martes, 12 de diciembre de 2023

LA DINASTÍA CORDOBESA DE LOS "ZURITO"

Por Francisco Bravo Antibón

Dinastía torera de los "Zurito"

En lo taurino, la columna vertebral de los “Zurito” parte del señor Manuel, que inició el camino profesional de esta dinastía que llega hasta Paco de la Haba Rodríguez, que ha sido el último, de momento, que ha representado con dignidad tan prestigioso apodo.

MANUEL DE LA HABA BEJARANO "ZURITO"

Manuel de la Haba Bejarano, "el señor Manuel"

Nació en Córdoba el 6 de octubre de 1868, hijo de José de la Haba que ejercía como mayoral, en la vacada del ganadero cordobés Rafael José Barbero y Blancas. Precisamente, tan cercana dedicación facilitó que el joven Manuel entrara en contacto con cierta facilidad en el mundillo taurino. Si bien el señor José no fue lo que en principio pretendió para su hijo, pues pensaba que lo mejor era alejarlo del entorno del toro y que aprendiera una profesión más segura que la de los toros. Probó suerte en las varias opciones de los trabajos relacionados con la fragua, hasta que definitivamente dejó esta posibilidad de trabajo y entró de lleno en la otra probabilidad laboral, la que desde pequeño le había entusiasmado: quería ser torero. Antes de olvidarnos de la mencionada profesión, viene al caso contar que un día ser acercó tanto a la fragua para comprobar una pieza que estaba manipulando que se quemó las cejas, circunstancia que propició que se le señalara una zona circular blanquecina, y como además sus ojos eran oscuros, pues el chaval cuando miraba a los compañeros fijaba la vista como un palomo zurito. Esa simpleza origina la utilización del apodo “Zurito”, que felizmente han conservado sus descendientes.

En sus primeros movimientos, alternó el oficio de forjador con los toros, probándose en primer lugar como novillero, pero dado que sus actuaciones no pasaron de discretas, aunque sí demostró ser un estupendo jinete, se incorporó por tanto de lleno al tema taurino, pero naturalmente dentro de lo que mejor se le daba, es decir como varilarguero.

El "señor Manuel" picando con decisión, valor y eficacia

Como tal se presentó en la plaza de "Los Tejares" de Córdoba el 25 de julio de 1884. Empieza a sumar actuaciones y éxitos, lo que posibilita que José Rodríguez "Bebe Chico" le ofrezca el primer contrato fijo y con él se presenta en Madrid el 28 de agosto de 1892. En la siguiente temporada figura en las filas de Antonio Fuentes y finalizada esta lo reclama "Guerrita", con el que permanece hasta la retirada del segundo califa en 1899.

Trabaja con José García Rodríguez "Algabeño" la temporada de 1900 y en la cuadrilla del cordobés Antonio de Dios "Conejito" en 1901.

A partir de esta etapa, digamos que él mismo dirigió su carrera de la forma que más le convenía. Picó por ejemplo enrolado en la cuadrilla de "Machaquito". También picó a las órdenes de "Manolete -el Sagañón-" en las temporadas 1912-1913. En 1914 se agrupa con los hombres de "Curro Posada".

También tenemos anotadas actuaciones, acompañando a Rafael Gómez "El Gallo" y a "Joselito de Málaga". Colgó la pica en 1926. Diez años después fallecía (16-7-1936) en Córdoba.

De sus hijos siguieron su camino José y Francisco, y Antonio escogió realizarse como torero a pie, lo que culminó doctorándose en el coso de Gandía (Valencia) el 26 de octubre de 1924.

JOSÉ DE LA HABA TORRERAS "ZURITO"

José de la Haba Torreras

Digno continuador de la dinastía iniciada por su padre. Nació el 10 de abril de 1898 en Córdoba, entre capotes de brega y creció en el ambiente y aroma de toreros y picadores. Este paisaje y forma de vida hizo que con apenas quince años, ya asombraba por su destreza en la monta de caballos, incluso siendo tan joven se probó en alguna tienta echando el palo.

Recién cumplidos los dieciséis, picó por primera vez en un coso con público, exactamente en la sevillana localidad de Osuna.

Simultaneó esta afición y tradición familiar con un empleo en el sector de la ferretería, que más tarde cambió por la gestión y atención de una carnicería, hasta que definitivamente se centró por convicción y vocación en la profesión de varilarguero como su padre. Después de Osuna (Sevilla), se presentó en Córdoba acompañando a su hermano Antonio.

Iba acumulando prestigio como picador eficaz y elegante en la realización de la suerte, lo que le llevó a formar parte de cuadrillas importantes, como las de Juan Belmonte (1926-27); Manuel Jiménez "Chicuelo" (1928 y 1929); Joaquín Rodríguez "Cagancho" (1930 a 1933); Rafael Gómez "El Gallo" (1934), y 1935-1936 se ajustó con Ventura Núñez "Venturita". Finalizada la guerra civil vuelve de nuevo a la carga, y lo encontramos relacionado por libre con muchos matadores señeros, tales como: "Bienvenida", "Curro Caro", Jaime Noaín, Rafael Albaicín, Vicente Barrera, Eduardo Liceaga, Rafael Soria "Lagartijo", Manuel Calero "Calerito", Alfonso González "Chiquilín", Julio Aparicio, Manolo de la Haba, etc. Una extensa nómina de diestros que culminó cuando anunció su retirada para el 1º de enero de 1959.

De entre las muchas tardes que hubo de saludar castoreño en mano, hay una que sobresale y que destaca en la historia taurina cordobesa. Sucedió en el coso de "Los Tejares" la tarde del día 16 de diciembre de 1945. Picó de forma excepcional al toro Bailaor de la ganadería de Manuel Guerrero Palacios; hasta tal punto que al término de los tres puyazos que recibió el animal, el público le obligó a saludar, y además, cuando "Curro Caro" estoqueó a Bailaor, José de la Haba tuvo que dar la vuelta al ruedo muy emocionado, saludando y devolviendo prendas. En el cartel figuraban junto a "Curro Caro", "Carnicerito de México" y Julián Marín.

La despedida (1-1-1959) fue en el antiguo coso cordobés, aprovechando el festival entonces denominado Campaña Pro-Navidad e Invierno. Salieron al ruedo seis ejemplares del hierro de Rafael Espinosa de los Monteros, para los matadores: Antonio González, Manuel Sánchez Saco, Rafael Gago, Antonio Sánchez Fuentes, José María Montilla y Enrique Vega. El veterano picador estuvo colosal, teniendo en cuenta que se cumplían cuarenta y cinco años de su primera y juvenil intervención como varilarguero. Al término de la actuación recorrió el anillo acompañado por José María Montilla, que le había brindado su novillo. Brindis que se producía por dos motivos: el primero la despedida del maestro y el segundo porque el diestro hacía su presentación con caballos.

El 9 de mayo de 1965 tuvo el privilegio de recibir una arqueta con arena del viejo coso de "Los Tejares", para depositarla en el nuevo piso de "Los Califas". Falleció el 10 de febrero de 1977.

ANTONIO DE LA HABA TORRERAS "ZURITO"

Antonio de la Haba Torreras

Fue el sexto hijo del señor Manuel. Nació en Córdoba el 15 de noviembre de 1901.

En 1915 mató su primera becerra en Córdoba, alternando con "El Melonero" y "Verdades". A partir de aquí continuó aprendiendo y toreando en tientas y novilladas menores, hasta su presentación en "Los Tejares" vestido de luces junto a Manuel Martínez "Viruta" y Francisco Bejarano "Torerito", lidiando reses de Velasco Zapata. Poco después se presentó también en el mismo coso con picadores, alternando con Marcial y Pablo Lalanda y ganado de García Pedrajas. Antes de su presentación torea dos tardes seguidas en "Los Tejares", el 28 de mayo junto a "Algabeño" y novillos de Surga, y el 29 en un mano a mano con "Algabeño" y reses de García Pedrajas. Hace el paseíllo en la capital del reino el 25 de agosto de 1922 con "Andaluz" y Fuentes Bejarano, lidiándose novillos de Revello.

A partir precisamente de esta temporada, es cuando su carrera se afianza alternando con las figuras más prestigiosas. Para la temporada en cuestión tenía ajustadas cuarenta tardes, cifra que le fue imposible cumplir, por una cornada que le infirió un novillo en Jerez de la Frontera el 17 de septiembre, circunstancia por las que perdió 16 novilladas. El 26 de octubre de 1924 toma la alternativa en Gandía (Valencia) de manos de Manolo Martínez y de testigo Manuel Báez "Litri". Toros del hierro de Herederos de Vicente Martínez. Junto con su hijo Gabriel fueron los dos únicos matadores de toros de la dinastía.

Alternativa de Antonio de la Haba Torreras

Confirma el doctorado el 14 de junio de 1925, actuando de padrino Emilio Méndez y testigo Juan Anlló y Orrio "Nacional II". El toro de la ceremonia se llamó Corchero de la ganadería de Matías Sánchez.

La temporada siguiente sumó veintisiete corridas, cifra que pudo ser más alta, pero un ejemplar de Murube le enganchó el 7 de marzo en Castellón lo que le fastidió varios contratos.

En 1928 sufre un cuadro de disnea, siendo rara la tarde que no pasaba por la enfermería para atenuar su dificultad respiratoria. Consecuentemente bajó ostensiblemente el número de actuaciones, hasta llegar a 1930 en la que hizo el paseíllo sólo dos tardes.

En 1931 renuncia al doctorado e inicia de nuevo el camino como novillero.

Decepcionado del segundo intento, prueba fortuna como subalterno a partir de 1937, y sin emplearse de forma fija con ningún diestro, alterna con los hombres del rejoneador Antonio Cañero y esporádicamente torea con Marcial Lalanda, "Morenito de Valencia", "Manolete", Pepe Luís Vázquez y algunos diestros más.

El domingo de Resurrección de 1943 torea en Córdoba junto a Miguel del Pino. No tuvo la fortuna de su lado, un novillo de García Pedrajas le infiere una cornada que le hace retirarse de la práctica taurina y así lo decide de forma definitiva en 1944.

El pundonoroso torero cordobés fallecía en la ciudad que le vio nacer, el 28 de enero de 1965.

FRANCISCO DE LA HABA TORRERAS "ZURITO CHICO"

Francisco de la Haba Torreras en el lecho del dolor

Fue el benjamín de los nueve hermanos y cuarto varón de la dinastía. También nacido en la tierra de los califas, el 5 de octubre de 1905.

Francisco de la Haba ha pasado a la historia taurina como un buen varilarguero, que paseó dignamente el apodo "Zurito". Su carrera resultó más corta que la de sus hermanos, debido a un percance que sufrió en la Maestranza sevillana.

Inició la trayectoria probándose como novillero, pero ni le convenció ni resultó ser la mejor elección. Abandonó pronto la inclinación de ser torero de capote y muleta y se montó en lo que mejor conocía, en el caballo… preparándose concienzudamente para ser alguien como varilarguero, habilidad en la que triunfó como era de esperar.

La carrera de piquero la inició en Cabra (Córdoba) el 8 de abril de 1928. El 22 del mismo mes actuó en Andújar (Jaén) con superior éxito en ambas, hasta el punto de que le salieron veinte tardes más, que le supuso una inyección de moral y de enseñanza práctica.

En 1929 entró a formar parte de la cuadrilla de Manuel Molina "Atarfeño". Al llegar el invierno su hermano Antonio se lo llevó para cubrir los contratos firmados en América. Y en 1930 requirió sus servicios y buen hacer Lorenzo Garza, con el que estuvo hasta su incorporación al equipo de José Vera "Niño del Barrio". Posteriormente estuvo con "Palmeño", y finalmente quedó integrado en las huestes de  Manuel Rodríguez "Manolete", entonces novillero, con el que estuvo fijo durante cinco novilladas y la alternativa en Sevilla. Precisamente esa tarde significó un antes y un después en la trayectoria de Francisco, pues picó al segundo toro del doctorado, un animal bronco que se dolía con el palo, y que propició las tres caídas aparatosas que sufrió el picador cordobés; caídas que le ocasionaron a la larga un daño físico irreparable. No obstante, a pesar del grave inconveniente que suponía picar, lo volvió a hacer en Sevilla.

Como resultado de accidente, estuvo diez años sufriendo las consecuencias, tres de los cuales los pasó postrado, hasta que en plena juventud dejó de existir el 8 de noviembre de 1949, con tan solo 44 años de edad.

ANTONIO DE LA HABA VARGAS "ZURITO"

Antonio de la Haba Vargas. Foto JL Cuevas

Hijo de Antonio de la Haba Torreras, nace el 28 de junio de 1931 asimismo en Córdoba.

Asiste como alumno de la Escuela Taurina que a la sazón la dirigía su padre, -según nos ilustra José María Portillo-. Se inicia como novillero en Bujalance con 18 años, lo que indica claramente que no fue muy precoz en esto del toro. El resultado artístico fue esperanzador, por lo que llegó a torear una setenta tardes. En general sus actuaciones siempre fueron dignas, eso sin duda, pero no lo suficientemente impactantes como para sobresalir y arrastrar a la afición.

Antonio de la Haba en la Plaza de la Lagunilla. Foto JL Cuevas

Decide pasar al escalafón de subalternos, alternando en primer lugar en la cuadrilla de Pepe Quesada, después se enroló en la de Miguel Montenegro, a continuación lo hace acompañando a Alfonso González Olmo "Chiquilín", José María Montilla, "El Cordobés" y otros, hasta que finalmente junto a Manolo de la Haba, recala en la cuadrilla de su hermano Gabriel, con el que cubre casi toda su trayectoria taurina.

Javier Hurtado ("Tendido Cero") y Pepe Toscano, hicieron un reportaje en la casa de paso que se encuentra en la Plaza de la Lagunilla, junto a la casa que nació "Manolete", siendo invitado Antonio de la Haba.

Pepe Toscano, Antonio de la Haba y Javier Hurtado. Foto Cuevas
Javier Hurtados y Antonio dela Haba

Antonio de la Haba se retiró del toreo activo en Sevilla, el día 12 de octubre de 1 967.

Falleció en Córdoba el día 21 de julio de 2023.

MANUEL DE LA HABA VARGAS "ZURITO"

Manuel de la Haba Vargas

Hermano del anterior y segundo hijo torero de Antonio de la Haba. Manolo nace el 16 de junio de 1934. Cordobés como sus hermanos. Tras el oportuno aprendizaje en tientas, torea en varios festejos –temporada de 1952- como novillero, calando por su empaque y buen hacer. En 1953 se presenta con picadores el 14 de mayo en Montoro (Córdoba), en una novillada patrocinada por los Antiguos Alumnos del Colegio Maristas. En el cartel le acompañaron Ángel Martorell y Manuel Benayas quien también se presentaba con caballos. Los novillos lidiados fueron tres del hierro de Calderón y tres de Manolo González. El 29 de julio de ese mismo año, hace el paseíllo en Córdoba lidiando novillos de Marceliano Rodríguez junto a Pepe Ordóñez y Antonio Vázquez.

Antonio, Gabriel  y Manolo, en un homenaje en el Castoreño,

En la temporada de 1954 alternó en cinco ocasiones y tres en 1955. Toma la decisión de cambiar la seda por el percal, categoría en la que triunfa, destapándose como un eficaz y garboso peón de lidia. Su trayectoria comienza un 18 de julio de 1959 y la cierra el 7 de octubre de 1978. En este periodo acompañó a los matadores que siguen:   Manuel Benítez   "El Cordobés" , José María Montilla, a su hermano Gabriel, José Fuentes, Jaime González "El Puno", Pedro Gutiérrez Moya "Niño de la Capea", Agustín Parra Vargas"Parrita" y Manuel Rodríguez "El Mangui".

GABRIEL DE LA HABA VARGAS "ZURITO"

Gabriel de la Haba Vargas

Hermano de Antonio y Manuel de la Haba, nace el 14 de septiembre de 1945 en el barrio de Santa Marina de nuestra Córdoba.

Con apenas 13 años lidió en Ronda una becerrada acompañado de Juan Jiménez y "El Puri". Por cierto que este festejo lo organizó el tío de Agustín, lo que dio pie a que en adelante, torearan juntos Gabriel y "El Puri" muchísimas tardes. En concreto, la temporada de 1960 sumó "Zurito" emparejado con Agustín veinte tardes y cuarenta en la siguiente.

"Zurito" y "El Puri"

Con paso firme en 1963 se encaramó al primer puesto del escalafón, figurando en 85 carteles, que pudieron ser 113 si tres inoportunas cogidas no lo hubieran impedido. Lo acompañaban en la cuadrilla sus hermanos Antonio y Manuel, y Cristóbal Sánchez Contreras “El Niño del Brillante”. Lo apoderaba Rafael Enríquez Piédrola y le auxiliaba Antonio Mata.

Esta temporada hizo su primer doblete: toreó el día 7 de abril en Barcelona a las doce de la mañana y por la tarde actuó a las cinco en Valencia, circunstancia que le sugirió el empresario catalán Pedro Balañá, quién tenía un marcado interés en que repitiera en Barcelona, tras el resonante triunfo de Gabriel el anterior 24 de marzo. Para llevar a cabo las actuaciones, Balañá fletó un avión para el torero, la cuadrilla y el fotógrafo Carretero.

Gabriel de la Haba "Zurito" entre Diego Puerta y Rafael Peralta, y Jaime Ostos Plaza de Toros de Albacete, feria del año 1964

El resultado artístico fue: dos orejas en la Monumental barcelonesa y otros dos apéndices en Valencia donde alternó con "El Cordobés" y Paco Pastor.

El 27 y el 30 de mayo lo vemos en Córdoba con resultado positivo al que ya nos tiene acostumbrados. Repite el 27 de septiembre.

En este mismo mes pero el día 7 realiza otra jornada doble: por la tarde en Aranjuez junto al "Pireo" y José Fuentes, y por la noche en Málaga acompañado por "El Jerezano" y de nuevo Manuel Cano "El Pireo".

Manolo de la Haba, Matías Prats, Cristóbal Sánchez Contreras, Salvador                                                                         Sánchez Marruedo "El Pipo"........

Dentro de la vorágine de contratos, figura la presentación en la Monumental madrileña, el 25 de septiembre acartelado con "El Jerezano" y "El Puri". Repitió el 26, cortándole una oreja al primero de Núñez.

Continúan los éxitos y decide tomar la alternativa en Valencia, el 24 de mayo del 64 de manos de Miguel Báez "Litri" y testigo Joselito Huerta. El toro de la ceremonia se llamó Repollito de Manuel Arranz. Los tres espadas salieron por la puerta grande.

Homenaje a Gabriel de la Haba en el Castoreño, acompañado por Fernando Tortosa, El Califa, Jose María Montilla, Jose María Portillo Fabra, "El Puri" Rubén y Manuel Cano "El Pireo"

El 26 de septiembre disfruta y disfrutamos de un cartel de lujo en Córdoba: Antonio Bienvenida, Gabriel y Manuel Cano "El Pireo" que tomaba la alternativa.

Durante las temporadas siguientes sigue en la brecha con la impronta de torero lidiador importante y conscientemente valiente. Demostraba todas las tardes su dominio del toreo profundo y una entrega verdadera sin concesiones a la galería.

José María Montilla, Manuel Benítez "El Cordobés" y
Gabriel de la Haba "Zurito", la tarde del 9 de mayo de 2015
hacen el paseíllo de honor en la corrida del cincuentenario de
 la inauguración de la plaza de "Los Califas". Foto JL Cuevas.

Cartel de la inauguración de la plaza

En la temporada de 1965, tiene lugar un suceso importante para nuestra tierra y fue la INAUGURACIÓN EL 9 DE MAYO DE 1965 DEL COSO DE "LOS CALIFAS". Imborrable espectáculo, en el que la terna formada por José María Montilla, Manuel Benítez "El Cordobés" y Gabriel de la Haba "Zurito", estuvieron a la altura de las circunstancias ofreciendo una tarde inolvidable. José María de blanco y plata, lidia al primero de la tarde de nombre Cartujano marcado con el hierro de Herederos de Carlos Núñez. No estuvo acertado con el estoque, lo que no impidió que los aficionados le ovacionaran y le premiaran con la oreja del primer toro. En su segundo dio la vuelta al ruedo tras una insistente petición de apéndice.

Gabriel de la Haba Vargas

Manuel Benítez "El Cordobés", de grana y oro, recibió del primero de su lote, una cornada en la axila, que a punto estuvo de costarle la tarde. Pero su probada actitud hizo que siguiera en el ruedo, y que el devenir de las faenas fueran interesantes. De este su primero, pasea una oreja. Sale muy resuelto en el segundo y construye una gran faena, que merece las dos orejas y el rabo y el reconocimiento unánime de los asistentes, que le obligan a dar dos vueltas al ruedo.

Gabriel de la Haba "Zurito", de rosa y oro, torea con empaque y sabor a su primero, de nombre Recortito, cortándole un apéndice. En su segundo estuvo superior, rebosando casta y maestría, logrando los máximos trofeos. El público puesto en pie le ovacionó con fuerza. Hubo intentos de sacarlo en hombros, pero el del barrio de Santa Marina se negó por respeto a sus compañeros, pues Montilla había cortado una oreja y "El Cordobés" estaba siendo atendido en la enfermería, dependencia que estrenó el espada de Palma del Río.

Cincuenta años después, los tres toreros cordobeses. Foto Cuevas

Confirma el doctorado el 19 de mayo del citado año. Fueron sus compañeros: Joaquín Bernardó y Jaime Ostos. El toro de la confirmación se llamó Sevillano, del hierro de Cobaleda.

Para no hacer este recuerdo muy pesado en cuanto a datos y fechas, generalizamos reafirmando que el resto de temporadas hasta su retirada fueron muy interesantes y repletas de acontecimientos, unas veces de corte eral. Subrayar que siempre estuvo atento a su Córdoba y a prestarse en cuantos festejos benéficos se organizaban.

En el 68 por ejemplo, se hace acreedor del prestigioso Trofeo Municipal "Manolete" al triunfador de la feria de Córdoba.

Paulatinamente fue disminuyendo sus actuaciones, de forma que optó por despedirse taurinamente de Córdoba el 26 de mayo de 1970. Escuchó una fuerte ovación en su primero y cortó la oreja al segundo de su lote. Y de forma definitiva lo hizo en Daimiel (Ciudad Real), ruedo en el que realizó su último paseíllo vestido de luces, -3 de septiembre-, alternando con el rejoneador Ángel Peralta y los diestros "Calatraveño" y Juan Asenjo Calero. De esta forma Gabriel puso punto final a su etapa profesional, pero no su inquebrantable afición ya que de una forma u otra siempre ha seguido de cerca el mundillo taurino, y como ejemplo basta un botón: encauzó acertadamente la carrera taurina de "Finito de Córdoba".

FRANCISCO DE LA HABA RODRÍGUEZ "PACO ZURITO"

Biznieto del señor Manuel. Se le conoce a Francisco en el mundillo taurino por Paco de la Haba. Hijo de Paco de la Haba Martínez y de Rafaela Rodríguez López. Nace en Córdoba el 24 de noviembre de 1966.

Cuando estudiaba segundo de B.U.P en Lasalle, ya acudía como alumno a las clases taurinas que se impartían en la Escuela Taurina Manuel Benítez "El Cordobés" del Círculo Taurino; contaba catorce añitos… por entonces sólo contaba con su generacional tilde taurino y de momento, una sola pretensión: probarse para así decidir en su momento el camino a tomar.

Eran los años en que también formaban parte de la Escuela Antonio Manuel de la Rosa, Rafael Herrero, Juan Carlos Domingo y Rafael Mangas.

Justamente con Mangas se forjó la idea de preparar una nueva pareja de niños cordobeses, proyecto que no cuajó y decidieron marchar ambos por separado y que la decisión y la suerte les guiara.

El 23 de abril de 1982 tentaron los dos varias vacas y lidiaron un novillo semental de la ganadería de Clemente Parras. Asimismo torearon emparejados en Montoro el sábado Santo del mismo año.

Se presenta en Madrid como novillero sin caballos, tuvo lugar el 19 de julio de 1984, con ganado de doña M. Pérez Tabernero. El cartel lo formaban jóvenes promesas: José Andrés, Andrés Caballero y Paco de la Haba.

Se presenta con picadores en Torralba de Calatrava (Ciudad Real) el 15 de septiembre de 1984.

Justo es recordar que este nuevo "Zurito", encendió la llama de los aficionados cordobeses, que anhelaban aplaudir a otra figura de la tierra, pero este deseo por unas razones u otras no llegó a cumplirse.

El 7 de abril de 1985 es anunciado en Córdoba para abrir la temporada junto a Rafael Gago y Manuel Díaz "Manolo". Se lidiaron novillos de Lora Sangrán. En el transcurso de la corrida tuvo lugar la despedida de los ruedos, tras dilatada carrera, del banderillero Cristóbal Molina Alba "Minuto", fallecido en febrero del 2017.

Cerró la temporada del 85 con cuatro novilladas, la del 86 con siete y la del 87 con sólo una tarde. Motivo suficiente para abandonar la pretendida y no consolidada trayectoria taurina, del último representante por ahora, de tan prestigiado apodo.

Montaje, Editor y Fotografías: Jose Luis Cuevas (Escalera del éxito 254)

miércoles, 6 de diciembre de 2023

DE AYER A HOY EN EL TOREO

Por Antonio Luis Aguilera

Quite de Juan Belmonte a Bernabé Álvarez "Catalino" en Lima

Con enorme interés hemos visionado la película mexicana «Yo quiero ser torero», que ofrece fragmentos de actuaciones de extraordinarios toreros y mantiene el discurso sobre la evolución del toro y de la lidia. Gracias a sus imágenes se puede observar el progresivo refinamiento de las suertes con el avance de las épocas, así como la asimilación de los conceptos instaurados por los diestros que dejaron su huella magistral en los ruedos, aquellos que además de mostrar el toreo lo enseñaron a los demás.

Lástima que en la película, que lógicamente subraya la historia taurina del país hermano, se mantenga el discurso evolutivo de los partidarios de Belmonte, que en sus panegíricos mezclaron el concepto con el acento, hasta atribuir al genio de Triana el cambio absoluto del curso del toreo, silenciando la historia de otros diestros que también resultaron definitivos como Manuel Jiménez Moreno «Chicuelo», creador de la faena de muleta moderna, quien además tuvo una influencia decisiva en grandes intérpretes mexicanos del toreo al natural, como Fermín Espinosa «Armillita» o Lorenzo Garza.     

Pero volviendo a esta interesante cinta y lo que enseñan sus imágenes históricas, queremos detenernos en algunas de las evidencias que nos ofrece. La primera, el toro, pues se observa que el animal que se lidiaba a finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando empezaba el proceso de búsqueda por los ganaderos —en el que tuvieron mucho que ver las exigencias de «Guerrita» y «Joselito»—, no solo de otras hechuras más igualadas y proporcionadas, sino de conceptos como la fijeza, nobleza, entrega, humillación, clase, ritmo y fondo, los cuales habrían de conseguirse tras años y décadas de trabajo, cuando la siembra de la selección fue germinando y ofreciendo frutos al generoso y tenaz trabajo de los criadores, que terminarían por darle a la Fiesta el toro que permitiría el toreo moderno. 

El primer tercio antes del peto 

Las imágenes del toro de finales del siglo XIX y comienzos del XX muestran un animal que no embestía, que daba arreones descompuestos, sin entrega, huidizo, manso, que pronto se aculaba o buscaba refugio en tablas para protegerse del castigo, propiciando con su conducta claramente defensiva una lidia que necesariamente gravitaba sobre el primer tercio, donde los toreros lo ponían y quitaban ante famélicos jacos sin protección, a los que despanzurraba en los numerosos refilonazos que recibía, que no puyazos, aunque luego estos se contaran por igual en las reseñas de los medios, ofreciendo un espectáculo dantesco donde adquirían protagonismo los quites y la variedad del toreo de capa. 

Después, en el tercio de banderillas, bastantes matadores mostraban sus  capacidades con los palos exhibiendo sus conocimientos de los terrenos y las querencias, y llegado el último tercio, con los peones situados en el redondel para sujetar  al animal cuando trataba de huir, el maestro instrumentaba un trasteo corto, algo así como un pase aquí y otro allí, para buscar la igualada del animal y ejecutar la suerte mejor valorada, la estocada, donde adquiría especial importancia hacerlo por derecho y en lo alto, como puede verse que lo hacían la mayoría de los diestros con resultados formidables.

La película ofrece la oportunidad de observar los cambios abismales que en un siglo se han producido en el toro, la lidia y el toreo, gracias a la generosidad de los ganaderos, que buscaron y hallaron un toro más bravo y noble, que permitiría responder con su entrega a otro espectáculo donde cobijar el arte de los más grandes toreros. No se la pierdan y saquen sus conclusiones, porque además de los cambios producidos en el toro y en la lidia, merece la pena deleitarse observando la inmensa torería de espadas como Antonio Fuentes —después de mí, naide—, Rodolfo Gaona, Silverio Pérez… Aquí les dejamos el enlace a una joya de cinta sobre la historia del toreo.

 



martes, 14 de noviembre de 2023

CHICUELO: EL ARTE DE INVENTAR

Por Antonio Luis Aguilera

Portada del libro sobre Manuel Jiménez "Chicuelo"

El pasado día 8 fue presentado el libro cuyo título encabeza este comentario, editado por la Fundación de Estudios Real Maestranza de Caballería de Sevilla —Fundación de Estudios Taurinos— y la Editorial Universidad de Sevilla, ejemplar número 25 de la colección Tauromaquia, que coordinado por Diego Carrasco Fernández está dedicado a la figura de Manuel Jiménez Moreno, el grandioso «Chicuelo», eslabón imprescindible para comprender la evolución del toreo, por haber sido, ni más ni menos, que el creador de la faena moderna, la actual, la estructurada por la ligazón de los pases en series como los versos del poema se encadenan en estrofas. «Chicuelo» fue el autor de la torerísima creación que aceptaron todos los espadas para expresar su acento artístico, a pesar del vergonzoso silencio histórico que ha lastrado la memoria del extraordinario maestro de la Alameda de Hércules, nacido en la trianera calle Betis. 

 Belmonte otorga la alternativa a "Chicuelo" en Sevilla (28-9-1919)

Manuel Jiménez «Chicuelo», hay que decirlo bien alto, ha sido tan importante en la historia del toreo como lo fueron «Gallito» y Belmonte. El menor de los «Gallo» experimentó en su portentosa tauromaquia la ligazón en redondo de los pases naturales, mientras Belmonte acortó las distancias y curvó el pase al final para sujetar más al toro, pero su toreo fue en «ochos», pues al ocupar los terrenos de adentro para ligar con la izquierda el natural con el cambiado por alto —que no con otro natural—, tenía que corregir su posición cruzándose al pitón contrario. Sin embargo, fue «Chicuelo» quien con la belleza natural de su toreo pulió la propuesta experimental de «Joselito» y, sin desdeñar la sujeción curvilínea de Juan, giró los pies para alternar los terrenos del toro y los del torero, resolviendo de esta forma la ligazón de los pases naturales.

"Chicuelo" inmortaliza a "Dentista" de San Mateo.
Plaza de El Toreo de México (26-10-1925) Foto Luis Reynoso

Así fue como Manuel Jiménez «Chicuelo» —con un toro de mayor entrega y nobleza, que los ganaderos venían seleccionando siguiendo los consejos de «Guerrita» y «Gallito»—, puso en valor, refinándolas con la gracia de su expresión artística, las aportaciones de José Gómez —su torero de referencia, en quien desde niño se fijó para modelar su toreo— y las de Juan Belmonte, de quien aprendió que la sujeción curvilínea del toro al final del pase permitía dejarle la muleta colocada para alternar los terrenos y ligar en redondo los pases naturales. De esta manera nacía una nueva concepción del toreo, pues mientras Belmonte y los espadas de su cuerda ligaban el natural con el cambiado por alto avanzando para buscar el pitón contrario y repetir la suerte —toreo de avance—, «Chicuelo» permanecía en línea para dejarlo venir sin desplazarlo y, consumado el pase, girar sobre su eje para alternar los terrenos y ligar series de naturales con la misma mano —toreo de reunión—.

"Chicuelo" y "Corchaíto" de Graciliano Pérez-Tabernero.
Madrid, 24 de mayo de 1928. Foto: Familia "Chicuelo"

La nueva geometría de faena creada por el magistral torero sevillano sería elevada a definitiva en los años cuarenta por su ahijado «Manolete», que aportó una nueva forma de obligar, pues conservando su verticalidad bajaría aún más la mano, y acortaría la distancia con pasos laterales hacia el toro aguantando hasta provocar su arrancada, para una vez vaciado el muletazo girar sobre su eje y ligar los naturales. Por la  perseverancia y regularidad del torero de Córdoba, que impuso ese toreo a la inmensa mayoría de sus toros, la faena de Manuel Jiménez Moreno quedaría elevada al rango de canon por Manuel Rodríguez Sánchez, pero el ahijado siempre dejó bien claro que su toreo era el de «Chicuelo», que era el mejor que él había visto. Así las cosas, desde la revelación de la ligazón, en la década de los años veinte del pasado siglo por el magistral artista sevillano, el planteamiento de su faena ligada sería adoptado por la mayoría de los diestros para expresar el toreo. 

"Chicuelo" en la plaza de la Real Maestranza de Sevilla.
Foto: Familia "Chicuelo"

Por otra parte, debido a las  oscuras artimañas periodísticas y literarias que silenciaron esta evolución, conviene precisar que la célebre faena ejecutada por «Chicuelo» el 24 de mayo de 1928 en Madrid al toro «Corchaíto», de la ganadería de Graciliano Pérez Tabernero, que fue la que hizo rebosar el vaso y no pudiera silenciarse más la realidad de su toreo, no fue un hecho puntual, sino un eslabón más de su brillante trayectoria, un capítulo más de la obra con que el torero de la Alameda de Hércules había conquistado desde el año 1922 a las aficiones de Perú, México o Venezuela, países donde su éxito e influencia en otros importantes espadas resultó determinante en la evolución histórica de su concepto del toreo. 

Pase natural de "Chicuelo". Foto: Familia "Chicuelo"

Debe quedar muy claro que lo ocurrido con el toro «Corchaíto» no fue la flauta que sonó por casualidad, sino una más de las excelentes faenas de «Chicuelo», con la que pudo expresar su toreo ante la exigente afición de Madrid, que desde entonces lo demandaría a los demás toreros. A pesar del silencio guardado por la crítica española, por su excelente adaptación a los toros del encaste Saltillo, Manuel Jiménez había protagonizado muchas tardes de triunfos memorables en la plaza mexicana de «El Toreo», donde ante sus apasionados aficionados inmortalizó faenas como las realizadas a los toros «Toledano», «Lapicero», «Dentista», «Testaforte», «Cartero», «Melcochero», «Peregrino», «Mezcalero», «Pintor», «Duende», «Serrano», «Pergamino» y «Zacatecano». Tampoco pudieron olvidar los aficionados venezolanos la realizada a «Carpintero» en la plaza Maestranza de Maracay.

Manuel Jiménez Moreno "Chicuelo".
Foto: Familia "Chicuelo"

Este nuevo libro hace justicia a la memoria del magistral torero sevillano, ninguneado por algunos de los influyentes y «respetados» escribanos que redactaron la historia al dictado de bastardos intereses. Por fortuna «José Alameda» —posiblemente el mejor analista del toreo— salió en su rescate para poner de manifiesto la grandeza de su obra, y desde su exilio en México iluminó con sus libros a las generaciones de aficionados que fueron engañadas, abriéndoles los ojos de par en par y colocando la figura de «Chicuelo» en el lugar que le habían birlado en la historia. Bajo la coordinación de Diego Carrasco, los textos que llevan su firma, y los de Manuel Jiménez Amador —nieto del torero—, Andrés Luque Teruel, José Morente, Carlos Abella, José Luis Ramón, Eduardo Gómez Ibarra, Jean Pierre Hedoin, Manuel Escalona Franco y Federico Arnás, hacen justicia a uno de los espadas más grandiosos del toreo. Los testimonios y datos que ofrece este libro dan fe de lo que realmente significó su paso por los ruedos, donde dejó la imborrable huella del toreo ligado en redondo, para que siguiendo su senda todos los toreros pudieran expresar el acento personal de su arte. Manuel Jiménez «Chicuelo», por ser el creador de la faena moderna, recreada con su magisterio, gracia y arte, ha sido tan importante en la historia del toreo como «Gallito», Belmonte y «Manolete». 

jueves, 2 de noviembre de 2023

¡QUÉ SABRÁS TÚ… DE TOROS!

Por Antonio Luis Aguilera

Portada del libro

Con este atractivo título vio la luz el pasado mes de septiembre un nuevo libro de toros, que lleva la firma del prestigioso periodista Federico Arnás y ha sido publicado por editorial «el Paseíllo». Se trata de una interesante obra no solo para aficionados amantes de la historia, sino para esa juventud que afortunadamente acude a las plazas y tiene inquietud por profundizar su conocimiento sobre el toreo. A modo de juego, el libro formula al lector 365 preguntas que, según reza en la portada, todo aficionado se ha hecho alguna vez, y ofrece tres posibles respuestas. Seguidamente, una vez acertada o errada la contestación, ofrece la solución detallada. 

Terminado el libro llegamos a una conclusión: ¡Qué poco sabemos de toros! Pongamos la excusa que mejor nos venga. Por falta de curiosidad o interés por nuestra cultura, lo cierto es que nos defendemos con los conocimientos básicos, esos de andar por casa, mientras hemos marginado la oportunidad de enriquecerlos con la lectura de textos taurinos. Lo contrario de lo que ocurre con esta sugerente obra, donde su autor ha escudriñado cientos de publicaciones teniendo la precaución de anotar aquellos datos, curiosidades, anécdotas o hechos que no deben pasar inadvertidos, para ofrecer a los aficionados el resultado de incontables horas de lectura y búsqueda en este ameno y didáctico ejemplar. 

Federico Arnás. Foto: Alfredo Arévalo

La propuesta del reconocido periodista taurino se divide en once capítulos: toreros, toros, plazas de toros, «Las Ventas», Sevilla; la crítica, la comunicación y el periodismo; arte y cultura; reglamentos y normas; México, Francia, Portugal y resto del mundo; rejoneo, y de todo un poco. En un figurado concurso privado de interpelación, posibles respuestas, solución y explicación, el lector irá avanzando en sus conocimientos sobre la Tauromaquia, un arte sin barreras, que nos hermana con las naciones del «Planeta de los Toros», permanente fuente de inspiración cultural y lo más importante: una auténtica escuela de valores y respeto para los profesionales del toreo. 

«¡Qué sabrás tú... de toros!» permite poner al día nuestros conocimientos, nos recuerda hechos y descubre otros ignorados alimentando nuestra afición. Nunca es tarde para seguir aprendiendo del apasionante mundo del toreo. Además, si quien enseña está capacitado para hacerlo de forma tan amena como magistral, poniendo a nuestra disposición una información ingente obtenida de múltiples fuentes, solo nos queda expresar nuestra sincera felicitación a Federico Arnás por este magnífico trabajo, y dejarles una sugerencia para las fechas que aproxima el calendario, cuando la familia nos pregunta si tenemos interés por un regalo determinado, pues tienen la ocasión de programar desde el confort de su hogar un enriquecedor viaje por el maravilloso mundo del toreo.