martes, 24 de diciembre de 2024

FELIZ NAVIDAD



«... el Nuevo Testamento nos viene a decir que Dios es el Trascendente, que no está a nuestro alcance, al que no conocemos ni podemos conocer. Y fue por eso por lo que se nos reveló en Jesús. Es decir, en el niño recién nacido, que recordamos esta noche, conocemos a Dios, vemos y palpamos cómo es Dios y lo que Dios quiere.

Si a esto añadimos que el niño, que recordamos esta noche, nació en un descampado donde se sueltan las bestias para pasar la noche y murió colgado entre malhechores subversivos, todo esto viene a decirnos que el cristianismo tiene una originalidad y una actualidad que no imaginamos. El Dios de nuestra fe no se nos revela en la religión, ni en lo sagrado, ni en el poder que somete, amenaza y castiga. El Dios que vemos en Jesús es y está en la identificación con los desamparados de este mundo, en la bondad que palpamos en un niño, en el fracaso de un crucificado».

 

José María Castillo

sábado, 14 de diciembre de 2024

REEDICIÓN DE DOS GRANDES LIBROS TAURINOS

Por Antonio Luis Aguilera

 

La editorial sevillana y cordobesa El Paseíllo ha reeditado dos grandes libros taurinos: «Historia del toreo de Néstor Luján, y «Los heterodoxos del toreo», de José Alameda. Además, según informan sus responsables, tienen el proyecto de perseverar esta política empresarial para rescatar otra obra de culto de José Alameda, «El hilo del toreo», agotada desde hace años y que ha alcanzado altos precios en el mercado de segunda mano, lo que evidencia el interés que levanta en muchos aficionados que anhelan conseguir este libro magistral, para conocer de primera mano el extraordinario relato que traza el escritor madrileño exiliado en México, un erudito que supo explicar como nadie el curso del arte de Cúchares, en su sinuoso y apasionante recorrido hacia el toreo moderno.   

Néstor Luján (Mataró 1922-Barcelona 1995) estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona, fue crítico de toros en la revista Destino y conocido por sus libros de Historia y Gastronomía, además de haber publicado varias novelas. En 1954 apareció su “Historia del toreo”, excelente obra con ameno y sutil relato, donde el escritor catalán inicia su explicación en las circunstancias sociales que en 1700 originaron el nacimiento del toreo a pie, así como su primera ordenación con diestros considerados primitivos, como los Palomo y los Rodríguez de Sevilla; José Cándido de Cádiz y los Romero de Ronda, estableciendo un discurso salpicado de anécdotas y hechos curiosos, que llega hasta la década de los sesenta del siglo XX, con Antonio OrdóñezEl Viti y El Cordobés. Este libro que ahora ve nuevamente la luz, fue editado por Ediciones Destino, y tal fue su aceptación entre los lectores que consiguió tres ediciones, la última en 1993. 


En cuanto a la segunda obra, hemos de comenzar afirmando que son muy pocos los escritores que han pensado y comprendido la historia del toreo como Carlos Fernández López Valdemoro -José o Pepe Alameda- (Madrid 1912-Ciudad de México 1990), que tras licenciarse en Derecho en Madrid, por razones políticas marchó exiliado al país azteca en 1939, donde por sus conocimientos y experiencia como aficionado práctico -llegó a tentar con Juan Belmonte- fue conocido como El Maestro. Allí desarrolló una excelente labor como crítico y escritor taurino en radio, prensa y televisión. En «Los heterodoxos del toreo» (1979), el autor dedica una cruda introducción, que rotula como “la olla podrida de la crítica”, para denunciar un fenómeno específico de España, el sector de la crítica “terrorista" que tanto influjo negativo tuvo no hace tantos años en nuestra nación.

 Alameda inicia su relato con esta certera reflexión: 

«Si no hubiera hombres capaces de jugarse la vida frente a un toro, no habría corridas ni, por consiguiente, crítica taurina.

¿Cómo se ha podido llegar a la monstruosa deformación de que un sinvergüenza provisto de una pluma viva de insultar a quienes, con su arrojo, le dan la posibilidad de existir “profesionalmente”?

Todo el respeto para el que respeta, todo el desprecio para quienes empiezan por no respetar a la fiesta de los toros…».

Seguidamente, el lector se adentrará en un ameno ensayo, donde el  autor explica con conocimiento de causa el papel que desempeñaron en la historia espadas considerados diferentes, y por tanto cuestionados, advirtiendo que «… al torero no hay que preguntarle, hay que verlo, sabiéndolo ver, sin dejarse engañar por la corriente del toreo, donde se marea el que mira si en vez de atraparla mentalmente permite que se lo lleve el río». En su estudio de los diestros considerados heterodoxos, el escritor madrileño invita a analizar las figuras de CúcharesEl EsparteroReverteEl GalloBelmonteCarmelo PérezLa SernaArruzaProcuna, y El Cordobés, concluyendo con una llamada donde subraya la importancia histórica de los grandes toreros ortodoxos, “como cimiento y cúpula de esa rara hazaña de tres siglos que se llama el arte de torear”. Dice así:

«A pesar de la literatura belmontista (que, de hecho, es contra Gallito), la figura de José emerge y se robustece cada día. A pesar de la literatura antimanoletista (esta sí, declarada), no se desdibuja el perfil de Manolete.

Ya que hemos juntado sus nombres, obsérvese la coincidencia: solamente cubrieron ocho temporadas cada uno. Gallito, del 12 al 20; Manolete, del 39 al 47. Meses más, meses menos, pues la temporada de la alternativa y de la muerte son en ambos incompletas. Corto tiempo para tan honda huella».

A la amplia oferta de Editorial El Paseíllo se añaden ahora estos dos excelentes libros taurinos, ideales para aquellos aficionados que anhelan profundizar su formación con los grandes autores de la historia del toreo. 

 

 

jueves, 12 de diciembre de 2024

OBITUARIO: FERNANDO DEL ARCO


Por Antonio Luis Aguilera

Fernando del Arco de Izco. Foto ABC

Ayer falleció en Barcelona, a los 91 años de edad, Fernando del Arco de Izco, excelente aficionado  a los toros y manoletista excepcional, desde que siendo un muchacho contempló dos actuaciones de Manuel Rodríguez en la ciudad condal que le marcarían para siempre. Desde entonces, Fernando  sería un  apasionado admirador y defensor del legado histórico del torero cordobés, al que ha rendido tributo toda su vida, recopilando cualquier libro, artículo o poesía que guardara relación con el espada, al que, además de un libro de los varios que escribió, dedicó la extensa recopilación de poemas que forman la trilogía  “Parnaso manoletista”.

Tuvimos el honor de contar con la amistad de Fernando, una persona de valores humanos, poseedor de una sencillez y cordialidad que cautivaban por su cercanía. El hilo conductor de esa amistad, claro está, fue nuestra admiración por el inolvidable diestro de Córdoba, a quien el escritor navarro, afincado en Barcelona desde la niñez, consideraba el torero determinante de la historia, no solo por la época que marcó con la elegancia e irrefutable verdad de su majestuoso toreo, sino por esa estela señorial que dejó y no ha podido borrar el paso del tiempo.

Extraño resultaba que Fernando no contestara los correos donde recibía los enlaces a las publicaciones de este blog. En uno de ellos, hace tres años, fue grande nuestra sorpresa cuando en nuestro domicilio recibimos un libro que encuadernaba todos los textos que PLAZA DE LA LAGUNILLA había publicado hasta entonces sobre Manuel Rodríguez Manolete, a los que había añadido su correspondiente índice. Al amable envío acompañaba una tarjeta, donde de puño y letra escribía: «Apreciado amigo Antonio: Te adjunto un ejemplar del libro “Plaza de la Lagunilla (donde Manolete soñó con ser torero)”. Ya lo tengo encuadernado en mi biblioteca manoletista. La numeración es 0 = escrito manoletista; 550 = número correlativo en la biblioteca manoletista; 12158 número correlativo en mi biblioteca taurina (0.550.12158). Un fuerte abrazo. Fernando».

Descanse en paz el gran manoletista Fernando del Arco, persona de enorme sensibilidad y humanidad, cuya gentil amistad nos acompañó desde el primer momento en que le conocimos. 

sábado, 30 de noviembre de 2024

LA INFLUENCIA DE «CHICUELO» EN EL TOREO DE «MANOLETE»

Por Antonio Luis Aguilera 

Manuel Jiménez «Chicuelo»
(Foto familia Chicuelo)

Faltaban veinte años para la alternativa de Manuel Rodríguez «Manolete» cuando en el mismo palenque la recibió Manuel Jiménez Morenoel torero sevillano que sería su padrino de ceremonia, quien además de cederle muleta y espada, también le entregaría el testigo de su toreo, como si el histórico maestro presintiera que aquel espigado novillero cordobés, por su inmenso valor y el talento que atesoraba, sería capaz de imponerlo definitivamente en el orbe taurino. Aquella tarde del 28 de septiembre de 1919, en la plaza de la Real Maestranza de Sevilla, «Chicuelo», espada de dinastía, huérfano de padre torero desde la niñez —como lo fue «Manolete»—, fue investido matador de toros con el apretón de manos de Juan Belmonte. El  chaval nacido en la calle Betis tenía diecisiete años cuando «El Pasmo de Triana» le cedió la lidia y muerte del toro Vidriero, del Conde de Santa Coloma. Completaba el cartel Manolo Belmonte

En aquella época maravillosa y apasionante del toreo, cuando la afición estaba dividida en dos bandos irreconciliables, los partidarios de José Gómez Ortega y los de Juan Belmonte García, fantásticos y complementarios toreros que  protagonizaron la «edad de oro del toreo» —la segunda, pues este titulo había denominado el siglo anterior la mantenida por «Lagartijo» y «Frascuelo»—, el joven «Chicuelo», como todos los toreros de su tiempo, incluido Belmonte, sentía verdadera admiración por «Gallito», aquel genio al que veneraba desde niño, y ante el que lidió su primer becerro en la placita familiar de los «Gallo» en la Huerta del Lavadero. Tanto le agradó su toreo a «Joselito» que le regaló una propina, que el chaval pronto gastó en las taquillas de la Maestranza, adquiriendo la entrada para la corrida donde José alternaba con Ricardo Torres «Bombita», Rafael «el Gallo» y Juan Belmonte

Juan Belmonte otorga la alternativa a «Chicuelo».
Sevilla, 28 de septiembre de 1919. (Familia Chicuelo)

«Chicuelo» pisaría por primera vez ese redondel el 28 de febrero de 1918, en un festival organizado por «Gallito». Rememoraba el maestro en una entrevista que cuando José le hablaba se ruborizaba, se ponía tan nervioso que no sabía qué decir, y si en un tentadero le cedía un capote o una muleta se le salía el corazón de felicidad. Si la participación del chaval en el festival de su debut de Sevilla fue gracias a José, es fácil deducir la empatía que existió entre ambos. «Chicuelo» consideraba a «Gallito» la máxima referencia del magisterio taurino, y procuró empaparse de sus enseñanzas en los tentaderos, donde pudo observar cómo José entrenaba la técnica de la ligazón del pase natural, procurando sujetar a las reses dejándole la muleta en la cara al terminar el pase en lugar de despedirlas, para así obligarlas a repetir la suerte. «Gallito» desarrolló en el campo la técnica de la ligazón, que después habitualmente incluía en las plazas en su modelo de faena. Fue el primero que mostró públicamente el germen de un toreo nuevo, que con el paso de los años, perfeccionado por «Chicuelo» y «Manolete», culminaría en el toreo de línea natural, el concepto que liga los pases agrupándolos en series: el toreo moderno. ¡Para qué algunos sigan diciendo que «Gallito» fue un torero antiguo!

No debe confundirse el concepto con la expresión o acento personal del torero. Conviene sacar esto a colación porque, ante la montaña de literatura que afirma lo contrario, Juan Belmonte no cambió el planteamiento del antiguo toreo de muleta. Sus faenas se desarrollaron según las normas clásicas, con el matador situado en los terrenos de adentro y el toro en los de afuera, y sus trasteos consistían en pases por alto, el natural ligado con el de pecho —no con otro natural o varios naturales—, molinetes, faroles y desplantes. Lo que de verdad hizo único a Juan Belmonte fue el sitio que pisó, pues  acortó las distancias con el toro, y su portentoso temple le permitió expresar un toreo de capa de prodigiosa belleza, donde el espada ejecutaba los lances a la verónica por ambos lados, hasta cerrar la serie enroscándose el toro a la cintura con media verónica escultural, que liberaba la emoción y el entusiasmo del público por la escalofriante conmoción de su toreo. Con la muleta, por ocupar el mismo sitio, su temple sujetaba al animal, que al terminar el pase natural comenzaba a trazar la línea curva hacia adentro, pero al mantener el torero su terreno, dando la espalda a tablas, entre cada pase tenía que cruzarse al pitón contrario para no quedar fuera de cacho. 

«Chicuelo» torea a Corchaito. Madrid, 24 de mayo de 1928.
(Foto familia Chicuelo)

Tras la tarde fatal de Talavera de la Reina, sería «Chicuelo» —que había toreado con José seis corridas de toros y un festival—, quien otorgaría continuidad a la técnica de la ligazón de los pases del inolvidable espada de Gelves. Él sería quien daría un nuevo giro de tuerca al concepto «gallista», y al curvar el animal la embestida al final del pase natural, en lugar de irse al pitón contrario, lo que hizo fue girar sobre su eje, para de esa forma, intercambiando los terrenos del toro y del torero, ligar los pases y agruparlos en series, estructurando así la faena moderna. «Chicuelo» fue el creador de la faena actual, que por su quietud, emoción y belleza pronto halló la calurosa acogida del público. 

Trascendente resulto para la historia la tarde del 24 de mayo de 1928 en Madrid, donde «Chicuelo», alternando con «Cagancho» y Vicente Barrera, deslumbró a la afición de la capital del reino ligando los pases en redondo por ambas manos al toro Corchaíto, de la ganadería de Graciliano Pérez Tabernero, al que toreó con tanta naturalidad, gracia y belleza que aquella faena —como sentenció su banderillero Manuel González Buzón «Rerre» al ir a dejar los trastos el maestro — «había cambiado el toreo». Fue también la gota de agua que colmaba el vaso de la injusticia, porque hasta entonces la carrera del espada sevillano había sido escrita con sordina por la “sobrecogedora” crítica española, que por no “trincar”, no tuvo escrúpulos en callar sus apoteósicos triunfos en México, donde logró éxitos de igual o mayor calado que el de Madrid. Históricas fueron por su repercusión las ejecutadas en la plaza de «El Toreo de la Condesa», donde en 1925 había inmortalizado a los toros Lapicero y Dentista, de San Mateo. En la nación hermana fue considerado máxima figura, y su concepto tuvo gran influencia en uno de los diestros más importantes de la tauromaquia azteca: el maestro de Saltillo Fermín Espinosa «Armillita». Aun así, la crítica española, más preocupada de ensalzar el toreo de avance buscando el pitón contrario, no tuvo reparos en ocultar el clamor levantado en América por «Chicuelo», donde aquella apasionada afición se entusiasmó con su toreo de reunión y quietud ligando los pases en redondo. La faena a Corchaíto no pudo eclipsar por más tiempo la realidad de su toreo en España.

Con el ruedo lleno de sombreros, «Chicuelo» inmortaliza
al toro Dentista en México, el 26 de octubre de 1925.
(Foto familia Chicuelo)

Por su importancia en este asunto reproducimos unos párrafos del texto «Chicuelo, las sombras de un silencio», escrito por Federico Arnás para el interesante libro «Chicuelo, el arte de inventar», editado por la Fundación de Estudios Taurinos de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, donde el sagaz periodista madrileño busca documentación en la hemeroteca para iluminar esta triste historia:

«Llevaba pocos años de alternativa cuando en México costaba entender las razones para que la prensa española no reconociera con carácter de unanimidad el alcance innovador que su toreo traía atestiguado en aquellas plazas. Valga como apunte lo firmado por el mexicano Verduguillo en el semanario La Corrida: “Si los revisteros madrileños que tratan a toda costa regatear méritos a este torero y de empequeñecer su labor hubieran visto a Manolo esta tarde, tendrían que reconocer que están haciendo el ridículo a sabiendas, o que no tienen un tanto así de pudor profesional… Lo que hay es que el tío Zocato no ha querido resolver el problema que tiene más de financiero que de artístico, fiado en lo grande que es su sobrino”. El comentario fue recogido en el diario madrileño La Nación con esta consideración a modo de escozor patrio: “¿Tiene razón Verduguillo? Parece que sí, puesto que a la hora presente todos los revisteros madrileños han dado la callada por respuesta. (Entremos todos y que salga el que pueda). Se ofende a los revisteros españoles y nadie dice esta pluma es mía”». 

Queda por tanto suficientemente claro que la histórica faena realizada en la plaza madrileña no fue un hecho aislado, sino un eslabón más de la brillante y silenciada carrera de Manuel Jiménez «Chicuelo», que desde 1922 había conquistado a los públicos de Perú, México y Venezuela. En México, por su acoplamiento a los toros del encaste Saltillo, había protagonizado muchas tardes inolvidables en la plaza de «El Toreo de la Condesa», donde inmortalizó a ToledanoLapiceroDentistaTestaforteCarteroMelcocheroPeregrinoMezcaleroPintorDuendeSerranoPergamino y Zacatecano. Tampoco los aficionados de Venezuela pudieron olvidar la realizada a Carpintero en la Maestranza de Maracay. Mas  tantos triunfos no aparecieron en la prensa española, y tuvieron que  pasar más de cinco años para que el encuentro de «Chicuelo» y Corchaíto resultara determinante gracias a la influyente la afición madrileña. 

«Chicuelo» otorga la alternativa a «Manolete»
el 2 de julio de 1937 en la plaza de Sevilla.
(Foto familia Chicuelo)

Tras la década de los años treinta del siglo XX, dominada por el magisterio de Domingo Ortega y su toreo cambiado o de avance con el toro, quedó en segundo plano el toreo ligado en redondo, que después de la guerra española cobraría su más alto vuelo con la impresionante regularidad en el triunfo de Manuel Rodríguez «Manolete», que recibió la alternativa en Sevilla el 2 de julio de 1939 de manos de «Chicuelo». Por Comunista atendía el toro de la alternativa, pero lo rebautizaron con Mirador. «Manolete» hizo el paseíllo junto a Manuel Jiménez, su padrino, y Rafael Vega «Gitanillo de Triana», para lidiar un encierro de Clemente Tassara, antes Parladé, y la corrida fue a beneficio de la Asociación de la Prensa. Lo hizo con un traje heliotropo y oro, y cortaría las orejas, pero el gran triunfador de la tarde fue «Chicuelo», que cortaría las dos y el rabo del cuarto. «Gitanillo de Triana» paseó las del quinto. Aquella tarde no solo fue histórica por la alternativa del torero cordobés, sino porque «Chicuelo», al entregarle muleta y espada, también le cedió el testigo de su toreo, el que había aprendido de «Joselito» y pulido con la gracia de su arte. Se lo pasaba a «Manolete», que abrazando el concepto de la ligazón lo implantaría definitivamente durante su reinado. 

Un reinado donde el torero cordobés, dirigido astutamente por José Flores «Camará», mandó sin contemplaciones dentro y fuera de las plazas, entre otras cosas, porque nadie le aguantaba el pulso, lo que provocó el adelanto de la retirada de toreros como Marcial Lalanda y Domingo Ortega, que nunca se lo perdonarían, y en complicidad con el influyente crítico Gregorio Corrochano lanzaron una feroz campaña para erosionarlo, a la que tristemente también se sumaron otros toreros. Lo acusaron de torear animales chicos y afeitados, cuando el mayor escándalo sobre este fraude lo provocó Marcial Lalanda en Valencia, y lo etiquetaron como un torero corto, perfilero y ventajista, en clara insinuación de cobardía. Ya se sabe que los rayos siempre fueron a las cumbres, pero lo inmoral fue que ese acoso continuó después de muerto el inolvidable torero, como quedó de manifiesto en la conferencia que leyó Domingo Ortega en el Ateneo de Madrid en 1950, cuando los restos de Manuel Rodríguez estaban enterrados en el cementerio de “Nuestra Señora de la Salud” de Córdoba, tras haber dado su vida por el toreo. Pero tanta patraña no pudo cambiar la historia, «Manolete» había mostrado su verdad en los ruedos, donde deben de hablar los toreros, y lo hizo todas las tardes —no aguardó a que le saliera "su" toro— con admirable honestidad, majestad y gallardía. Por otra parte, es importante subrayar que el público no estaba dispuesto a tolerar la vuelta de aquellas faenas pretéritas, las de un pase aquí y otro allí buscando el rabo, y exigió la faena con sentido de unidad que liga los pases agrupándolos en series, el toreo que Manuel Rodríguez defendia que era el de su padrino. Lo hizo en el invierno de 1946, en su última campaña mexicana, conversando con «José Alameda». El escritor le habló de la similitud de su toreo con el de «Chicuelo», y «Manolete» no tuvo reparos en confirmarlo: «Así es, la gente no suele verlo, porque la gente no se fija en esas cosas, pero ese es mi toreo. Yo creo que el torero debe mantenerse lo más posible en su centro, en la línea. Y en eso el mejor que yo he visto ha sido «Chicuelo».

Natural de «Manolete» al toro Perfecto,
de Miura. Barcelona, 2 de julio de 1944.
(Foto Mateo)

La gran aportación de «Manolete» al torero moderno la explica el historiador «José Alameda»Manuel Rodríguez creó una nueva forma de obligar. Con la mano muy baja, situado en línea con el animal, acortaría las distancias con pasos laterales hasta provocar la arrancada. De esa forma fue como el torero cordobés consiguió sacar partido a la mayoría de los toros quedados de su época, que eran la mayoría, hasta instaurar de forma definitiva la ligazón revelada por «Joselito» —el toreo que deja venir al toro por su línea natural para obligarlo a ir hacia atrás y hacia adentro—, pulido y perfeccionado con el arte de «Chicuelo», que alternando los terrenos del toro y del torero creó la faena moderna, la que aceptó y adoptó «Manolete» para aguantar, obligar, ligar y expresar desde su majestuosa verticalidad de torre su señorial e inolvidable toreo de manos bajas.  

viernes, 22 de noviembre de 2024

“EL COTO” DE LOS HERMANOS ARRANZ

Por Antonio Luis Aguilera 

 

Ramón y Pepe Arranz Molina en la antigua taberna "Coto".
Detrás de la barra, Ramón Arranz Feria. Foto Diario Córdoba

Entre los buenos aficionados a los toros que hemos conocido y dejaron huella en nuestra memoria recordamos con especial cariño a los hermanos Ramón y Pepe Arranz Molina, excelentes profesionales de la hostelería cordobesa, que en la Taberna Coto de la calle Doce de Octubre lograron durante muchos años, que tanto los profesionales del toreo como los aficionados acudieran para improvisar tertulias, conocer en primicia cualquier novedad taurina, o simplemente para conversar con Ramón, una enciclopedia taurina viviente, de palabras certeras, precisas y sencillas, que calaba pronto por su hondo conocimiento y gran humanidad. Junto a él, su hermano Pepe resultaba el contraste perfecto para salpicar con acertadas notas de humor -muy cordobés por cierto, por seco e irónico- cualquier conversación, donde procuraba intervenir poco, dejando siempre a su hermano el hilo narrativo, pero cuando lo hacía, por sus ocurrencias en el momento preciso, provocaba la sonrisa en la clientela por sus certeros golpes y sentenciosas palabras.

Tuvimos la suerte de contar con la amistad de ambos hermanos, que desde el comienzo de nuestra andadura en la información taurina nos mostraron su calor y sabio consejo. De su fuente pudimos aprender en las frecuentes conversaciones que mantuvimos en la década de los años ochenta, cuando íbamos al establecimiento los jueves, a eso de las once de la noche, finalizado el programa semanal “Tercio de Quites” que dirigimos en “Radio Mezquita”, emisora de la Rueda de Rato, ubicada en los sótanos del edificio de Gran Capitán, que después pasaría a denominarse Onda Cero. Teníamos la costumbre de acudir al Coto de Pepe y Ramón para tomar una cerveza con unas tapas junto a los invitados del espacio radiofónico, con la certeza de que esa hora tan cercana al cierre era la idónea para seguir hablando de toros con tranquilidad, incorporando a la charla a dos grandes aficionados, mientras que en la barra dábamos cuenta de las exquisitas especialidades  que preparaba Ramón y servía Pepe.

Ramón Arranz Molina, que en su juventud llegó a actuar vestido de luces como novillero, hablaba del toreo con el respeto y el conocimiento de los auténticos profesionales. Lejos de colgarse medallas por haber lucido el chispeante, lo hacía con una especial sencillez y humildad, que convertían sus juicios en verdaderas lecciones. Daba gusto escuchar su admiración y respeto por todos los toreros, por los que habían dejado huella como figuras, y por los que sin alcanzar la gloria hicieron el toreo bueno y tuvieron cualidades para haber sido gente en el toro. «¡Pero esto del toreo es muy difícil!», le gustaba remachar. Pepe, siempre atento a las palabras de su hermano, intervenía lo preciso, y como los buenos subalternos, estaba pendiente para echar un capote si era necesario y quitar  a cualquier “espontáneo” o “malasombra” de guardia, si intentaba fastidiar la conversación rompiendo el relato. 

Ramón Arranz, José Luis Moreno y Pepe Arranz. El torero 
de Dos Torres recibe el premio de la "Taberna Coto" al mejor
novillero de la feria de mayo de Córdoba.

«Todo pasa y todo queda…», escribió el inolvidable poeta Antonio Machado. Hace tres años nos dejó Ramón, mientras su hermano Pepe disfruta junto a su familia de una merecida jubilación tras su larga carrera profesional. Por fortuna, aunque pasen los años y las personas, la taberna Coto sigue abierta en Córdoba, para continuar atendiendo a los aficionados del toro y otros muchos clientes que la visitan. El nuevo establecimiento, situado en la céntrica plaza de San Miguel, está regentado por Ramón Arranz Feria, hijo de Pepe, que desde muy joven, como se muestra en la primera fotografía, se incorporó al negocio familiar para formarse en el oficio. Este segundo Ramón Arranz maneja la cocina con la misma maestría que el primero, y ha sabido mantener arriba la taberna con sus especialidades clásicas, a las que ha incorporado una carta de platos más amplia. A la saga familiar se ha sumado Rebeca, hija de Ramón y nieta de Pepe, que dirige el comedor con delicadeza y profesionalidad, haciendo que el cliente se sienta a gusto para disfrutar de la suculenta gastronomía del establecimiento. 

Interior de la taberna "Coto" de la plaza de San Miguel

El restaurante sigue adornado con las mismas fotografías y carteles taurinos que colgaban en las paredes de la taberna de la calle Doce de Octubre, para que los aficionados se sientan en su ambiente, como cuando Pepe atendía la barra y Ramón preparaba las deliciosas raciones y tapas de la casa. Aun así, cada vez que acudimos y contemplamos esas fotos, no podemos evitar recordar con mucho cariño cuando hace casi cuatro décadas, los jueves, a las once de la noche, llegaba la hora bruja de continuar en El Coto la tertulia iniciada una hora antes en el programa radiofónico “Tercio de Quites”, sin micrófonos y ante una buena cerveza, escuchando a los hermanos Arranz Molina, excelentes profesionales de la hostelería y mejores personas, que hicieron de su pequeña pero entrañable taberna el punto de encuentro de referencia de la afición taurina cordobesa. 

martes, 5 de noviembre de 2024

ESPERANZA EN LA TRAGEDIA

Por Antonio Luis Aguilera

Niños jugando al toro en Paiporta. Foto "Aplausos"

La fotografía que encabeza el texto, publicada hoy por la revista taurina “Aplausos”, transmite inocencia e invita a la esperanza. Entre charcos de agua y barro unos niños juegan al toro; uno sujeta la encornadura y otro cita con la muleta, mientras el más pequeño se aparta con un capotillo y unas niñas se refugian de las posibles embestidas en barreras formadas por enseres inservibles. En medio de tanto dolor, estos niños de una localidad tan maltratada como Paiporta juegan al toro, y distraen su atención con la cultura de sus mayores, esa que desprecian los culturetas de la clase política, tan lejos siempre de la gente y sus tradiciones.

Mientras seguimos con profunda inquietud y dolor las consecuencias de la terrible catástrofe sufrida en la Comunidad Valenciana, sentimos vergüenza de la miserable clase política de nuestro país, sea del signo que sea, la que gobierna y la que oposita, que continuando con su abominable circo político ha convertido el lodazal de esta tragedia en arma arrojadiza, para hacer el mayor daño al adversario, aunque ello conlleve dejar en segundo plano a tantas víctimas mortales, a tantos  miles de personas que lo han perdido todo, y siguen amontonando en el barro los enseres inservibles de sus casas. 

Consuela sin embargo sentir la solidaridad de una nación que no ha dudado un instante en arrimar el hombro, que no ha tardado en actuar, sin condicionarlo "a que se lo pidan", para enviar alimentos y productos de primera necesidad, para aumentar en pocas horas el saldo de donaciones económicas a Cruz Roja; esa que no ha necesitado que le "cuantifiquen el número" de voluntarios para personarse a pie con palas y útiles de limpieza en las zonas más afectadas. Reconforta observar ese espíritu de solidaridad que distingue a los españoles de bien, que han sido los primeros en socorrer a otros españoles, sin protocolos ni reuniones, llegando desde cualquier punto geográfico del país antes que el Ejército y los Cuerpos de Seguridad del Estado, para ser los primeros en achicar agua, vivir el caos y compartir tanto dolor.

Todos hemos sentido incredulidad e impotencia viendo las primeras horas pasar, cuando más necesario era actuar, y comprobar el desamparo impuesto por la privilegiada clase política, toda sin excepción, esa que levanta los muros ideológicos que ahora ejemplarmente han derribado tantos españoles de bien con su generoso derroche de humanidad y trabajo, desviviéndose por servir, por ayudar a enjugar tanta lágrima, y dejando en ridículo a los miserables que van desde "el hilillo de plastilina" en la catástrofe del vertido del "Prestige" en Galicia y la negación del cambio climático, hasta los que han protagonizado la vergonzosa e increíble demora en poner a disposición de los valencianos, sin petición alguna ante la magnitud de la catástrofe, todos los medios del Estado para socorrer a los damnificados de la Comunidad. 

viernes, 18 de octubre de 2024

MATADORES DE TOROS EN «LOS CALIFAS»

Foto aérea de Córdoba en 1965


MATADORES DE TOROS que han actuado en la plaza de toros de «Los Califas» de Córdoba desde el día 9 de mayo de 1965, fecha de su inauguración, hasta el último festejo celebrado en 2024.

 

Datos estadísticos: Antonio Luis Aguilera  

 

Nombre artístico

Corridas

Toros

Orejas

Rabos

1

Juan Serrano “Finito de Córdoba”

63

144

58

2

2

Enrique Ponce

30

60

35

0

3

José Antonio Morante “Morante de la Puebla”

24

49

13

1

4

José Luis Moreno

21

44

26

0

5

Rafael González “Chiquilín”

17

36

12

0

6

“José María Manzanares”

(José María Dolls Abellán)

16

32

16

0

7

Julián López “El Juli”

16

31

18

0

8

Pedro Gutiérrez Moya “Niño de la Capea”

15

29

8

0

9

Francisco Rivera Ordóñez

14

31

8

0

10

Gabriel de la Haba “Zurito”

14

28

24

1

11

Manuel Benítez “El Cordobés”

13

27

23

8

12

Paco Ojeda

13

27

9

1

13

Manuel Díaz “El Cordobés”

13

26

12

0

14

Juan Antonio Ruiz “Espartaco”

12

25

15

0

15

Francisco Rivera “Paquirri”

12

24

17

1

16

Jesús Janeiro “Jesulín de Ubrique”

12

24

9

0

17

José Miguel Arroyo “Joselito”

12

24

7

0

18

Alejandro Talavante 

12

23

7

0

19

David Fandila “El Fandi”

11

23

12

0

20

Dámaso González

11

21

6

0

21

Manuel Cano “El Pireo”

9

22

20

2

22

Antonio José Galán

9

19

15

1

23

Tomás Campuzano

9

19

12

1

24

Francisco Ruiz Miguel

9

18

11

0

25

Emilio Muñoz

9

18

6

0

26

Fermín Vioque

9

18

6

0

27

Agustín Parra “Parrita”

9

18

5

0

28

Curro Romero

9

18

1

0

29

Sebastián Palomo Linares

8

17

8

0

30

Florencio Casado “El Hencho”

8

16

13

1

31

José Antonio Campuzano

7

15

11

0

32

José Tomás Román Martín

7

14

9

0

33

Emilio Oliva Varo

7

14

8

0

34

Miguel Báez Espínola “Litri”

7

14

6

0

35

Alejandro Castro

7

14

2

0

36

“José María Manzanares”, (José María Dolls Samper)

7

13

6

0

37

Andrés Roca Rey

6

12

13

0

38

Vicente Ruiz “El Soro”

6

12

10

1

39

Diego Puerta

6

12

7

1

40

Santiago Martín “El Viti”

6

12

6

0

41

Víctor Méndez

6

12

5

0

42

Sebastián Castella 

6

12

3

0

43

Manuel Ruiz “Manili”

6

12

2

0

44

José Ortega Cano

6

12

1

0

45

César Rincón

6

12

0

0

46

José Luis Torres

5

11

5

0

47

José Luis Galloso

5

10

7

0

48

Fernando Tortosa

5

10

3

0

49

Miguel Ángel Perera 

5

      10

2

0

50

Julio Aparicio

5

10

0

0

51

Julio Benítez “El Cordobés”

5

9

2

0

52

Fernando Cepeda

5

8

1

0

53

Paco Camino

4

8

7

0

54

Enrique Reyes Mendoza

4

8

3

0

55

José Fuentes

4

8

3

0

56

Luis Francisco Esplá

4

8

3

0

57

Rubén Cano “El Pireo”

4

8

3

0

58

Manuel Jesús “El Cid”

4

8

2

0

59

Juan Ortega

3

7

0

0

60

Pedrín Benjumea

3

6

6

0

61

Ángel Teruel

3

6

4

0

62

Agustín Castellano “El Puri”

3

6

3

0

63

Antonio Ordóñez

3

6

3

1

64

César Jiménez

3

6

3

0

65

Ginés Marín

3

6

3

0

66

Juan José Padilla

3

6

3

0

67

Pepín Liria

3

6

3

0

68

Raúl Gracia “El Tato”

3

6

3

0

69

Salvador Cortés

3

6

3

0

70

José María Montilla

3

6

2

0

71

Antonio Ferrera 

3

6

1

0

72

Cayetano Rivera Ordóñez

3

6

1

0

73

Daniel Luque

3

6

1

0

74

Jaime Ostos

3

6

1

0

75

José Luis Parada

3

6

 

0

76

José Romero

3

6

1

0

77

Julio Robles

3

6

1

0

78

Andrés Hernando

3

6

0

0

79

Eduardo Dávila Miura

3

6

0

0

80

Pablo Aguado

3

6

0

0

81

Víctor Puerto

3

6

0

0

82

José Pacheco “El Califa”

3

4

1

0

83

Roberto Domínguez

2

5

1

0

84

Curro Rivera

2

4

3

0

85

Julián García

2

4

3

0

86

Jaime González “El Puno”

2

4

2

0

87

Juan Mora

2

4

2

0

88

Antonio Chenel “Antoñete”

2

4

1

0

89

Jiménez Fortes, Saúl

2

4

1

0

90

Manolo Arruza

2

4

1

0

91

Manuel Caballero

2

4

1

0

92

Paco Alcalde

2

4

1

0

93

Pedro Castillo

2

4

1

0

94

Sergio Sanz

2

4

1

0

95

Victoriano Valencia

2

4

1

0

96

Antonio Rey Vera

2

4

0

0

97

Eduardo Gallo

2

4

0

0

98

Juan Bautista

2

4

0

0

99

Juan García “Mondeño”

2

4

0

0

100

Manuel García “Palmeño”

2

4

0

0

101

Manuel Romero Santiago “Romero de Córdoba”

2

4

0

0

102

Pepe Luis Vargas

2

4

0

0

103

Rafael de Paula

2

4

0

0

104

Rafi Camino

2

4

0

0

105

Vicente Barrera

2

4

0

0

106

Miguel Mateo “Miguelín”

1

3

2

0

107

Javier Moreno “Lagartijo”

1

2

2

0

108

Matías Tejela

1

2

2

0

109

Antonio Barrera

1

2

1

0

110

Antonio Rubio “Macandro”

1

2

1

0

111

Antonio Sánchez Fuentes

1

2

1

0

112

Curro Díaz

1

2

1

0

113

Curro Jiménez

1

2

1

0

114

David Mora Jiménez

1

2

1

0

115

Eugenio de Mora

1

2

1

0

116

José Antonio Canales Rivera

1

2

1

0

117

Leandro

1

2

1

0

118

Manolo Martínez

(Manuel Martínez González)

1

2

1

0

119

Rafael Ortega

1

2

1

0

120

Antonio Borrero “Chamaco”

1

2

0

0

121

Carlos Corbacho

1

2

0

0

122

Cayetano de Julia

1

2

0

0

123

Curro Martínez

1

2

0

0

124

David Gil

1

2

0

0

125

Emilio de Justo

1

2

0

0

126

Francisco José Ruiz “Espartaco Chico”

1

2

0

0

127

Javier Conde

1

2

0

0

128

José Antonio Uceda Leal

1

2

0

0

129

José Cubero “Yiyo”

1

2

0

0

130

José Manuel Inchausti “Tinín”

1

2

0

0

131

José Martínez “Limeño”

1

2

0

0

132

José Nelo “Morenito de Maracay”

1

2

0

0

133

Juan Carlos García

1

2

0

0

134

Juan Muriel

1

2

0

0

135

Luis Miguel Calvo

1

2

0

0

136

Luis Miguel Dominguín

1

2

0

0

137

Manolo Cortés

1

2

0

0

138

Manolo Martínez Ancira (México)

1

2

0

0

139

Manolo Sánchez

1

2

0

0

140

Miguel Ángel Delgado

1

2

0

0

141

Miguel Márquez

1

2

0

0

142

Óscar Higares

1

2

0

0

143

Paco Aguilera

1

2

0

0

144

Paco Delgado

1

2

0

0

145

Pedrito de Portugal

1

2

0

0

146

Rafael Rubio “Rafaelillo”

1

2

0

0

147

Serafín Marín

1

2

0

0

148

Eloy Cavazos

1

1

0

0

 

TOTALES

 

1541

    642

22