miércoles, 24 de abril de 2019

EL NATURAL SEGÚN MANOLETE

Por Manuel Rodríguez "Manolete" 
Barcelona, 2 de julio de 1944. Natural a Perfecto, de Miura. Foto Mateo
No pretendo decir ni más ni menos que lo que modestamente pienso del pase que considero eje de la faena de muleta. Bien sé que no es tarea fácil explicarlo cuando no hay costumbre de llenar cuartillas y más cuartillas. También muchas veces, resulta harto difícil decir o explicar lo que luego -al fin torero- en el ruedo apenas se realiza. Yo no quiero -lo repito de nuevo- que nadie tome mis palabras como razones de lo que tantos razonamientos lleva costados.

El pase natural, como he dicho anteriormente, puede considerarse como el eje de la faena de muleta. Muchos han pretendido explicarnos cómo debe hacerse. Para mí, para mi modesto criterio, entiendo que debe darse así: en el toro que embiste no se debe adelantar la muleta, sino que hay que dejar llegar al toro hasta que los pitones lleguen a una distancia como de una cuarta a la muleta. Cuando el toro está a esa distancia, entonces se le debe correr la mano con la máxima lentitud y estirar el brazo todo lo que se pueda; la pierna izquierda tiene que quedarse completamente inmóvil, y cuando el pase llega a su terminación, es entonces cuando hay que girar con la pierna derecha, hasta quedarse en posición de darle el siguiente muletazo en el mismo terreno en que se inició el primero, y así sucesivamente dar todos los que se puedan…, o deje dar el toro.

México, natural a un toro de La Punta
En cambio, cuando el toro no tiene arrancada, hay que provocarla. Es entonces cuando está justificado el adelantar la mano de la muleta para llegar a provocar la arrancada, y una vez que el toro embiste, se debe hacer lo mismo que queda indicado en el otro caso.

Todo eso que se dice de cargar la suerte en el natural viene a ser lo mismo que cargar la suerte en las otras fases del toreo. Esto es simplemente una ventaja para el torero, puesto que se desvía más fácilmente el camino que trae el toro. Cargar la suerte, yo lo creo así, es tan solo una ventaja. En el pase natural hay que dejar que el toro se estrelle en la muleta. También se discute mucho "ese" terreno en que se debe dar el natural. Cuando menos, para mí, ese terreno es el de los medios. En él, al toro que es quedado hay que citarle en corto y el toro que embiste franco más distanciado. Es, ¡ya lo creo!, el pase más difícil y el más difícil de realizar perfecto. Hay que tener temple y valor, porque al repetir el muletazo, según se van dando los pases, se va reduciendo el círculo y hay que llevar al toro muy toreado, para que los naturales resulten perfectos. Siempre se ha dicho que el natural es el pase que más pronto descubre al torero que no aguanta. El público, para observar si el natural es perfecto, no debe tener en cuenta excesivamente el conjunto que forman el torero y el toro, sino que debe fijarse en la posición de los pies cuando el lidiador va consumando la suerte. Los pies deben estar ligeramente entreabiertos. Con ellos juntos, cuando menos yo así lo hago, sólo se deben dar los ayudados por alto.

Madrid, 16 de julio de 1947. Natural a Babilonio, de Bohórquez
El pase natural lo es todo en el toreo. Lo considero, en definitiva, como el más expuesto y en el que se necesitan muchas cosas para que resulte perfecto. En su misma dificultad está el peligro que encierra en sí. Hay que tener dominio, tranquilidad y llevar muy toreado al toro. Después, hay que intentarlo…: muchas veces no es fácil el acertar. Como todas las cosas extraordinariamente difíciles, es el natural el pase que más arrebata al público y al torero. 

(Publicado en la revista El Ruedo, 1945)
Imágenes de Manolete al natural

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