jueves, 19 de octubre de 2023

UN PASTEL CON NOMBRE DE TORERO: «MANOLETE»

Por Antonio Luis Aguilera

"El Manolete" cordobés

De niño me contaba mi madre la historia del «Manolete», un pastel típico de Córdoba, hecho de hojaldre, cabello de ángel, azúcar y canela, famoso en esta ciudad desde la época de la postguerra. Me decía que tuvo su origen en la confitería «Casa Mirita», ubicada en la céntrica calle Concepción, y que tomó su nombre del apodo del célebre matador de toros, por el encargo que Manuel Rodríguez Sánchez hizo a esta pastelería, para llevar en su segundo viaje a México el pastel que tanto le gustaba pero en tamaño reducido, tipo porción, con el que quería obsequiar a sus buenos amigos del otro lado del charco. Lo habitual era que este antiguo producto, de claras reminiscencias de la Córdoba califal, se confeccionara en tamaño de tarta, el llamado «pastelón cordobés», postre habitual en las celebraciones familiares de la ciudad, especialmente en la festividad de san Rafael, y que, por supuesto,  es el broche de esas reuniones gastronómicas camperas de amigos que duran todo un día —los célebres «peroles cordobeses»— donde se corta en cuñas, o que en las confiterías se venda troceado en porciones. 

Sería José Delgado Roldán, trabajador de la confitería «Casa Mirita» y más tarde fundador de la famosa pastelería cordobesa «San Rafael», quien a petición de «Manolete» dio la misma forma redondeada del «pastelón cordobés» a esos pasteles de unos doce centímetros de diámetro, que más tarde serían conocidos con el apodo del torero, y pronto comenzaron a ocupar los escaparates de las demás confiterías de la ciudad, que todavía los siguen comercializando con el apodo del inolvidable matador de toros. Curiosamente, como observaremos más adelante, el antiguo pastel cordobés del que proviene el típico «Manolete», era muy del gusto del grandioso matador José Gómez «Gallito», cuya carrera profesional y vida sentimental guarda tantas coincidencias con la de Manuel Rodríguez. (1) 

"Pastel Cordobés". Foto Lolo Agredano

Escribía Manuel Estévez, en el blog «Luchemos por Córdoba» el 8 de febrero de 2011, que Vicente Soler Botella,  confitero del barrio de San Lorenzo, le habló del origen del pastel cordobés: «Mi padre, al que llamaban “el Confitero Cateto”, trabajaba en la confitería “Mirita”, que estaba en la calle Concepción. Allí, “El Cateto” y otros compañeros decidieron hacer un pastel grande, redondo, en sustitución de las “cuñas” y “cortadillos” con cidra. Así nació el Pastel Cordobés». «Nos contó en una ocasión Juan Sánchez Romero, que durante su vida laboral en el Matadero Municipal conoció a un matarife-subalterno-puntillero, llamado Antonio Yáñez Saco, que tenía buena relación con el gran Joselito El Gallo, que éste, cada vez que pasaba o venía por Córdoba, le pedía que le llevara un Pastel Cordobés a la Estación. Este puntillero se hizo famoso, pues actuando de subalterno en Valencia, le hicieron dar una vuelta al ruedo, por la oportuna puntilla que dio a un toro que se escapaba del resto de la cuadrilla».

En la edición del Diario Córdoba del 22/3/2017, Rafael Jordano Salinas, director de la Cátedra de Gastronomía de Andalucía, narraba:  «El pastel o pastelón cordobés está considerado el postre más característico de Córdoba. En nuestra ciudad son muchos los obradores que elaboran dicho producto con un elevado nivel de calidad, uno de ellos es Pastelería San Rafael. Su fundador, José Delgado Roldán, trabajó y se formó como maestro pastelero en Casa Mirita (calle Concepción) desde 1918. En 1940 se estableció por su cuenta y puso su propia pastelería en el Realejo (calle Juan Rufo); en 1945 abrió un punto de venta en los jardines del Duque de Rivas (esquina avenida República Argentina) y en 1982 su hijo trasladó el obrador a la zona del Brillante (calle Cardenal Portocarrero). Actualmente es una de las confiterías más antiguas de la ciudad y está regentada por la tercera generación de la familia Delgado».    

"Pastel Cordobés" del Horno de la Cruz. Foto Lolo Agredano

Tras este documentado relato volvemos al testimonio de Manuel Estévez sobre el origen del pastel que lleva el apodo del famoso torero, y comprobamos como también le atribuye a José Delgado Roldán el origen de la creación en tamaño reducido del mismo: 

«En el año 1944, don José Delgado, el dueño de la Confitería San Rafael, dio nombre al pastel “El Manolete”, cuya historia es curiosa. El gran torero era cliente asiduo de esta confitería y su Pastel Cordobés en la calle de Juan Rufo, y ya había probado un sabor similar de este pastel (Chilacayote) en México. Así que le expresó a José Delgado su idea de llevarse una docena de porciones de Pastel Cordobés y tener un detalle con sus amigos mexicanos. El confitero, en atención al famoso torero, y respetando el mismo sabor, lo elaboró en unidades más pequeñas de lo habitual, para una mejor conservación durante el largo viaje a América. Y a esta unidad, redonda y más manejable, le puso por nombre “Manolete”, como homenaje a su ilustre cliente».

El exquisito pastel del que nos hacemos eco en esta entrada puede adquirirse en la mayoría de las confiterías cordobesas. Y por supuesto, a pesar de los años transcurridos, quienes quieran acudir a los orígenes, pueden comprarlo en la Confitería San Rafael de la calle Cardenal Portocarrero (El Brillante), o en la nueva sucursal de este establecimiento de la céntrica calle Concepción. "Pastel Cordobés" o "Manolete", una exquisita delicia cordobesa. Buen provecho. 

(1) Enlace a la entrada «Vencidos por la vida».

2 comentarios:

JAragon dijo...

Gracias por endulzarnos la tarde con tan detallada historia de nuestro típico dulce

Andrés Osado dijo...

Querido amigo Antonio: Me has dejado con una cara de asombro, tan grande y redonda, no como la del "Manolete" sino como la de nuestros "pastelón cordobés".
Ya que en este mundo del toro, se llevan refranes, podría asimilarte el de: "lo mismo zurces un roto que un descosido"
Te pongas a escribir con lo que te pongas, siempre nos dejas un excelente sabor de boca. En este caso no digamos.
Ahora, me pregunto, con lo temprano que estoy escribiendo este comentario: ¿a estas horas, donde voy a comprarme un "manolete"?
Me han entrado unas ganas tremendas de tomarme uno. Lo haré, porque me encanta.
Gracias. Un abrazo