el mundo ya ha visto en las imágenes. Tampoco parece que tenga gran interés informativo entrevistar a un espada cuando lo llevan a hombros por la puerta grande. Son momentos de explosión jubilar que debe vivirlos el protagonista y no necesitan ninguna explicación. Ya en la feria de Sevilla Morante de la Puebla no atendió ningún tipo de entrevistas, y de no cuidarse este aspecto puede que el ejemplo cunda y otros toreros se sumen a la tranquilidad que ofrece administrar sus silencios.  

Consideramos imprescindible que los comentaristas que conducen el hilo de la transmisión conozcan las suertes del toreo. No pueden quedar en blanco cuando los espadas realizan algunas menos conocidas, por desuso o menos populares, y han de "tomar el olivo" o salir del trance con el manido calificativo de “vistosas”. Sí, son vistosas, ¿pero cómo se llaman: saltilleras, tafalleras, cordobinas, caleserinas...? Del mismo modo, cuando la banda inicia el pasodoble, se debe citar el nombre y autor de la pieza. Los "quites" en estos temas no deben ser exclusivos del comentarista Máximo Pérez, siempre bien colocado y eficaz en sus intervenciones; los primeros espadas de la narración deben resolver con solvencia estas situaciones propias del espectáculo. Inevitablemente nos viene a la memoria el magisterio del maestro de periodistas Matías Prats Cañete, cordobés por cierto, toda una referencia en la locución de festejos taurinos. También conviene recordar que la televisión no es la radio, que el espectador está viendo lo que se emite y a veces es más prudente un silencio que palabras que no tapan nada.

En cuanto a la realización, es fundamental encuadrar el plano donde se encuentren el toro y el torero, porque ahí se está desarrollando la corrida. Hay que evitar planos del público durante la lidia y dejarlos para los intermedios tras el arrastre de cada toro. Especial prudencia y sensibilidad debe tenerse en no emitir planos groseros y machistas de aquellas señoras sorprendidas en el tendido con escotes exagerados o faldas demasiado cortas, pues no vienen a cuento y resultan de mal gusto para el espectador. Por el contrario, cuesta entender que se eviten imágenes de descabellos o se recurra a planos panorámicos cuando el espada no acierta de primera, o el cachetero marra con la puntilla, pues son suertes del toreo y el espectador no debe adivinarlas sino verlas. La muerte del toro forma parte de la lidia y hay que estar por encima de sensiblerías o críticas animalistas, pues han sido muchos los accidentes y graves cornadas que han ocurrido en estas suertes finales.
César Rincón, David Casas y Emilio Muñoz
Entre los comentaristas el diálogo debe ser ameno en el planteamiento y desarrollo de la faena, resultando imprescindible atesorar conocimientos sobre la evolución del toreo, que se sepa de qué se está hablando al citar capítulos de la historia, y acertar con los espadas que se nombran como ejemplos cuando explican el toreo moderno y los orígenes de la ligazón, para no caer en la tentación de reproducir historietas que no son ciertas. Los panegiristas del belmontismo recurren a explicaciones poco afortunadas sobre el origen de la ligazón de los pases de las que no saben salir, ni tienen el menor sentido para quienes las están escuchando y sí conocen el curso de la historia del toreo. Se olvida con frecuencia que hablan para un canal de pago mantenido exclusivamente por aficionados.

Por último, en las tertulias que se emiten en los previos o después de las corridas, el periodista conductor debe moderar y repartir proporcionalmente el tiempo de las intervenciones. Ningún tertuliano, aunque padezca incontinencia verbal, debe impedir que se expresen sus compañeros, pues el objeto de estos espacios es confrontar puntos de vista, no que nadie trate de impartir charlas magistrales o lucir su virtuosa memoria.

Consideramos que Canal Toros está ofreciendo un buen trabajo, y aunque entendemos mejorables algunos aspectos como los citados, ello no resta importancia a la gran labor que desarrolla el equipo de profesionales que hace posible las transmisiones.


3 comentarios:

Andrés Osado dijo...

¡Tienes toda la razón!
Ojalá sean escuchadas y tenidas en cuenta, estas sugerencias.

franmmartin dijo...

Me parece muy oportuno el razonamiento y debería de aplicarse siempre y con rigor.Así como impedir que los retratistas a la hora del paseíllo ,tomen el ruedo como el patio de sus casas, afeando con sus vaivenes cosa tan bella.
No obstante, servidor lo que primero exigiría , es que no quieran convencer de que lo blanco es negro,cosa que sucede contínuamente durante la transmisión y que también, ademas de panegíricos,hagan crítica de lo criticable aunque sea suavita.De lo contrario los menos duchos en cuestión taurina acaban con la correspondiente "empanada".
Intuyo que debe haber razones de más peso que la falta de conocimiento taurino.
Un saludo cordial-

P.D. Por otros sitios de estos interneses tuve conocimiento del día tan bonito que pasasteis por tierras toledanas,de lo que me alegro.

Antonio Luis Aguilera dijo...

Amigos Andrés y Fran Martín, agradezco vuestros comentarios.
Efectivamente es un tema del que nadie habla, pero como todo en la vida, el trabajo que se está realizando es mejorable.
Lleva razón Franmartin, hay que evitar la "empanada mental" entre los menos entendidos. Y si a un torero se le ha ido un toro, o los dos, como ha ocurrido con más de un espada este año en la feria de Sevilla, en lugar de poner "paños calientes" que no arreglan nada, conviene recordar que la televisión no es la radio, que el aficionado está viendo lo que se emite y a veces es más prudente el silencio que mil palabras que no tapan nada.
Un cordial saludo