martes, 24 de diciembre de 2024

FELIZ NAVIDAD



«... el Nuevo Testamento nos viene a decir que Dios es el Trascendente, que no está a nuestro alcance, al que no conocemos ni podemos conocer. Y fue por eso por lo que se nos reveló en Jesús. Es decir, en el niño recién nacido, que recordamos esta noche, conocemos a Dios, vemos y palpamos cómo es Dios y lo que Dios quiere.

Si a esto añadimos que el niño, que recordamos esta noche, nació en un descampado donde se sueltan las bestias para pasar la noche y murió colgado entre malhechores subversivos, todo esto viene a decirnos que el cristianismo tiene una originalidad y una actualidad que no imaginamos. El Dios de nuestra fe no se nos revela en la religión, ni en lo sagrado, ni en el poder que somete, amenaza y castiga. El Dios que vemos en Jesús es y está en la identificación con los desamparados de este mundo, en la bondad que palpamos en un niño, en el fracaso de un crucificado».

 

José María Castillo

sábado, 14 de diciembre de 2024

REEDICIÓN DE DOS GRANDES LIBROS TAURINOS

Por Antonio Luis Aguilera

 

La editorial sevillana y cordobesa El Paseíllo ha reeditado dos grandes libros taurinos: «Historia del toreo de Néstor Luján, y «Los heterodoxos del toreo», de José Alameda. Además, según informan sus responsables, tienen el proyecto de perseverar esta política empresarial para rescatar otra obra de culto de José Alameda, «El hilo del toreo», agotada desde hace años y que ha alcanzado altos precios en el mercado de segunda mano, lo que evidencia el interés que levanta en muchos aficionados que anhelan conseguir este libro magistral, para conocer de primera mano el extraordinario relato que traza el escritor madrileño exiliado en México, un erudito que supo explicar como nadie el curso del arte de Cúchares, en su sinuoso y apasionante recorrido hacia el toreo moderno.   

Néstor Luján (Mataró 1922-Barcelona 1995) estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona, fue crítico de toros en la revista Destino y conocido por sus libros de Historia y Gastronomía, además de haber publicado varias novelas. En 1954 apareció su “Historia del toreo”, excelente obra con ameno y sutil relato, donde el escritor catalán inicia su explicación en las circunstancias sociales que en 1700 originaron el nacimiento del toreo a pie, así como su primera ordenación con diestros considerados primitivos, como los Palomo y los Rodríguez de Sevilla; José Cándido de Cádiz y los Romero de Ronda, estableciendo un discurso salpicado de anécdotas y hechos curiosos, que llega hasta la década de los sesenta del siglo XX, con Antonio OrdóñezEl Viti y El Cordobés. Este libro que ahora ve nuevamente la luz, fue editado por Ediciones Destino, y tal fue su aceptación entre los lectores que consiguió tres ediciones, la última en 1993. 


En cuanto a la segunda obra, hemos de comenzar afirmando que son muy pocos los escritores que han pensado y comprendido la historia del toreo como Carlos Fernández López Valdemoro -José o Pepe Alameda- (Madrid 1912-Ciudad de México 1990), que tras licenciarse en Derecho en Madrid, por razones políticas marchó exiliado al país azteca en 1939, donde por sus conocimientos y experiencia como aficionado práctico -llegó a tentar con Juan Belmonte- fue conocido como El Maestro. Allí desarrolló una excelente labor como crítico y escritor taurino en radio, prensa y televisión. En «Los heterodoxos del toreo» (1979), el autor dedica una cruda introducción, que rotula como “la olla podrida de la crítica”, para denunciar un fenómeno específico de España, el sector de la crítica “terrorista" que tanto influjo negativo tuvo no hace tantos años en nuestra nación.

 Alameda inicia su relato con esta certera reflexión: 

«Si no hubiera hombres capaces de jugarse la vida frente a un toro, no habría corridas ni, por consiguiente, crítica taurina.

¿Cómo se ha podido llegar a la monstruosa deformación de que un sinvergüenza provisto de una pluma viva de insultar a quienes, con su arrojo, le dan la posibilidad de existir “profesionalmente”?

Todo el respeto para el que respeta, todo el desprecio para quienes empiezan por no respetar a la fiesta de los toros…».

Seguidamente, el lector se adentrará en un ameno ensayo, donde el  autor explica con conocimiento de causa el papel que desempeñaron en la historia espadas considerados diferentes, y por tanto cuestionados, advirtiendo que «… al torero no hay que preguntarle, hay que verlo, sabiéndolo ver, sin dejarse engañar por la corriente del toreo, donde se marea el que mira si en vez de atraparla mentalmente permite que se lo lleve el río». En su estudio de los diestros considerados heterodoxos, el escritor madrileño invita a analizar las figuras de CúcharesEl EsparteroReverteEl GalloBelmonteCarmelo PérezLa SernaArruzaProcuna, y El Cordobés, concluyendo con una llamada donde subraya la importancia histórica de los grandes toreros ortodoxos, “como cimiento y cúpula de esa rara hazaña de tres siglos que se llama el arte de torear”. Dice así:

«A pesar de la literatura belmontista (que, de hecho, es contra Gallito), la figura de José emerge y se robustece cada día. A pesar de la literatura antimanoletista (esta sí, declarada), no se desdibuja el perfil de Manolete.

Ya que hemos juntado sus nombres, obsérvese la coincidencia: solamente cubrieron ocho temporadas cada uno. Gallito, del 12 al 20; Manolete, del 39 al 47. Meses más, meses menos, pues la temporada de la alternativa y de la muerte son en ambos incompletas. Corto tiempo para tan honda huella».

A la amplia oferta de Editorial El Paseíllo se añaden ahora estos dos excelentes libros taurinos, ideales para aquellos aficionados que anhelan profundizar su formación con los grandes autores de la historia del toreo. 

 

 

jueves, 12 de diciembre de 2024

OBITUARIO: FERNANDO DEL ARCO


Por Antonio Luis Aguilera

Fernando del Arco de Izco. Foto ABC

Ayer falleció en Barcelona, a los 91 años de edad, Fernando del Arco de Izco, excelente aficionado  a los toros y manoletista excepcional, desde que siendo un muchacho contempló dos actuaciones de Manuel Rodríguez en la ciudad condal que le marcarían para siempre. Desde entonces, Fernando  sería un  apasionado admirador y defensor del legado histórico del torero cordobés, al que ha rendido tributo toda su vida, recopilando cualquier libro, artículo o poesía que guardara relación con el espada, al que, además de un libro de los varios que escribió, dedicó la extensa recopilación de poemas que forman la trilogía  “Parnaso manoletista”.

Tuvimos el honor de contar con la amistad de Fernando, una persona de valores humanos, poseedor de una sencillez y cordialidad que cautivaban por su cercanía. El hilo conductor de esa amistad, claro está, fue nuestra admiración por el inolvidable diestro de Córdoba, a quien el escritor navarro, afincado en Barcelona desde la niñez, consideraba el torero determinante de la historia, no solo por la época que marcó con la elegancia e irrefutable verdad de su majestuoso toreo, sino por esa estela señorial que dejó y no ha podido borrar el paso del tiempo.

Extraño resultaba que Fernando no contestara los correos donde recibía los enlaces a las publicaciones de este blog. En uno de ellos, hace tres años, fue grande nuestra sorpresa cuando en nuestro domicilio recibimos un libro que encuadernaba todos los textos que PLAZA DE LA LAGUNILLA había publicado hasta entonces sobre Manuel Rodríguez Manolete, a los que había añadido su correspondiente índice. Al amable envío acompañaba una tarjeta, donde de puño y letra escribía: «Apreciado amigo Antonio: Te adjunto un ejemplar del libro “Plaza de la Lagunilla (donde Manolete soñó con ser torero)”. Ya lo tengo encuadernado en mi biblioteca manoletista. La numeración es 0 = escrito manoletista; 550 = número correlativo en la biblioteca manoletista; 12158 número correlativo en mi biblioteca taurina (0.550.12158). Un fuerte abrazo. Fernando».

Descanse en paz el gran manoletista Fernando del Arco, persona de enorme sensibilidad y humanidad, cuya gentil amistad nos acompañó desde el primer momento en que le conocimos.