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viernes, 14 de septiembre de 2018

ALTERNATIVAS CONCEDIDAS EN CÓRDOBA

Por Rafael Sánchez González y Antonio Luis Aguilera    

      
Plaza de toros de Los Tejares de Córdoba
       
        Al parecer, la primera tuvo lugar en una de las plazas que se levantaron en el Campo de la Merced, el día 22 de mayo de 1815, donde Francisco González Díaz Panchón, recibió el doctorado de manos de José María Inclán.  

EN LA PLAZA DE LOS TEJARES  (AÑOS 1846-1965)
El Gordito

1.- EL GORDITO. Antonio Carmona Luque
Fecha: 8 de junio de 1862. Padrino: José Carmona Luque, su hermano. Ganadería: Romero Balmaseda.

 2.- RERRE. Manuel González Buzón.
Fecha: 29 de septiembre de 1904. Padrino: Antonio de Dios Conejito. Completaba la terna: El Algabeño. Toro: Famoso, negro. Ganadería: González  Nandín.  

3.- DIONISIO FERNÁNDEZ. Manuel Dionisio Fernández Acebal.
Fecha: 26 de septiembre de 1909. Padrino: Antonio Guerrero Guerrerito. Completaba la terna: Manuel Mejias Rapela Bienvenida. Ganadería: Julio Laffitte.

4.- SERRANITO DE CÓRDOBA. Francisco Paula Gutiérrez Martínez.
Fecha: 25 de julio de 1921. Padrino: José Flores Camará. Completaba la terna: Pastorest. Ganadería: Sánchez Rodríguez.

5.- MARIANO MONTES. Mariano Montes Mora.
Fecha: 25 de septiembre de 1921. Padrino: Joseíto de Málaga. Completaba la terna: Serranito de Córdoba. Ganadería: Viuda de Antonio Guerra.

José María Martorell
6.- JOSÉ MARÍA MARTORELL. José María Martorell Navas.
Fecha: 26 de mayo de 1949. Padrino: Agustín Parra Parrita. Testigo: Antonio Caro. Toro de la ceremonia: Pato, núm. 99. Negro. Ganadería: Juan Guardiola Soto. Vestido: Blanco y oro.

7.- CALERITO. Manuel Calero Cantero.
Fecha: 26 de mayo de 1950. Padrino: Agustín Parra Parrita. Testigo: José María Martorell. Toro de la ceremonia: Noguerillo, núm. 30, negro. Ganadería: Viuda de Galache.

8.- FACUNDO ROJAS. Facundo Rojas Muro.
Fecha: 26 de octubre de 1952. Padrino: Rafael Vega Gitanillo de Triana. Testigo: Enrique Vera. Toro de la ceremonia: Bastonero, núm. 36, negro. Ganadería: Enriqueta de la Cova.

9.- JOSÉ MARÍA MONTILLA. José María Montilla Álvarez.
Fecha: 26 de mayo de 1962. Padrino: Julio Aparicio. Testigo: Jaime Ostos. Toro de la ceremonia: Avefría, núm. 66, negro zaíno, 465 kilos. Ganadería: Francisca de Mora Figueroa. Vestido: Azul celeste y oro.

Manuel Benítez El Cordobés
10.- EL CORDOBÉS. Manuel Benítez Pérez.
Fecha: 25 de mayo de 1963. Padrino: Antonio Bienvenida. Testigo: José María Montilla. Toro de la ceremonia: Palancar, núm. 88, negro, 464 kilos. Ganadería: Samuel Flores. Vestido: Azul celeste y oro.

11.- EL PIREO. Manuel Cano Ruiz
Fecha: 26 de septiembre de 1964. Padrino: Antonio Bienvenida. Testigo: Gabriel de la Haba Zurito. Toro de la ceremonia: Fogarín, núm. 156, negro, 471 kilos. Ganadería: Carlos Núñez. Vestido: blanco y oro.
                            
Plaza de toros de Los Califas de Córdoba
EN LA PLAZA DE LOS CALIFAS (DESDE 9 DE MAYO DE 1965)

1.-  EL PURI. Agustín Castellano Martínez.
Fecha: 25 de mayo de 1965 Padrino: Manuel Benítez El Cordobés. Testigo: Manuel Cano El Pireo. Toro de la ceremonia: Acuseta, núm. 116, negro zaíno, 435 kilos. Ganadería: Herederos de Carlos Núñez. Vestido: Grana y oro. 

2.- SÁNCHEZ FUENTES. Antonio Sánchez Fuentes.
Fecha: 27 de mayo de 1965. Padrino: Diego Puerta. Testigo: Paco Camino. Toro de la ceremonia: Lozano, núm. 85, negro zaíno, 438 kilos. Ganadería: Monte de San Miguel. Vestido: Blanco y oro.

3.- FERNANDO TORTOSA. Fernando Martín Tortosa.
Fernando Tortosa
Fecha: 19 de marzo de 1968. Padrino: Diego Puerta. Testigo: Manuel Cano El Pireo. Toro de la ceremonia: Desgraciao, núm. 80, negro bragado, 464 kilos. Ganadería: Gerardo Ortega Sánchez. Vestido: Azul celeste y oro.

4.- EL HENCHO. Florencio Casado Morales.
Fecha: 1 de junio de 1969. Padrino. Gabriel de la Haba Zurito. Testigo: Fernando Tortosa. Toro de la ceremonia: Idiota, núm. 98, negro zaíno. 499 kilos. Ganadería: Gerardo Ortega Sánchez. Vestido: Azul celeste y oro.

Agustín Parra Parrita
5.- PARRITA. Agustín Parra Vargas.
Fecha: 27 de mayo de 1976. Padrino: Curro Romero. Testigo: Pedro Gutiérrez Moya Niño de la Capea. Toro de la ceremonia: Aguamiel, núm. 137, negro zaíno girón, 517 kilos. Ganadería: Manolo González. Vestido: Verde oliva y oro.

6.- FERMÍN VIOQUE. Fermín Vioque Ruiz.
Fecha: 24 de mayo de 1984. Padrino: José Cubero Yiyo. Testigo: Vicente Ruiz El Soro. Toro de la ceremonia: Jareto, núm. 18, negro zaíno, 533 kilos. Ganadería: Los Guateles. Vestido: Marfil y oro con remates negros.

Finito de Córdoba
7.- FINITO DE CÓRDOBA. Juan Serrano Pineda.
Fecha: 23 de mayo de 1991. Padrino: Paco Ojeda. Testigo: Fernando Cepeda. Toro de la ceremonia: Infundioso, núm. 51, burraco, 500 kilos. Ganadería: Torrestrella. Vestido: blanco y oro.

8.- CHIQUILÍN. Rafael Jiménez González.
Fecha: 27 de mayo de 1992. Padrino: Curro Romero. Testigo: Julio Aparicio. Toro de la ceremonia: Canalla, núm. 68, negro mulato bragado, 489 kilos. Ganadería: Jandilla. Vestido: Nazareno y oro.
Chiquilín

9.- CAYETANO DE JULIA. Cayetano Fernández Fernández.
Fecha: 23 de mayo de 1995. Padrino: Rafi Camino. Testigo: Rafael González Chiquilín. Toro de la ceremonia: Málaga, núm. 42, negro bragado meano, 609 kilos. Ganadería: Murteira Grave. Vestido: Blanco bordado en oro y plata.


José Luis Moreno
10.- JOSÉ LUIS MORENO. José Luis Moreno Ruiz.
Fecha: 30 de mayo de 1996. Padrino: Enrique Ponce. Testigo: Juan Serrano Finito de Córdoba. Toro de la ceremonia: Chupaíto, núm. 6, negro bragado, 512 kilos. Ganadería: Torrestrella. Vestido: blanco y oro. 

11.- ROMERO DE CÓRDOBA. Manuel Romero Santiago.
Fecha: 1 de mayo de 1998. Padrino: Rafael González Chiquilín. Testigo: José Romero, su hermano. Toro de la ceremonia: Arito, núm.34, negro, 553 kilos. Ganadería: Guardiola Fantoni. Vestido: Grana y oro.

12.- EL PIREO. Rubén Cano de Vegas.
Fecha: 30 de mayo de 1998. Padrino: Jesús Janeiro Jesulín de Ubrique. Testigo: Juan Serrano Finito de Córdoba. Toro de la ceremonia: Trajeroto, núm. 65, negro, 549 kilos. Ganadería: Torrestrella. Vestido: Blanco y oro.

13.- ALEJANDRO CASTRO. Alejandro Castro García.
Fecha: 5 de septiembre de 1998. Padrino: Juan Serrano Finito de Córdoba. Testigo: Rubén Cano El Pireo. Toro de la ceremonia: Jandino II, núm. 36, castaño, 492 kilos. Ganadería: Marcos Núñez. Vestido: Blanco y plata.

14. REY VERA. Antonio Rey Vera.
Fecha: 21 de mayo de 2000. Padrino: Juan Muriel. Testigo: Alejandro Castro. Toro de la ceremonia: Sagrado, núm. 31, negro mulato, 501 kilos. Ganadería: Criado Holgado. Vestido: Blanco y oro.

15. REYES MENDOZA. Enrique Reyes Mendoza.
Fecha: 1 de junio de 2002. Padrino: Manuel Benítez El Cordobés. Testigo: Juan Mora. Toro de la ceremonia: Airoso, núm. 12, colorado, 520 kilos. Ganadería: María José Barral. Vestido: Blanco y oro.

16. MANOLO MARTÍNEZ. Manuel Martínez González.
Fecha: 27 de mayo de 2004. Padrino: Enrique Ponce. Testigo: Julián López El Juli. Toro de la ceremonia: Grotesco, núm. 65, 530 kilos, castaño salpicado, de la ganadería de Buenavista. Vestido: marfil y oro.
José Luis Torres  

17.- JOSÉ LUIS TORRES. José Luis Torres Roldán.
Fecha: 26 de mayo de 2005. Padrino: Enrique Ponce. Testigo: Juan Serrano Finito de Córdoba. Toro de la ceremonia: Verboso, núm. 138, 515 kilos, colorado, de la ganadería de Juan Pedro Domecq. Vestido: marfil y oro.

18.- SERGIO SANZ. Sergio Sanz López.
Fecha: 9 de septiembre de 2005. Padrino: Salvador Cortés. Testigo: José Luis Torres. Toro de la ceremonia: Buenastardes, núm. 125, 566 kilos, de la ganadería de La Dehesilla. Vestido: Azul marino y oro. (Nota: La corrida comenzó a las 9,30 de la noche y finalizó entrada la madrugada del día 10).
Leonardo Hernández

19.- LEONARDO HERNÁNDEZ NARVÁEZ. (Rejoneador)
Fecha: 28 de mayo de 2006. Padrino: Leonardo Hernández García, su padre. Testigo: Pablo Hermoso de Mendoza. Toro de la ceremonia: Cirilo, núm. 43, 625 kilos, negro, de la ganadería de la señora viuda de Flores Tassara. 

20.- JULIO BENÍTEZ EL CORDOBÉS. Julio Benítez Fraysse.
Fecha: 25 de mayo de 2007. Padrino: Juan Serrano Finito de Córdoba, que hizo salir al ruedo a Manuel Benítez El Cordobés, padre del torero, para que cediera los trastos a su hijo. Testigos: Finito de Córdoba, por voluntad propia, y Cayetano Rivera Ordóñez. Toro de la ceremonia: Batibero, numero 10, 545 kilos, negro mulato, de Román Sorando. Vestido: Blanco y oro.

21.- MIGUEL ÁNGEL DELGADO. Miguel Ángel Delgado Álvarez.
Fecha: 30 de Mayo de 2009. Padrino: Alejandro Talavante. Testigo: Julio Benítez El Cordobés, hijo. Toro de la ceremonia: Campolargo, núm. 51, 520 kilos, negro, cinqueño, de la ganadería de Gavira. Vestido: blanco y plata.

22.- JAVIER MORENO «LAGARTIJO»Javier Moreno Sanz.

Fecha: 21 de mayo de 2022. Padrino: Alejandro Talavante. Testigo: Andrés Roca Rey. Toro de la ceremonia: Campanito, número 25, 500 kilos, colorado, de la ganadería de Álvaro Núñez Benjumea. Vestido: blanco y plata.

 

23.- MANUEL ROMÁN. Manuel Román Álvarez.

Fecha: 25 de mayo de 2025. Padrino: Juan Ortega. Testigo: Andrés Roca Rey. Toro de la ceremonia: Ofiverde, número 2, 500 kilos, negro, de la ganadería de Domingo Hernández. Vestido: grana y oro.

 

viernes, 8 de junio de 2018

RAFAEL MOLINA "LAGARTIJO"


Por Antonio Luis Aguilera                            


           
Rafael Molina Sánchez "Lagartijo" 
El 27 de noviembre de 1841, en el humilde hogar del barrio del Matadero de Córdoba, donde vivía el matrimonio formado por el modesto banderillero Manuel MolinaNiño Dios” y María Sánchez, hermana del torilero “Poleo”, abría los ojos a la vida un niño al que en la torerísima iglesia de "Santa Marina de las Aguas Santas" bautizarían con el nombre de Rafael, y que con el paso de los años, bajo el apodo de “Lagartijo”, estaba llamado a ser uno de los toreros más importantes de todos los tiempos.  

En ese barrio, situado en el "Campo de la Merced", junto a la albarrana Torre de la "Malmuerta", vivían carniceros, matarifes, tratantes de ganado. También, una chiquillería desarrapada y huérfana de escuela para la clase pobre, demasiada en Córdoba a mediados del siglo XIX, donde el azote del paro y la miseria motivaba a los nenes a jugar al toro en las plazuelas, y a buscar el aprendizaje furtivo ante las reses destinadas para el abasto público, soñando con emular algún día las hazañas de los toreros célebres del barrio, como Francisco González Panchón” o José Dámaso RodríguezPepete”.

            Escasos palmos de altura debía levantar el chiquillo Rafael Molina Sánchez, cuando ingresó en el Matadero Municipal de Córdoba como mozo de nave, empleo que le duró un suspiro, por estar más pendiente de las vacas y becerros que llegaban a las corraletas, que de las obligaciones propias del jornal, y aguardar siempre el descuido del encargado del recinto, para trepar por tapias y muros con la habilidad de una lagartija, hasta saltar y ponerse ante las reses. Sus proezas fueron conocidas por el alcalde de la ciudad, señor García Lovera, que ordenó su inmediata expulsión y detención en caso de reincidir en sus andanzas toreras.

Pero estas otorgaron a Rafael gran fama entre los vecinos, que pronto le llamaron “Lagartijo”, por su destreza para escalar muros y por la impropia habilidad que a su edad mostraba ante las reses, cualidad que pronto difundieron los comentarios de los empleados del Matadero. Tal era su grado de afición e inmenso valor, que con solo diez años de edad echó su primer paseíllo en la plaza de “Los Tejares”, actuando como banderillero en la cuadrilla de jóvenes cordobeses, capitaneada por su vecino Antonio LuqueCamará”, acontecimiento que tuvo lugar el 8 de septiembre de 1852, en la corrida mixta organizada por el Ayuntamiento para conmemorar la festividad de la “Virgen de la Fuensanta”.

Rafael Molina, liado en el capote de seda
Tan grande fue el éxito de Rafael, que veinte días después repitió actuación, pero en esta ocasión su nombre ya figuraba el primero entre los banderilleros del cartel, no el último como en la fecha del debut. Tras sumar varios espectáculos con la cuadrilla juvenil, “Lagartijo” decidió dedicarse al toreo profesional, siendo su primer ajuste con el infortunado “Pepete”. Después formaría parte de las cuadrillas de los hermanos Carmona, conocidos como “Los Panaderos”, integrándose definitivamente en la de Antonio, “El Gordito”, que sería su maestro. 

            A sus órdenes actuó por primera vez en la plaza de Madrid el 13 de septiembre de 1863, donde al tomar las banderillas el público le pidió que las clavara al quiebro, invención y especialidad de su maestro. Rafael accedió y sorprendió a la concurrencia por su inusual destreza. Tan grande fue el alboroto que formó el novel, que las crónicas del festejo recogieron la hazaña. Pérez de Guzmán, escribió: “... Lagartijo echóse hacia los tercios y alegrando al toro lo aguantó hasta el momento de meterle la cabeza, en cuyo acto se cambió con tal aplomo, arte y serenidad, metiendo los brazos y resultando un par tan perfectamente puesto y en tan buen sitio, que el público no pudo por menos de admirarse de quien aquello hacia hubiera estado alejado del circo de Madrid hasta aquel día."   

Rafael en traje corto
Con veintitrés años de edad Rafael decide tomar la alternativa. El joven torero conocía bien los secretos del oficio y gozaba del estímulo del público, que mostraba su entusiasmo ante ese toreo diferente, que por elegante y sosegado no era habitual en su época, donde aún prevalecía la rudeza de formas y la falta de quietud en las suertes. Además, el cordobés había superado con gran éxito sus actuaciones como medio espada, estoqueando varios toros que “El Gordito” hubo de cederle ante la insistencia del respetable.

El 29 de septiembre de 1865, en la plaza de Úbeda (Jaén), su maestro ofició la ceremonia cediéndole el toro “Carabuco”, de la Marquesa viuda de Ontiveros. Pocos días después, el 15 de octubre, confirmó en Madrid con “Barrigón” de doña Gala Ortiz, oficiando como padrino el espada madrileño Cayetano Sanz, y completando cartel “El Gordito”. El público pronto tomó partido por el nuevo espada, y su nombre se hizo indispensable en el orden taurino, mientras pasaban a un segundo plano matadores como Cayetano Sanz, Curro Cúchares, Manuel Domínguez, El Tato, o El Gordito.

Salvador Sánchez "Frascuelo" 
La elegancia natural de “Lagartijo”, su quietud, y el fino trazo de su toreo, pronto le convirtieron en el torero predilecto de la afición, que observaba como destacaba entre todos los que antes habían sido sus espadas favoritos. No ocurrió así con Salvador SánchezFrascuelo”, torero granadino con quien durante veintidós años protagonizaría una noble competencia. Ambos dieron contenido a la época que fue conocida como la “edad de oro del toreo”, título que volvería a rotular la competencia que en el siglo XX protagonizarían Joselito” y Belmonte. 

¿Pero cómo fue “Lagartijo” para ser considerado uno de los toreros más importantes de todos los tiempos? Se ha escrito tanto que hasta la época de Joselito” y Belmonte los toreros se quitaban cuando llegaba el toro, que la propia historia ofrece una imagen distorsionada sobre la evolución del toreo, más avanzada en el curso del tiempo de lo que algunos historiadores invitan a figurar. Por esta razón, conviene considerar que aunque en el toreo actual la faena de muleta haya adquirido un protagonismo que nunca tuvo, ello no debe ocultar que ese toreo de quietud, con menor grado de sosiego, no hubiera existido antes.

"Lagartijo" en el ruedo 
Porque esa cualidad debió tener el toreo de Rafael Molina para contar con la bendición del público durante veintiocho años, en los que contabilizó 1.632 corridas, de las que 404 tuvieron lugar en la plaza de Madrid. Para José María de Cossío la carrera taurina de Lagartijo”, a quien compara con el legendario Pedro Romero, no tiene par en la historia. El célebre historiador se hace eco de su elegante magisterio, cimentado en un valor auténtico, y caracterizado por la belleza plástica de un admirable toreo de capa, una prodigiosa capacidad como banderillero, su portentoso dominio de muleta, y la formidable forma de ejecutar la estocada en sus primeros años.

Busto del torero en la calle Osario
Más revelador aún resulta el testimonio que sobre el torero cordobés escribió Antonio Peña y Goñi, que en su libro “Lagartijo y Frascuelo y su tiempo”, donde se declara frascuelista, no tiene inconveniente en detallar magistralmente la verdadera dimensión taurina del "Califa", desarmando el juicio de quienes incluyen a “Lagartijo en la nómina de espadas que ejecutaron un toreo donde prevalecía el nerviosismo de piernas. Gracias al legado histórico de Peña y Goñi, sabemos que ante un toro de mayor edad y sentido, de cornamentas desproporcionadas, y con una conducta donde el genio prevalecía sobre la bravura, la majestuosa serenidad de Rafael Molina Sánchez destacó sobre el bullir de todos los espadas con los que compartió cartel. Basta con prestar atención a los siguientes párrafos:
            - “Lagartijo” torea con el busto; los pies no hacen sino acompañar los cadenciosos movimientos de una cintura flexible que imprime a todo el cuerpo ondulaciones llenas de abandono y gracia...”
            -“... el fondo y la forma, en fin, se dan la mano para hacer de “Lagartijo” la personificación del toreo más perfecto que haya podido existir, desde que hay toreros en el mundo”.
-“... Rafael no bulle jamás en la brega; está en ella como en terreno conquistado, anda más que corre, pisa siempre en firme y cae a plomo”.      

Rafael, foto de estudio
Tras esta inigualable revelación, el autor deja a un lado su pasión por Salvador Sánchez, para reflexionar históricamente sobre la figura de Rafael Molina:
 “... el toreo de “Lagartijo” ha venido precisamente a limpiar con su aplomo y su elegancia toda la parte movida, chabacana y falsa del arte de torear de “Cúchares”, que heredó Antonio Carmona (Gordito), y transmitió éste a Rafael. Lejos de “correr delante de los toros”, “Lagartijo” ha venido a detenerse ante ellos, reemplazando lo artificial y forzado de lo cómico, con el poder y la verdad de lo bello; y su toreo ha sabido volver a su primitivo cauce las reglas de un arte que el temperamento de Rafael Molina y su maestría han llevado a su más acabada perfección”.

Profundizando el análisis sobre aquella figura legendaria del toreo, a quien proclamó "Califa" la ingeniosa hipérbole del maestro de periodistas Mariano de Cavia, conviene cotejar otro importante testimonio, que nos detalla cómo era la verónica de “Lagartijo”. En esta ocasión corresponde a Natalio Rivas, que en su libro “Los toreros del Romanticismo”, escribe sobre el espada cordobés:
La verónica, imponiendo al viaje la línea recta, para hacer pasar al toro de cabeza a rabo, rozando con el cuerpo del capeador, sin trampas ni artificios y conservando fijos los pies, tuvo en Rafael un cultivador formidable”.
           
            Los valiosos testimonios de estos escritores, que contemplaron y analizaron el toreo de Rafael Molina Lagartijo”, demuestran que el célebre espada cordobés fue torero por naturaleza. Su valor seco e inigualable personalidad, el excepcional conocimiento de los toros y elegante dominio de los tercios de la lidia, la templanza en las suertes y el señorial ritmo en su ejecución, invitan a imaginar que su forma de ser y estar en los ruedos, debió de ser tan seductora para el público de su época como lo sigue siendo en la historia del toreo, donde la perspectiva del tiempo otorga a su figura esa privilegiada aureola de torero único, que lo corona como uno de los protagonistas definitivos de la Tauromaquia.